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miércoles, 23 de marzo de 2016

Esperanza ante el terrorismo: De Bruselas al Reparto Lempira


Un autor cierta vez dijo: La felicidad en el mundo es como un corto comercial en medio de una película de terror. La disfrutas mientras dura. Pero, de pronto el comercial termina y las cosas regresan a su programación habitual.

¿Demasiado Trágico? Tal vez. Pero, es probable que este fue el sentimiento general de las personas que sufrieron actos de terror en el aeropuerto de Bruselas en Bélgica y en la col. Reparto Lempira en San Pedro Sula el día de ayer.

En cierta manera, los actos de terror nos muestran que la naturaleza humana es muy ambigua. Por un lado, somos lo suficientemente creativos y buenos para construir orfanatos, hospitales y aeropuertos. Por otro lado, somos lo suficientemente ingeniosos y malos para hacer bombas y armas para destruirlos. 

Los humanos somos capaces de realizar gran bien. E infundir gran terror. El terrorismo, internacional y doméstico, nos muestra hasta donde el mal dentro del corazón humano puede llegar.

Y ante la existencia del mal, debemos lamentarnos. Un error común en gran sector del evangelicalismo moderno es enseñar directa o indirectamente que "los hijos de Dios no se deben lamentar." Esto es curioso. Y hasta irónico, pues la Biblia tiene un libro que se llama Lamentaciones. No sólo eso, sino que hay una sección entera de los Salmos que son “cantos de lamentaciones.” 

Parece que la psicología popular positiva ha influido tanto en el pensamiento cristiano protestante que pensamos que lamentarnos nos hace débiles.

Pero, esto proviene de una mala comprensión del lamento bíblico. Emmanuel Katongole lo describe de la siguiente manera: "Lamentarse no es desesperarse. Lamentarse no es quejarse. No es un llanto hacia el vacío. Lamentarse es un llanto dirigido a Dios. Es el llanto de aquellos que ven la realidad de las heridas profundas del mundo y el costo de buscar la paz. Es la oración de aquellos que están incómodos con la manera en cómo están las cosas. El viaje hacia la reconciliación está basado en la práctica de la lamentación."

El mal tiene diversas formas. Desde las personas inocentes corriendo por su vida ante el atentado en el aeropuerto Zavanteem en Bruselas; los vecinos de la comunidad Reparto Lempira empacando sus pertenencias para huir por sus vidas; los continuos atentados terroristas, que no son tan televisados, en Líbano y Siria; hasta las masacres en suelo hondureño que se dan con frecuencia. 

Ante esto, debemos clamar: “¿Hasta cuándo, Señor?” (Salmo 13:1)

Es por esto que el mensaje del evangelio es pertinente para las víctimas y victimarios. A los terroristas, internacionales y domésticos, Dios quiere decirles que a menos que se arrepientan, ningún sufrimiento que han causado a otros se compara con el verdadero terror y sufrimiento que experimentarán en el lago de fuego. 

A los víctimas aterrorizadas, Dios quiere que sepan que Él es un juez justo. 

Y aunque en este lado de la eternidad, la justicia humana ciertamente es imperfecta, Él un día vendrá a juzgar sin impunidad. Sin amnistía. Sin salvoconducto.

El ladrón que estaba al lado de Jesús, bajo los estándares de Roma era un terrorista del Medio Oriente, en su acto de fe no creyó que su salvación lo liberaba de dar cuentas por sus actos. Él confesó que su sentencia era justa. Y qué él estaba recibiendo "la recompensa debida por sus actos" (Lucas 23:41) aún mientras él clamaba a Jesús por una entrada misericordiosa al reino de Cristo.

Por tanto, no es contradictorio clamar para que Dios haga justicia interviniendo en grupos de terror como ISIS  y las pandillas. Y también, al mismo tiempo clamar para que tanto víctimas como victimarios puedan conocer la misericordia de Dios en Cristo Jesús. Esa oración no es incoherente porque está basada en la cruz.

La cruz significa que Dios es justo y no ignora el pecado. Por eso, Él lo castiga. Pero, la cruz también muestra a un Dios escandalosamente amoroso. Por eso, castiga el pecado...en Su Hijo. Esa es la cruz. Y los cristianos, somos el pueblo de la Cruz.

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-Luis Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.


lunes, 7 de marzo de 2016

La Iglesia ante el homosexualismo: ¿cuál es el mensaje?




El homosexualismo ha sido un tema controversial. Muy cargado de diferentes tipos de emociones, opiniones y polémica.

Sin embargo, debemos empezar reconociendo que esto no es algo nuevo. Pablo, en la carta a los Romanos, describe como "los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres" (Rom. 1:27).

También algunas fuentes históricas indican que en la Grecia clásica, las mujeres con un instinto hacia el mismo sexo eran llevadas a la isla de Lesbos. Según estas fuentes, ese es el origen del término "lesbianas."

Por otro lado, la evolución de la opinión general  hacia el homosexualismo en gran parte del hemisferio occidental es digna de estudio. Años atrás, era considerado como un "trastorno mental" por la Asociación Americana de Psicología. Pero, en el año 1973, fue removido, por casi la mayoría en votación, de su categoría como enfermedad.

Tan radical es el cambio de la opinión pública que lo que antes era considerado como patológico, en la actualidad es celebrado como un acto de valentía. 

Sólo hace falta ver cuando una figura de la farándula toma la decisión de "salir del clóset", el mundo lo vitorea como héroe.

Ciertamente vivimos en días extraños.

Ante esta realidad, la Iglesia debe pensar y actuar bíblicamente. Por eso, quiero compartir tres reflexiones con respecto a la problemática del homosexualismo.

El homosexualismo es igual que los demás pecados

Primero, debemos reconocer que el homosexualismo es un pecado igual que el resto de los pecados. Algunos ya se sienten escandalizados y ofendidos sólo con haber leído esa línea.
Es interesante como todas las sociedades, en casi todas las épocas, eligen pecados para etiquetarlos como imperdonables en comparación con los demás. 

Esto puede sonar extraño, pero la mayoría de cristianos amamos odiar el homosexualismo porque nos hace sentir bien con nosotros mismos. 

