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viernes, 17 de junio de 2016

Piensa dentro de la caja




He escuchado muchos consejos y principios sobre liderazgo. La mayoría de ellos son muy buenos. Con el tiempo algunos prevalecen. Otros, no tanto. Entre aquellos que más he escuchado está el famoso: "Piensa fuera de la caja.” Esto puede ser traducido en las siguientes frases inspiracionales: "No te limites"; "No seas conformista"; "Piensa en grande."

En resumidas cuentas "pensar fuera de la caja" significa abordar un problema considerando alternativas externas o diferentes.

A lo mejor eres un emprendedor y pensar fuera de la caja, para ti, significa expandir tu visión a diferentes ciudades a lo largo y ancho del país.

Tal vez eres un líder de jóvenes y pensar fuera de la caja equivale a hacer uso de la materia prima extranjera que puede ayudar a tu ministerio de jóvenes.

Es probable que estés teniendo problemas con tu familia y pensar fuera de la caja es ver a un diferente consejero o terapeuta.

Para la mayoría, pensar fuera de la caja representa que eres una persona de visión. Es una señal de valentía. Es evidencia de un espíritu innovador y atrevido. Es un testimonio que estás dispuesto a mirar a los ojos al status quo y desafiarlo.

Pero, a veces, pensar fuera de la caja puede paralizarte en lugar de impulsarte. Ya que puedes estar demasiado enfocado en la solución que está "allá afuera" que pierdes de vista los recursos que ya están "aquí adentro."

Por eso, deja de pensar fuera de la caja. Y comienza a pensar “dentro de la caja.”

Para algunos esto puede sonar mediocre. Demasiado corriente. Porque están tan programados a ver la solución allá afuera que este tipo de lenguaje puede olerles a conformismo. Incluso, hay libros enteros diciendo que evadas este manera de pensar.

Pero, pensar dentro de la caja envuelve desarrollar la costumbre de inventariar las soluciones que pueden estar dentro en lugar de las ayudas que pueden estar fuera. Pensar dentro de la caja es trabajar con lo que tienes en lugar de analizar los recursos que quisieras tener. La práctica de pensar dentro de la caja no es un conformismo maquillado de psicología positiva. Sino que está firmemente arraigada en la convicción del carácter soberano de Dios.

La soberanía de Dios es tan grande que Él te ha dado todo lo que necesitas para hacer lo que Él quiere que hagas en este preciso momento. En ocasiones, lo que puede parecer un límite que te impide en realidad es una pista que te guía.

Detente. Y lee esas dos últimas líneas. Despacio.

Toma a Moisés por ejemplo. Dios lo llama a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (Éxodo 4). Nada mal para un fugitivo de la ley que ahora es pastor de ovejas. Y que también tiene problemas para hablar. Cuando Moisés expresa su desacuerdo, Dios le hace una pregunta punzante: "¿Qué tienes en tu mano?" Este episodio es fascinante porque lo que Moisés tiene en su mano es una maravillosa e innovadora...vara de madera. Sí, una vara. ¿Acaso Dios estaba bromeando? ¿Cómo era posible que Moisés podía causar una revolución libertadora con un pedazo de madera? Digo, sería comprensible si lo que tuviera sería una especie de cetro. O al menos, una espada. Pero, ¿una vara?

Sí, una vara. Porque con esto, Dios le está diciendo a Moisés: la solución no está allá afuera. Sino, cerca de ti. En tu mano. La solución no está fuera de la caja. Sino dentro de la caja: tu vara.

Los relatos del Éxodo muestran más adelante que la vara de Moisés fue un símbolo de libertad e intervención divina (Éxodo 14:21).

En ocasiones, Dios hace más con los recursos dentro de la caja que con las opciones fuera de la caja.

Puedes pensar fuera de la caja y paralizarte. O hacer uso de la vara que está en tu mano, dentro de la caja, y accionar.

Cuando te preguntes: ¿Qué es lo que Dios quiere que haga en este problema?

Dios, irónicamente te contestará con otra pregunta: ¿Qué tienes en tu mano? ¿Qué hay dentro de la caja?

Antes de ver las opciones que están fuera, ¿ya te fijaste en los recursos que hay dentro?

