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lunes, 7 de marzo de 2016

La Iglesia ante el homosexualismo: ¿cuál es el mensaje?




El homosexualismo ha sido un tema controversial. Muy cargado de diferentes tipos de emociones, opiniones y polémica.

Sin embargo, debemos empezar reconociendo que esto no es algo nuevo. Pablo, en la carta a los Romanos, describe como "los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres" (Rom. 1:27).

También algunas fuentes históricas indican que en la Grecia clásica, las mujeres con un instinto hacia el mismo sexo eran llevadas a la isla de Lesbos. Según estas fuentes, ese es el origen del término "lesbianas."

Por otro lado, la evolución de la opinión general  hacia el homosexualismo en gran parte del hemisferio occidental es digna de estudio. Años atrás, era considerado como un "trastorno mental" por la Asociación Americana de Psicología. Pero, en el año 1973, fue removido, por casi la mayoría en votación, de su categoría como enfermedad.

Tan radical es el cambio de la opinión pública que lo que antes era considerado como patológico, en la actualidad es celebrado como un acto de valentía. 

Sólo hace falta ver cuando una figura de la farándula toma la decisión de "salir del clóset", el mundo lo vitorea como héroe.

Ciertamente vivimos en días extraños.

Ante esta realidad, la Iglesia debe pensar y actuar bíblicamente. Por eso, quiero compartir tres reflexiones con respecto a la problemática del homosexualismo.

El homosexualismo es igual que los demás pecados

Primero, debemos reconocer que el homosexualismo es un pecado igual que el resto de los pecados. Algunos ya se sienten escandalizados y ofendidos sólo con haber leído esa línea.
Es interesante como todas las sociedades, en casi todas las épocas, eligen pecados para etiquetarlos como imperdonables en comparación con los demás. 

Esto puede sonar extraño, pero la mayoría de cristianos amamos odiar el homosexualismo porque nos hace sentir bien con nosotros mismos. 

Dicho de otra manera, estamos cómodos con nuestros pecados oscuros porque "al menos" no son tan abominables como "eso."

El asunto es que si observas 1 Corintios 6:9-10, en donde Pablo enumera los tipos de personas que no heredarán el Reino de los cielos, los homosexuales están ahí AL LADO de los mentirosos, al lado de los ávaros, al lado de los borrachos, al lado de los adúlteros, al lado de los estafadores y de otros más.

Claro, esto no minimiza la gravedad del pecado. El pecado homosexual es grave. Pero, también lo es la mentira. También lo es la avaricia. También lo es el adulterio. También lo es la borrachera. Ahora bien, ¿reaccionas de la misma manera cuando estás al lado de un homosexual que cuando estás al lado de un ávaro mentiroso? Es muy probable que no. Es probable que uno te escandalice más que el otro.

El pastor Alex Early lo pone de la siguiente manera: "Si Jesús tuviera una plática con dos inconversos, uno homosexual y el otro heterosexual, Él le diría lo mismo a los dos: Los amo. Arrepiéntanse. Nunca los dejaré." 

Jesús desea lo mismo para un pecador homoexual y para un pecador heterosexual: que se arrepientan y crean en el evangelio.

Así que, el resto de los pecados que consideramos “normales” o “perdonables” son, en realidad, igual de grave que el pecado homosexual. 

El homosexualismo no es igual que los demás pecados

Por otro lado, y aunque suene contradictorio, el homosexualismo no es un pecado igual que el resto. Al menos, esa es la realidad en muchos países occidentales.

El teólogo Jonathan Parnell explica diciendo: "Ninguno de los pecados mencionados por Pablo en 1 Cor. 6:9-10 es aplaudido por un gran número de personas que abogan por su normalidad. El adulterio todavía es mal visto. Las acusaciones de avaricia pueden arruinar la campaña política de un candidato. Robar no es todavía abiertamente aceptado, y hasta la fecha no hay iniciativas oficiales diciendo que es normal que quieras tomar cosas que no te pertenecen. No hay, por los momentos, protestas pidiendo a los gobiernos abolir las restricciones de manejo para individuos ebrios. 

Pero, de acuerdo al consenso emergente, en gran parte del hemisferio occidental, el homosexualismo es promovido con vigor y en lugares de prominencia. En este sentido, el homosexualismo es diferente.".