Dicho de otra manera, estamos cómodos con nuestros pecados oscuros porque "al menos" no son tan abominables como "eso."

El asunto es que si observas 1 Corintios 6:9-10, en donde Pablo enumera los tipos de personas que no heredarán el Reino de los cielos, los homosexuales están ahí AL LADO de los mentirosos, al lado de los ávaros, al lado de los borrachos, al lado de los adúlteros, al lado de los estafadores y de otros más.

Claro, esto no minimiza la gravedad del pecado. El pecado homosexual es grave. Pero, también lo es la mentira. También lo es la avaricia. También lo es el adulterio. También lo es la borrachera. Ahora bien, ¿reaccionas de la misma manera cuando estás al lado de un homosexual que cuando estás al lado de un ávaro mentiroso? Es muy probable que no. Es probable que uno te escandalice más que el otro.

El pastor Alex Early lo pone de la siguiente manera: "Si Jesús tuviera una plática con dos inconversos, uno homosexual y el otro heterosexual, Él le diría lo mismo a los dos: Los amo. Arrepiéntanse. Nunca los dejaré." 

Jesús desea lo mismo para un pecador homoexual y para un pecador heterosexual: que se arrepientan y crean en el evangelio.

Así que, el resto de los pecados que consideramos “normales” o “perdonables” son, en realidad, igual de grave que el pecado homosexual. 

El homosexualismo no es igual que los demás pecados

Por otro lado, y aunque suene contradictorio, el homosexualismo no es un pecado igual que el resto. Al menos, esa es la realidad en muchos países occidentales.

El teólogo Jonathan Parnell explica diciendo: "Ninguno de los pecados mencionados por Pablo en 1 Cor. 6:9-10 es aplaudido por un gran número de personas que abogan por su normalidad. El adulterio todavía es mal visto. Las acusaciones de avaricia pueden arruinar la campaña política de un candidato. Robar no es todavía abiertamente aceptado, y hasta la fecha no hay iniciativas oficiales diciendo que es normal que quieras tomar cosas que no te pertenecen. No hay, por los momentos, protestas pidiendo a los gobiernos abolir las restricciones de manejo para individuos ebrios. 

Pero, de acuerdo al consenso emergente, en gran parte del hemisferio occidental, el homosexualismo es promovido con vigor y en lugares de prominencia. En este sentido, el homosexualismo es diferente.".

Lo que Alex Early y Jonathan Parnell están diciendo, en esencia, es que el homosexualismo es igual a los demás pecados en el sentido que Dios los juzga a todos por igual. Pero, es diferente al resto de los pecados en el sentido que es promovido y aplaudido en muchos sectores de los países occidentales.

La respuesta de la Iglesia

Entonces, el fondo del problema no es que "DIOS ODIA A LOS GAYS." Sino, que Dios, en amor, ha diseñado un camino para que la humanidad crezca y se desarrolle. Y es a través de la relación heterosexual dentro del matrimonio. Un hombre y una mujer (Gen. 1:28). 

Porque los parámetros de la sexualidad y el matrimonio heterosexual no sólo reflejan al evangelio (Ef. 5:32) sino que es plan que Dios creó para que la humanidad florezca.

Sólo mira la manera en como Dios diseñó la anatomía sexual del hombre y la mujer. Fuimos diseñados para encajar y complementarnos perfectamente. Ese no es el caso con dos personas del mismo sexo.

Sobre esto, el Dr. Russell Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur en los EUA, comenta: "la Iglesia debe estar preparada para recibir a los refugiados que vengan de la Revolución Sexual."

Es decir, muchas de las personas que ya han seguido "sus instintos y deseos" yendo en contra del diseño de Dios, ya sea en una relación homosexual o en una relación heterosexual fuera del matrimonio, en este momento se están preguntando: "¿Esto es todo?"

Encontraron decepción en el éxtasis que pensaban que los haría feliz. La revolución sexual no cumple lo que promete. 

Por esta razón, necesitamos iglesias que amen lo suficiente como para recibir en gracia y compasión a las personas con una inclinación homosexual. Y que amen lo suficiente como para hablar la verdad en amor diciéndoles que necesitan arrepentirse y creer en Jesús para el perdón y liberación de sus pecados. 

El núcleo del mensaje del evangelio, de acuerdo al Pastor Tim Keller, es “que somos mucho peor de lo que nosotros nos imaginamos; pero, a la vez somos mucho más amados de lo que nosotros soñamos.”


El mensaje de la Iglesia hacia los homosexuales, por tanto, debe ser: “Estás equivocado. Y eres amado.”

¿Y tú? ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¡Si te gustó este artículo, compártelo!

-Escrito por Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

martes, 2 de febrero de 2016

"Pero, si todo mundo lo está haciendo": ¿Cómo responder a la presión social negativa?



Tenía 6 años cuando los tenis con lucecitas estaban de moda. No sé exactamente cómo funcionaban. El asunto es que caminabas y los tenis alumbraban.

Si sabes a lo que me refiero, eres de los míos. Si no, pues quiere decir que todavía eres un niño.

Todos mis vecinitos los tenían. Y yo también quería un par. Alguien me los compró y me los regaló para navidad. Yo los guardé y esperé hasta el 24 de diciembre para usarlos. Eran las 5:00pm. La hora había llegado para mostrar mis tenis a todos mis amigos. Me los puse. Salí corriendo emocionado. Llamé a todos para que vieran. Y resulta que…

NO FUNCIONABAN. No encendían. No recuerdo exactamente porque. Creo que a lo mejor eran imitación. Y en ese momento todos se rieron de mí.

Ahí estaba yo. En medio de todos. Con mis tenis que no funcionaban. Siendo el hazmrreír. Y a mis 6 años pude experimentar, por primera vez, desde que tengo memoria, el dolor de no ser aceptado en un grupo.

Yo sé. Puede sonar como una historia inofensiva. No pasó nada del otro mundo. Pero, en ese momento sentí la presión de "querer encajar." Y eso es algo con lo que todas las personas en general y los jóvenes en particular tienen que luchar. El deseo desenfrenado de obtener aceptación ha llevado a muchos a hacer cosas que han traído remordimiento.