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Esperanza ante el terrorismo: De Bruselas al Reparto Lempira


Un autor cierta vez dijo: La felicidad en el mundo es como un corto comercial en medio de una película de terror. La disfrutas mientras dura. Pero, de pronto el comercial termina y las cosas regresan a su programación habitual.

¿Demasiado Trágico? Tal vez. Pero, es probable que este fue el sentimiento general de las personas que sufrieron actos de terror en el aeropuerto de Bruselas en Bélgica y en la col. Reparto Lempira en San Pedro Sula el día de ayer.

En cierta manera, los actos de terror nos muestran que la naturaleza humana es muy ambigua. Por un lado, somos lo suficientemente creativos y buenos para construir orfanatos, hospitales y aeropuertos. Por otro lado, somos lo suficientemente ingeniosos y malos para hacer bombas y armas para destruirlos. 

Los humanos somos capaces de realizar gran bien. E infundir gran terror. El terrorismo, internacional y doméstico, nos muestra hasta donde el mal dentro del corazón humano puede llegar.

Y ante la existencia del mal, debemos lamentarnos. Un error común en gran sector del evangelicalismo moderno es enseñar directa o indirectamente que "los hijos de Dios no se deben lamentar." Esto es curioso. Y hasta irónico, pues la Biblia tiene un libro que se llama Lamentaciones. No sólo eso, sino que hay una sección entera de los Salmos que son “cantos de lamentaciones.” 

Parece que la psicología popular positiva ha influido tanto en el pensamiento cristiano protestante que pensamos que lamentarnos nos hace débiles.

Pero, esto proviene de una mala comprensión del lamento bíblico. Emmanuel Katongole lo describe de la siguiente manera: "Lamentarse no es desesperarse. Lamentarse no es quejarse. No es un llanto hacia el vacío. Lamentarse es un llanto dirigido a Dios. Es el llanto de aquellos que ven la realidad de las heridas profundas del mundo y el costo de buscar la paz. Es la oración de aquellos que están incómodos con la manera en cómo están las cosas. El viaje hacia la reconciliación está basado en la práctica de la lamentación."

El mal tiene diversas formas. Desde las personas inocentes corriendo por su vida ante el atentado en el aeropuerto Zavanteem en Bruselas; los vecinos de la comunidad Reparto Lempira empacando sus pertenencias para huir por sus vidas; los continuos atentados terroristas, que no son tan televisados, en Líbano y Siria; hasta las masacres en suelo hondureño que se dan con frecuencia. 

Ante esto, debemos clamar: “¿Hasta cuándo, Señor?” (Salmo 13:1)

Es por esto que el mensaje del evangelio es pertinente para las víctimas y victimarios. A los terroristas, internacionales y domésticos, Dios quiere decirles que a menos que se arrepientan, ningún sufrimiento que han causado a otros se compara con el verdadero terror y sufrimiento que experimentarán en el lago de fuego. 

A los víctimas aterrorizadas, Dios quiere que sepan que Él es un juez justo. 

Y aunque en este lado de la eternidad, la justicia humana ciertamente es imperfecta, Él un día vendrá a juzgar sin impunidad. Sin amnistía. Sin salvoconducto.

El ladrón que estaba al lado de Jesús, bajo los estándares de Roma era un terrorista del Medio Oriente, en su acto de fe no creyó que su salvación lo liberaba de dar cuentas por sus actos. Él confesó que su sentencia era justa. Y qué él estaba recibiendo "la recompensa debida por sus actos" (Lucas 23:41) aún mientras él clamaba a Jesús por una entrada misericordiosa al reino de Cristo.

Por tanto, no es contradictorio clamar para que Dios haga justicia interviniendo en grupos de terror como ISIS  y las pandillas. Y también, al mismo tiempo clamar para que tanto víctimas como victimarios puedan conocer la misericordia de Dios en Cristo Jesús. Esa oración no es incoherente porque está basada en la cruz.

La cruz significa que Dios es justo y no ignora el pecado. Por eso, Él lo castiga. Pero, la cruz también muestra a un Dios escandalosamente amoroso. Por eso, castiga el pecado...en Su Hijo. Esa es la cruz. Y los cristianos, somos el pueblo de la Cruz.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¡Déjanos tu comentario! Si te gustó este artículo: ¡Compártelo!

-Luis Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.