A lo mejor has pasado por algo similar. O trabajas con jóvenes en tu iglesia que están pasando por esto. Cualquiera que sea el caso, quiero compartirte dos maneras para responder ante la presión social negativa.

Predícate el evangelio...a ti y a tus jóvenes.
El corazón humano es engañoso y a veces, enfermizo. (Jer. 17:9) Una de las enfermedades espirituales más comunes es la amnesia de identidad. Es decir, olvidar con facilidad lo que Dios dice que somos en Cristo. 

Cuando esto pasa, nos volvemos excesivamente preocupados sobre lo que otros piensan y dicen de nosotros. Nos volvemos sensibles y fáciles de ofender. Nos volvemos, en esencia, inseguros. La inseguridad, en parte, es lo que genera la necesidad de sentirnos aceptados. Y esta necesidad hace que la presión social sea más fuerte.

Cuando olvidamos nuestra identidad, la gente alrededor de nosotros se vuelve grande. Y el Dios que está sobre nosotros se vuelve pequeño.

El polémico Mark Twain decía: "El ser humano necesita más ser recordado de lo que ya sabe que ser enseñado de lo que no sabe."

Necesitamos día a día taladrar el evangelio hasta lo más profundo de nuestro corazón. Con la ayuda del Espíritu Santo. 

Si estamos en Cristo, Dios, el Creador del Universo y de todo lo que hay, ha decidido relacionarse con nosotros no como una ser espiritual poderoso y apartado, sino como un Padre. No existe una realidad más fascinante que esa. Y cuando el evangelio se vuelve real en tu corazón, te das cuenta que no tienes que probarle nada a nadie. 

Así que, no estás obligado a tener el ministerio de jóvenes más grande de tu ciudad para que Dios te ame más. 

Dios encuentra placer en ti ahora. Y no en una versión futura en donde tu influencia en la ciudad es más grande.

Tampoco debes forzarte a no comer con el fin de bajar de peso de forma escandalosa, sólo porque todo el mundo a tu alrededor sí está “fit.”

Dios se deleita en ti, ahora, y no en una versión futura y más delgada de ti.

Identifica y sirve a Dios con tus talentos…y los de tus jóvenes.

Una vez alguien en mi grupo de jóvenes me dijo: “Luís, ¿puedo servir yo?” Yo contesté: “Claro.” “Pero, yo no puedo cantar y me da miedo hablar en público.”

Eso me hizo ver algo que estaba tan claro que no lo podía ver. Por años, las iglesias y los ministerios de jóvenes hemos creado una cultura dañina. 

Es decir, a viva voz proclamamos que todos pueden y deben servir. Pero, lo que muchos ministros entienden por “servir” se limita a desenvolverse detrás de un púlpito o en un escenario. Y aceptémoslo, hay personas que simplemente son introvertidas. Y eso no significa algo malo. Dios los creó así. Y Él no se equivoca. 

Cuando empecé como líder de jóvenes pensaba que algo estaba mal con los jóvenes que tienden a ser callados. Como que algún “chip” en su cerebro no estaba en el lugar correcto. Pero, me he dado cuenta que estaba equivocado. El mundo no está compuesto sólo por gente extrovertida (¡gracias a Dios!).

Esos jóvenes introvertidos o tímidos que sólo sientan a observar a “los profesionales del púlpito y del altar” están llenos de talentos y dones únicos. Tu labor, pastor de jóvenes, es identificar esos dones, lograr que ellos los puedan ver y enseñarles de que manera sus talentos pueden contribuir al Reino de Dios. 

Porque cuando lo hagan, entonces sentirán que están funcionando dentro de su diseño. Y así, no tendrán la necesidad de actuar contra su diseño en otros ambientes con el fin de encajar.

Y tú, ¿cuáles son algunas maneras que crees pueden ser efectivas para guiar a los jóvenes a través de la presión social negativa?

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba."

jueves, 24 de diciembre de 2015

7 cosas que debes saber sobre la Navidad


La Navidad es la fiesta cultural más observada en el mundo. Aquí hay nueve cosas que debes saber acerca de la conmemoración anual del nacimiento de Jesús:

1. Nadie sabe el día o mes exacto en que Jesús nació (aunque algunos eruditos especulan que fue en septiembre). La evidencia más temprana del porque se toma el 25 de Diciembre como fecha del nacimiento de Jesús aparece en el calendario Filocaliano, compuesto en Roma en el año 336 d.C

2. A pesar de la impresión dada por muchas obras de navidad y villancicos, la Biblia no especifica: que María montó un burro; que un posadero le negó lugar María y José (sólo que no había lugar en la posada); que María dio a luz a Jesús el día de su llegada a Belén (sólo que sucedió ", mientras ellos estaban allí"); que los ángeles cantaron (sólo que el "ejército celestial" habló y alabó a Dios); que habían tres hombres sabios (no se especifica ningún número) o que los Reyes Magos llegaron el día o noche del nacimiento de Jesús.

3. En lugar de haber nacido en un establo, Jesús probablemente nació en una cueva o un refugio construido en una ladera. Las colinas alrededor de Belén estaban llenas de pequeñas cuevas para la alimentación y cuidado de ganadería. El sitio exacto del nacimiento de Jesús es desconocido, pero en el siglo III, la tradición había establecido una posible caverna como el lugar del natalicio. La madre de Constantino, Helena, erigió la Iglesia de la Natividad en Belén sobre el pequeño espacio en donde se creía que Jesús había nacido.

4. Durante la Edad Media, a los niños se les daba regalos en honor a San Nicolás (el homónimo para Santa Claus). En un intento por rechazar la veneración católica a los santos y a los días de los santos, Martín Lutero definió la entrega de los regalos en su hogar durante Nochebuena (la noche antes de Navidad). Les dijo a sus hijos que "el Santo Cristo" (Christkind) había traído los regalos. La tradición se volvió popular con muchos luteranos, aunque más tarde San Nick obtendría el crédito tan a menudo como Christkind.

5. Martin Lutero es ampliamente reconocido como la primera persona en decorar árboles de navidad con luces. Caminando hacia su casa una noche de invierno, componiendo un sermón, estaba impresionado por el brillo de las estrellas en medio de árboles de hoja perenne. Para recuperar la escena y mostrársela a su familia, él puso un árbol en la habitación principal y conectó sus ramas con velas encendidas.

6. Los  teólogos Puritanos se opusieron a la celebración de la Navidad. En 1647, el gobierno puritano canceló la Navidad, prohibiendo las expresiones tradicionales de alegría, ordenando a las tiendas a que permanecieran abiertas, las iglesias a que permanecieran cerradas y los ministros a que fueran arrestados por predicar el día de Navidad.


7. Origen de los términos Navideños: "Christmas" es una palabra compuesta que se origina de la frase "La misa de Cristo", derivada del Inglés antiguo Cristemasse; "Natividad" significa "nacimiento", proviene del Latín "nativitas"; "Noel" (o "Nowell") entró al idioma Inglés a finales del siglo 14 y proviene del francés antiguo noel o nael, originado del Latin "natalis", "día de nacimiento."

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-Traducido por Luís Luna Jr. El artículo original en inglés fue escrito por Joe Carter. Puedes encontrarlo aquí.

lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Celebrar o no celebrar la navidad?


Hace algún tiempo me encontraba conversando en una mesa con diferentes hermanos en Cristo a quienes admiro y respeto. Entre otras cosas, empezamos a hablar acerca de la navidad y si se debe celebrar. Empecé a escuchar las diferentes posturas de la mayoría y varios concluían en esto: Los cristianos no deben celebrar navidad porque tiene orígenes paganos. Celebrarla sería mezclarse con el mundo. Y como pueblo cristiano tenemos la obligación de ser diferentes.

Como nota aclaratoria, la plática no se convirtió en un debate acalorado. Simplemente fue un bonito diálogo con diferentes puntos de vista. 

Sin embargo, creo que esta postura no es correcta.

Por un lado, comprendo la intención que tienen los cristianos que no celebran la navidad. Conozco a algunos que sinceramente lo hacen porque piensan que eso los aparta del mundo y de todas las raíces paganas que puedan estar por debajo de la celebración navideña.

Ante esto, hay dos cosas que tenemos que tener en consideración: la primera, es que en ocasiones las raíces de algo están tan alejadas del significado actual que la connotación pagana ya no existe.
Y la segunda, es que muchas de las cosas que usamos en el día a día tienen raíces "paganas."

Tomemos los días de la semana, por ejemplo. La mayoría de los nombres que usamos para designar los días de la semana son correspondientes a los nombres de los planetas como dioses olímpicos. Ahora, ¿por esta razón dejaremos de llamar "Martes" al tercer día de la semana porque hace referencia a Marte? ¡No! Porque el significado actual ya no contiene las implicaciones de la raíz pagana.

Como segundo ejemplo, algunas palabras de nuestro idioma tienen orígenes "paganos." 

Según algunos lingüistas, la palabra "ojalá" proviene de una frase árabe que significa "Que se haga la voluntad de Alá." Alá es el nombre del dios que adoran los musulmanes. Sin embargo, en la actualidad la usamos para expresar nuestro deseo que algo ocurra. No para atribuir soberanía a una deidad musulmana. ¿Cuándo tú dices esta palabra lo haces con el fin de atribuir honor a Alá? ¡Pues, ojalá que no!

El origen pagano de estos dos ejemplos simplemente no ha sido transferido a su uso actual. Se podría decir que hemos "redimido" el uso de estas cosas.

Por otro lado, no existen acontecimientos más grandes en la historia de la humanidad como el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús. Y apartar un tiempo específico en el calendario para celebrarlo no quiere decir que estemos siendo parte de los rituales paganos iniciales.

Es cierto, Jesús no nació en diciembre. De hecho, nadie sabe la fecha exacta. A lo mucho, algunos eruditos especulan que pudo haber sido durante el mes de septiembre. Pero, dejar de celebrar un acontecimiento tan importante sólo porque no se sabe a ciencia cierta la fecha exacta es insensato.

Lo interesante es que una parte de la tribu que proclama a viva voz que no se debe celebrar la navidad en vista de su paganismo original dice absolutamente nada del paganismo moderno aún más peligroso: el consumismo exacerbado que hay para estas fechas.

Cristiano, si de verdad crees que la navidad es una fiesta pagana, entonces debes ser diferente y rehusarte a aceptar cualquier bono y aguinaldo… 

Si de verdad queremos ser diferentes, seamos diferentes en la manera en que le hablamos a los jóvenes que trabajan en las tiendas de ropa y de zapatos. Ellos tienen dignidad y trabajan a doble horario gracias al consumismo que nosotros hemos perpetrado.

Seamos diferentes en la manera en que nos llevamos con la familia extendida. La vida es demasiado corta para vivir enemistado con tu familia.

Seamos diferentes en la manera en que gastamos nuestro dinero en estos días. La manera en que gastas tu dinero revela lo que tu corazón atesora.


Pero, rehusarse a celebrar navidad no nos hace diferentes. Y tampoco nos hace más santos. Pero, sí nos hace más raros. Y eso es algo muy diferente.

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

viernes, 9 de octubre de 2015

Hijo de Dios primero, hijo de pastor después.



"Todo mundo está viendo lo que haces..."

"No podés tener novia...y si tenés, no podés besarla, O al menos trata que no te vean."

"Tenés siempre que ir a la iglesia, aunque a veces no querrás ir."

"Siempre habrán un par de ancianas que estarán pendientes de cada cosa que hagas...o que no hagas."

Y la clásica: "Alguien te va a sacar en cara que tú y tu familia comen gracias a los diezmos y ofrendas que ellos dan..." (¡Ouch!)

Con esa plática un amigo pintó el extraño y, hasta entonces desconocido para mí, mundo de los hijos de pastores. Antes que mi papá empezará a pastorear una iglesia escuchaba historias siniestras acerca de lo que tenía que vivir la familia pastoral.

Sí, el paisaje que me pintaban no era nada alentador. En resumidas cuentas, me formé el concepto que un hijo de pastor es una especie de mini-celebridad sin privacidad ni derecho a tener una vida fuera de la Iglesia. Con la única ventaja que por muy feo que seas siempre hay muchachas queriendo andar con vos.

Ahora, si bien es cierto, la Iglesia en la que sirvo nos ha amado mucho y he podido ser yo sin tener que cumplir expectativas pesadas acerca "del rol del hijo del pastor." Pero, mi caso en particular no es la norma.

Muchas veces sé que tienes que pretender ser más espiritual de lo que eres, más entusiasmado de lo que en verdad eres y más puro de lo que en realidad eres.

Y terminas nada más cumpliendo un papel.

Vas a la iglesia porque se supone que tienes que ir a la iglesia.

Estás apoyando los eventos de la iglesia porque se supone que tienes que ser el primero en apoyar.

Lees la Biblia porque se supone que tienes que saber más de la Biblia que el resto de los simples mortales.

Y te encuentras realizando la actividad de un hijo de pastor olvidando tu identidad como hijo de Dios.

Pero, antes de ser hijo de pastor eres un hijo amado por el Dios que creó el universo. Tu identidad como hijo de Dios siempre será más importante que tu actividad como hijo de pastor. La fuente de tu identidad es vertical y no horizontal. Proviene de Dios y no de las personas, particularmente de tu congregación.

La única opinión que verdaderamente importa es la del Creador cósmico que respiró el universo en existencia. Y si estás en Cristo, el Padre te ha aprobado diciendo “Tú eres mi hijo amado en quien yo me complazco.”

Así que, si no te has involucrado en tu iglesia porque tienes miedo de no dar el ancho en el papel que “tienes que cumplir”, recuerda que en Cristo eres infinitamente amado, no tienes que probar nada a nadie. Eres libre para estar activo en tu iglesia local. Eres libre para correr, tropezarte, sacudirte y seguir.

¡Ah! También, eres libre para no ser un pastor. Sí. Por alguna razón hay una tendencia novedosa de que los hijos de pastores deben ser los “sucesores del llamado de sus padres.”

Eso no sólo es anti bíblico sino que es antihumano. ¡Dios no quiere que todos los hijos de pastores sean pastores!

Los que inmediatamente están pensando sobre los sacerdotes en el Israel del Antiguo Testamento eran de la familia de Leví y por tanto ahora el ministerio debe ser una sucesión familiar, guárdense ese argumento. Eso es una pésima interpretación del Texto y una peor aplicación aún.

Es injusto para el hijo de pastor que aprecia y admira el ministerio de sus padres, pero tiene el sueño de ser un ingeniero, médico o abogado para la gloria de Dios. (Sí, hay abogados que glorifican a Dios.)

Y también es injusto para la congregación que se le asigne a la fuerza  un pastor que en primera instancia no quiere ser pastor, pero que lo hace porque se supone que tiene que hacerlo.

Amado pastor, sé que sólo soy un mocoso que no sabe nada de la vida ni de ministerio, pero, ¿podría considerar que es normal que su hijo tenga sueños y metas que glorifiquen a Dios pero no tengan nada que ver con el ministerio pastoral?

¿Podría considerar que es algo egoísta de su parte imponer sus sueños ministeriales a sus hijos en lugar que ellos vivan los suyos?

Si en serio creemos que Efesios 4:11-12 es verdad. Y yo creo que lo es. Y sé que usted también. Entonces, ¿qué tiene de malo en instruir a sus hijos para que hagan la obra del ministerio siendo buenos profesionales en las diferentes áreas que ellos escojan?

Pero, hermano, mis hijos tienen que continuar. Yo no voy a trabajar tan duro para que otro venga a disfrutar.”

Eso sería un buen punto. Si la iglesia del Señor Jesucristo fuera una panadería. O un negocio de televisión por cable. ¡O si la Iglesia del Señor Jesucristo fuera suya! Pero, no es una empresa. No es un negocio. No es un patrimonio familiar. ¡Y tampoco es suya! ¡La Iglesia de Dios es el cuerpo de Cristo! ¡Y es del Señor!


Habiendo dicho esto, si al contrario, tú estás súper involucrado en la obra del Señor.

Si el culto comienza a las 7:00 pm y tú estás desde las 5:30 pm preparando todo. Tu papá anuncia ayuno congregacional a las 7:00am y tú estás a las 6:30 am.

Si eres la mano derecha de tu padre.

Si eres en quien él puede descansar y confiar.

Si genuinamente amas la obra del ministerio pastoral y la consideras tu vocación.

Mi admiración y respeto para ti. Eres el verdadero MVPK (most valuable preacher’s kid).

Pero, si eso te hace sentir mejor que “los hijos de pastores que no le ayudan a sus papás”, recuerda que quien vive de la aprobación de otros morirá por su rechazo.

Aparte, siempre habrá un hijo de pastor más involucrado, y más “exitoso” (lo que sea que eso signifique) que tú.

Por tanto, tu identidad está en Cristo y no en lo que hagas, o dejes de hacer,  por el ministerio de tus papás. Hijo de Dios primero, hijo de pastor después.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

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jueves, 24 de septiembre de 2015

Advise to the young preacher: Don't vent from the pulpit, bro.


Preachers, teachers and Christian communicators are, first and foremost, persons. Before we fulfill any ministry role, we are fragile human beings and sinners in desperate need of the grace of God.

Every pastor, evangelist, teacher or what-not isn't a celebrity who has already "arrived" but, rather a child of God in the middle of his sanctification process.

This means that, just like any other human being, preachers get offended and ticked off.

Someone didn't like what we said or how we said it, and we take it personal.

Someone doesn't like the way we lead the church and we take it personal.

Someone says our teaching is not deep enough and we take it personal.

Someone says our teaching is too deep and we take it personal.

To an extent, that's normal. And with time, the Holy Spirit chisels away everything that does not look like Jesus and we realize that God didn't call us to be everything for everybody but He assigned us a specific mission to accomplish while on this earth.

But, that's a lifetime process and not an overnight act that happens all of a sudden.
However, those of us in pastoral ministry have an asset that the "regular Christians" don't have: a pulpit. And that can be very dangerous. Scary, even.

Because from the pulpit we can take the anger off of our chest toward a specific person and camouflage it as "the voice of God speaking."

From the pulpit we can boldly scream that which we are too coward to speak in person...and still sound spiritual.

See, if you're in ministry, you will get hurt. You will be offended. Count on that.

But, deal with your problems and fix them in private. If your heart is hurting because you have been offended, try to talk it over with that person.

If he or she doesn't want to talk about it, get a friend so you can vent and receive counsel.

Pray. Cry. Pour out your heart before the throne of Grace.

Nevertheless, don't hurt your congregation because your ego was hurt. Your church is not guilty of your personal issues.

People who come in through the church doors are usually weary, tired and heavy laden.

They got issues with their dysfunctional family.

Their jobs are uncertain.

They have financial shortcomings.

But they show up.

And they show up with the vague expectation of probably hearing a message from the Holy Spirit that will draw their hearts nearer to beauty and majesty of God...not the pastor using the preaching time as a cathartic opportunity.

Insecure leaders tag all sort of feedback as opposition. Healthy leaders evaluate criticism to see if there's some truth in it...and, usually there always is.


I'm not saying hold up and swallow your grudges. Work through them. Confront the person. 
Vent...but not when you're up there.

May our pulpits be streams of grace and truth to the hearts of our brethren...and not the place where we wash our dirty laundry.

-Luis Luna Jr.
Sinner saved by grace. Abba's beloved child.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Predicador, no te vuelvas un fariseo.



Tengo un temor creciente por los predicadores hoy en día. Me temo que si no tenemos cuidado, terminaremos como los Fariseos.

Esto es a lo que me refiero.

La predicación, cuando se hace apropiadamente, debería descargar a las personas. Como predicadores, nuestro trabajo es retar a la gente, sí, pero no cargarlas.

Cuando describió a los Fariseos y lo que ellos hacían a las personas con sus enseñanzas, Jesús dijo: "Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas." (Mateo 23:4)

Lo interesante es que cuando leemos eso, automáticamente despreciamos a los Fariseos y asumimos que tenían malas intenciones. 

Pero, si estudias su historia, sus motivos eran en realidad buenos. Lo que ellos intentaban hacer al crear todas las reglas por las cuales ahora son infames era hacer la Ley aplicable a las vidas de las personas.

Ellos leían un mandamiento como "Guarden el Sabbath y manténganlo santo", y su preocupación era que todos lo hicieron en realidad. Así que creaban aplicaciones como:

Utensilios usados para el trabajo no pueden ser tocados en el Sabbath

No debes de caminar más de 500 pasos en el Sabbath.

Su motivación fundamental era ayudar por medio de darles reglamentos a las personas. Pero, en su deseo de hacer la Biblia aplicable, en realidad crearon cargas que agobiaban a la gente.

Así es como creo que esto ocurre en la actualidad. Hacemos una serie de sermones sobre el matrimonio, lo cual es magnífico. Pero, luego decimos: "Tienes que hacer estas 15 cosas con tu cónyuge para tener un gran matrimonio." 

O hacemos una serie sobre el gozo, y luego les damos 7 pasos para obtenerlo. Estamos tratando de ayudar, pero sin darnos cuenta, estamos cargando a gente que ya tenía una carga pesada en sus espaldas.

Y de repente, nos hemos convertido en el grupo que todos amamos odiar: Los Fariseos.

No estoy diciendo que no debemos darle a nuestra gente aplicaciones o pasos prácticos. Claro que debemos hacerlo. Jesús lo hizo muchas veces. Pero, lo que estoy diciendo es que debemos tener cuidado. 

Cuando nos paramos a predicar en nuestras iglesias, nuestro objetivo debe ser descargarlos. Emulando la enseñanza de Jesús cuando dijo: "Mi yugo es fácil y ligera mi carga."

Y hacemos eso al simplificar en lugar de complicar. Cuando señalamos a Dios y todo lo que Él ha hecho por nosotros. En lugar de meramente señalar a nuestra gente y todo lo que tienen que hacer.


-Traducido por Luís Luna Jr. Tomado del blog de Steven Furtick, pastor general de Elevation Church en Charlotte, Carolina del Norte. Puedes leer el blog original en inglés aquí.

Puede que estés interesado en leer Un consejo para el predicador joven: no te la desquites desde el púlpito, man.

jueves, 30 de julio de 2015

10 citas del libro "Sobre la Encarnación de la Palabra" por Atanasio de Alejandría


Hace algunos días terminé de leer "Sobre la Encarnación de La Palabra" escrito por Atanasio de Alejandría, conocido como "San Atanasio el Grande", obispo de la ciudad de Alejandría. Nació alrededor del año 296 d.C y murió el 2 de mayo del año 373 d.C. Considerado por muchos entre los 5 teólogos más importantes en la historia de la Iglesia Cristiana. Sus contribuciones a la Iglesia fueron enormes.

Atanasio fue un incansable defensor de la teología Trinitaria en contra del Arianismo (la enseñanza que Jesús era como Dios pero no Dios). De hecho, gran parte de como nosotros pensamos acerca de la Trinidad hoy día es gracias a los esfuerzos de él. También, fue el primero en reconocer la inspiración verbal y plenaria de los 27 libros que componen nuestro Nuevo Testamento. Y fue el autor principal del Credo de Nicea, el cual es probablemente el credo más importante en la historia Cristiana.

"Sobre la Encarnación de la Palabra" más que un libro es una especie de tratado teológico en el que Atanasio argumenta brillantemente que Jesús es La Palabra/Verbo hecho carne. El joven Atanasio usa argumentos filosóficos muy refinados, considerando que sus oponentes arianos estaban fuertemente influenciado por el platonismo dominante en el que se creía que lo espiritual era puro y lo material malo. Por consiguiente el Verbo/Palabra de Dios era tan espiritual, tan bueno y santo, que no podía tomar forma física, tan corrupta y mala.

Contra esto, Atanasio usa pruebas exegéticas sólidas para probar desde el Antiguo Testamento que Jesús el Cristo era el Verbo/Palabra en carne que los profetas habían predicho cientos de años atrás.

A continuación quiero compartirte los extractos más sobresalientes de esta obra teológica. Como aclaración, cada vez que Atanasio dice "Palabra de Dios" no se refiere a la Biblia, se refiere a Jesús: La Palabra de Dios en carne.

La Encarnación es el misterio que los Judíos traducen, los griegos ridiculizan, pero que nosotros adoramos.

La renovación de la creación ha sida forjada por la misma Palabra que la hizo en el principio. Por tanto, no hay ninguna inconsistencia entre creación y salvación porque el Mismo Padre ha empleado al mismo Agente para ambas obras, efectuando la salvación del mundo a través de la Misma Palabra que lo hizo en el comienzo.

La distinción de las cosas no argumenta una generación espontánea sino una Causa pre viniente; y de esa causa podemos aprehender a Dios, el Diseñador y Hacedor de todo.

La relación del origen del hombre con la Encarnación de la Palabra en un hombre (Jesús) es relevante por esta razón: fue nuestra lamentable situación que causó que la Palabra descendiera, nuestra transgresión que llamó Su amor hacia nosotros, para que Él se apresurará a ayudarnos y a aparecer entre nosotros.

Así que, tomando un cuerpo como el nuestro, porque todos los cuerpos estaban destinados a la corrupción de la muerte, Él rindió su cuerpo a la muerte en lugar de todos y lo ofreció al Padre. Lo hizo por mero amor para que en su muerte todos murieran y así la ley de la muerte fuese abolida y poder hacerlos vivos con su muerte a través de la apropiación de Su cuerpo y por la gracia de Su Resurrección.

La maravillosa verdad es esta: que siendo La Palabra, lejos de que Él estuviese contenido por algo, Él contenía todas las cosas en sí mismo.

La muerte se ha convertido como un tirano que ha sido completamente conquistado por el legítimo Monarca; atado de pies y manos para que los que pasen de cerca se mofen de él, burlándose y señalándole, sin temor de su crueldad e ira, gracias al Rey que le ha conquistado.

¿Acaso puede un hombre muerto perforar las consciencias de los hombres, para que tiren todas las tradiciones paganas de sus padres a los vientos y se postren ante las enseñanzas de Cristo?

Un hombre ciego no puede ver el sol, pero sabe que está arriba de la tierra por el calor que brinda; de igual forma, que todos los que están en la ceguera de la incredulidad reconozcan la Divinidad de Cristo y la resurrección que Él ha traído, a través de Su Poder manifestado en otros.


El hijo de Dios se volvió hombre para que los hombres se volviesen hijos de Dios.


Este post fue escrito por Luís Luna Jr.

martes, 28 de julio de 2015

25 Consejos para teólogos jóvenes y estudiantes de teología


El Dr. John Frame ha sido una de las personas que más influenciado mi vida y pensamiento, particularmente en el área de la filosofía y la apologética. Fue a través de las disertaciones de él vía audio y video por medio de la aplicación iTunes U que aprendí sobre la tradición de “Apologética Reformada” de Cornelius Van Til.  A continuación compartiré la entrevista, "Reflexiones de la vida de un teólogo: Una entrevista extendida con John M. Frame" realizada por P. Andrew Sandlin concerniente a la publicación del nuevo libro del Dr. Frame, "Speaking the Truth in Love: The Theology of John M. Frame" (Hablando La Verdad en Amor: La teología de John M. Frame):

[Pregunta]: "Finalmente, ¿qué consejo le ofreces a los estudiantes de teología y a los jóvenes teólogos al enfrentarse a una vida de labor teológica?"

[Respuesta de John M. Frame]: "Bueno, aquí hay algunas sugerencias, sin ningún orden en particular.

1. Considera que probablemente no estés llamado a la labor teológica. Santiago 3:1 nos dice que no muchos de nosotros debemos convertirnos en maestros y que los maestros serán juzgados con mayor rigor. A quién mucho (conocimiento bíblico) se le es dado, mucho se le requerirá.

2. Valora tu relación con Cristo, tu familia y la Iglesia por encima de las ambiciones en tu carrera. Influenciarás a más personas por tu vida que por tu teología. Y las deficiencias en tu vida negarán la influencia de tus ideas, aunque estas ideas sean verdaderas.

3. Recuerda que la labor fundamental de la teología es entender la Biblia, La Palabra de Dios, y aplicarla a las necesidades de las personas. Todo lo demás--pericia lingüística e histórica, agudeza y sutileza exegética, conocimiento de la cultura contemporánea y refinamiento filosófico--debe ser subordinado a la meta fundamental. Si no lo es, podrás ser aclamado como un historiador, lingüista, filósofo o crítico de la cultura, pero no serás un teólogo.

4. En el proceso de realizar la labor fundamental de la teología (#3) tienes la obligación de hacer un caso por aquello que defiendes. Eso debería ser obvio, pero la mayoría de teólogos hoy día no tienen la menor idea de cómo hacerlo. La teología es una disciplina argumentativa y tienes que aprender lo suficiente acerca de lógica y persuasión para construir argumentos válidos, verdaderos y persuasivos. En teología, no es suficiente transmitir conocimiento de historia, cultura u otro tipo de conocimiento. Tampoco es suficiente citar a personas con las que estás de acuerdo. En realidad, tienes que construir un argumento teológico por aquello que vas a decir o defender.

5. Aprende a escribir de manera clara y persuasiva. Los mejores teólogos son aquellos que pueden tomar ideas profundas y presentarlas en un lenguaje simple. No trates de persuadir a la gente de tu vasto conocimiento escribiendo en prosa opaca.

6. Cultiva una vida devocional intensa e ignora a la gente que critica esto como mero emocional ismo. Ora sin cesar. Lee la Biblia, no sólo como un texto académico. Atesora las oportunidades de adorar en servicios congregacionales, reuniones de oración y cultos dominicales. Dale mucha atención a tu "formación espiritual", como sea que entiendas eso.

7. Un teólogo es esencialmente un predicador, aunque él típicamente trata con asuntos más enigmáticos de lo que los predicadores tratan. Pero, sé un buen predicador. Encuentra la manera de hacer que tu teología hable a los corazones de las personas. Encuentra la manera de presentar tu enseñanza de tal manera que la gente escuche la voz de Dios en ella.

8. Sé generoso con tus recursos. Invierte tiempo hablando con estudiantes, prospectos e indagadores. Regala libros y artículos. No seas de puño cerrado cuando alguien te pide materiales con derechos de autor; brinda permiso de copia a quien te lo pida. El ministerio primero, dinero después.

9. En criticar a otros teólogos, tradiciones y movimientos, sigue una ética bíblica. No digas que alguien es un hereje al menos que tengas un muy buen argumento. No andes usando términos a la ligera como "otro evangelio." (Las personas que enseñan otro evangelio están bajo la maldición de Dios). No destruyas la reputación de la gente citándolos de manera errónea, fuera de contexto o tomando sus palabras de la peor manera posible. Sé gentil y lleno de gracia al menos que tengas razones irrefutables para ser áspero.

10. Si tienes una idea brillante, no esperes que todo mundo lo capte inmediatamente. No inicies enseguida una facción para promoverla. No odies a aquellos que no aprecian tu pensamiento. Razona gentilmente con ellos, reconociendo que tú también puedes estar equivocado y ser arrogante.

11. No seas reflexivamente crítico de todo lo que sale de una tradición teológica diferente a la tuya. Se humilde en considerar que otras tradiciones pueden tener algunas cosas que enseñarte. Sé enseñable antes de enseñar. Saca la viga de tu ojo.

12. Ten la disposición de reexaminar tu propia tradición con un ojo crítico. Es irrazonable creer que una tradición contiene toda la verdad y siempre está en lo correcto. Y a menos que los teólogos desarrollen perspectivas críticas en sus propias denominaciones y tradiciones, la reunión del cuerpo de Cristo nunca tendrá lugar. No seas uno de esos teólogos que son conocidos principalmente por tratar de convertir Arminianos en Calvinistas (o vice versa).

13. Mira los documentos confesionales con una perspectiva adecuada. Parte de la obra teológica, entre otras cosas, es repensar las doctrinas de las confesiones y reformarlas, cuando sea necesario, por la Palabra de Dios. No asumas que todo en las confesiones está resuelto.

14. No dejes que tu polémica sea gobernada por la envidia, como cuando un teólogo siente la necesidad de ser enteramente negativo hacia el éxito de una mega iglesia.

15. No seas conocido como un teólogo que constantemente está dando golpes bajos a otros teólogos y otros cristianos. El enemigo es Satanás, el mundo y la carne.

16. Guarda tus instintos sexuales. Aléjate de la pornografía en el internet y de las relaciones ilícitas. Los teólogos no son inmunes a los pecados que contaminan a otros en la Iglesia.

17. Vuélvete activo en una buena iglesia. Los teólogos necesitan los medios de la gracia tanto como los otros creyentes. Esto es especialmente importante cuando estás estudiando en una universidad secular o en un seminario liberal. Necesitas el apoyo de otros creyentes para mantener una perspectiva teológica apropiada.

18. Obtén tu entrenamiento básico en un seminario que enseñe que la Biblia es la Palabra de Dios. Hazte sólido en la teología de la Escritura antes de exponerte de primera mano al pensamiento no bíblico.

19. Aprecia la sabiduría, aun la sabiduría teológica, de cristianos relativamente sin educación. No seas uno de esos teólogos que siempre tiene algo negativo que decir cuando un creyente simple describe su caminar con el Señor. No mires por encima a la gente desde lo que Helmut Thielicke llamó "el alto caballo del iluminismo." Muchas veces, los creyentes sencillos conocen a Dios mejor que tú, y necesitas aprender de ellos, así como lo hizo Abraham Kuyper, por ejemplo.

20. No seas uno de esos teólogos que se emociona acerca de cada tendencia nueva en política, cultura, hermenéutica y aun en la teología y que piensan que debemos de reconstruir nuestra teología para que vaya en acompañamiento con cada tendencia. No pienses que tienes que ser feminista, por ejemplo, sólo porque todo mundo lo es. La mayoría de las teologías que quieren ser culturalmente relevantes son anti bíblicas.

21. Nuestro sistema de educación doctoral exige "pensamiento original", pero eso puede ser algo muy difícil, dado que la Iglesia ha estado estudiando la Escritura por miles de años. Estarás tentado a inventarte algo que suene nuevo (posiblemente en escribir una tesis que no sea apropiadamente teológica en el sentido del consejo #3). Bueno, hazlo; sácalo de tu sistema y luego retorna a hacer teología de verdad.

22. Al mismo tiempo, no rechaces la innovación simplemente porque es nueva. No rechaces una idea sólo porque no se parece a lo que estás acostumbrado. Aprender a distinguir entre la presentación de una idea y lo que realmente significa.

23. Respeta a tus mayores. Nada es tan desagradable como un teólogo joven que desprecia a aquellos que han trabajado en el campo por décadas. El desacuerdo está bien, mientras reconozcas la madurez y las contribuciones de aquellos con los que estás en desacuerdo. Lleva 1 Tim. 5:1 en el corazón.

24. Los teólogos jóvenes usualmente se imaginan a sí mismos como el próximo Martín Lutero, así como los niños pequeños imaginan que son Cristiano Ronaldo o Leonel Messi. Cuando están demasiados viejos para para jugar a los vaqueros y los indios, quieren jugar el papel de Lutero y el Papa. Cuando el verdadero Papa no quiere jugar con ellos, eligen a alguien y dicen, "Tú eres el elegido." Mira, lo más probable es que Dios no te ha llamado para ser el líder de una nueva Reforma. Si Él lo ha hecho, no tomes el título exaltado de "Reformador" por ti mismo. Deja que otros decidan si eso es lo que realmente eres.


25. No pierdas tu sentido del humor. Debemos tomarnos a Dios en serio, pero no a nosotros y ciertamente no a la teología. Perder el sentido del humor es perder tu sentido de proporción. Y nada es más importante en teología que un sentido de proporción.”

Esta entrevista fue traducida por Luís Luna Jr. 
La publicación original de la entrevista puede ser encontrada aquí.
*En la entrevista original, el Dr. John Frame brinda 30 consejos. De esos 30, he tomado 25 pues son los que más considero aplicables al contexto en que ministro.