Lo que Alex Early y Jonathan Parnell están diciendo, en esencia, es que el homosexualismo es igual a los demás pecados en el sentido que Dios los juzga a todos por igual. Pero, es diferente al resto de los pecados en el sentido que es promovido y aplaudido en muchos sectores de los países occidentales.

La respuesta de la Iglesia

Entonces, el fondo del problema no es que "DIOS ODIA A LOS GAYS." Sino, que Dios, en amor, ha diseñado un camino para que la humanidad crezca y se desarrolle. Y es a través de la relación heterosexual dentro del matrimonio. Un hombre y una mujer (Gen. 1:28). 

Porque los parámetros de la sexualidad y el matrimonio heterosexual no sólo reflejan al evangelio (Ef. 5:32) sino que es plan que Dios creó para que la humanidad florezca.

Sólo mira la manera en como Dios diseñó la anatomía sexual del hombre y la mujer. Fuimos diseñados para encajar y complementarnos perfectamente. Ese no es el caso con dos personas del mismo sexo.

Sobre esto, el Dr. Russell Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur en los EUA, comenta: "la Iglesia debe estar preparada para recibir a los refugiados que vengan de la Revolución Sexual."

Es decir, muchas de las personas que ya han seguido "sus instintos y deseos" yendo en contra del diseño de Dios, ya sea en una relación homosexual o en una relación heterosexual fuera del matrimonio, en este momento se están preguntando: "¿Esto es todo?"

Encontraron decepción en el éxtasis que pensaban que los haría feliz. La revolución sexual no cumple lo que promete. 

Por esta razón, necesitamos iglesias que amen lo suficiente como para recibir en gracia y compasión a las personas con una inclinación homosexual. Y que amen lo suficiente como para hablar la verdad en amor diciéndoles que necesitan arrepentirse y creer en Jesús para el perdón y liberación de sus pecados. 

El núcleo del mensaje del evangelio, de acuerdo al Pastor Tim Keller, es “que somos mucho peor de lo que nosotros nos imaginamos; pero, a la vez somos mucho más amados de lo que nosotros soñamos.”


El mensaje de la Iglesia hacia los homosexuales, por tanto, debe ser: “Estás equivocado. Y eres amado.”

¿Y tú? ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¡Si te gustó este artículo, compártelo!

-Escrito por Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

jueves, 14 de enero de 2016

Las 15 mejores citas del libro sobre Predicación de Tim Keller



Él no lo sabe, y puede que nunca lo sepa, pero mi relación con el pastor Tim Keller es como la de Obi Wan y Anakin (al menos en los episodios I y II), como Yoda y Luke Skywalker. Lo considero una especie de mentor a la distancia. Sus sermones y sus libros han sido usados por Dios para moldear mi vida y ministerio de una forma singular.

Su más reciente libro sobre predicación (Preaching: Communicating Faith in an age of skepticism) es simplemente excepcional. Profundo sin dejar de ser práctico. Simple, pero sin volverse simplista. Y sobre todo, bastante retador con respecto a predicar a Cristo a una audiencia cada vez más escéptica.

Después de haberlo leído, quiero compartirte 10 mejores citas de este libro.

1. La diferencia entre un buen sermón y un mal sermón está ampliamente localizada en el predicador—en sus talentos, habilidades y tiempo de preparación para cualquier mensaje en particular. Pero, la diferencia entre un buen sermón y un gran sermón descansa principalmente en la obra del Espíritu Santo en el corazón del oyente como también en el predicador (pos. 155)

2. Debemos hacer el trabajo que se requiere para hacer nuestra comunicación de la verdad de Dios buena y dejarle a Dios el cómo y cada cuanto Él hará grande para el oyente.

3. La buena predicación proviene de dos amores—amor por la Palabra y amor por las personas—y de estos dos amores un deseo de mostrar a las personas la gloriosa gracia de Dios.

4. No se trata solamente de hablar acerca de Cristo en el sermón, sino de mostrarlo. Demostrar su grandeza y revelarlo a Él como digno de alabanza y adoración. Si hacemos eso, el Espíritu Santo nos ayudará, porque esa es su misión principal en el mundo.

5. Cada vez que expones un texto Bíblico, no has terminado a menos que demuestres como el texto enseña que no nos podemos salvar a nosotros mismos y que sólo Jesús puede.

6. La predicación expositiva es el mejor método de reflejar nuestra convicción que la Biblia entera es verdad.

7. Cuando Dios renombra a alguien, eso automáticamente lo rehace (Génesis 17:5). La Biblia no dice que Dios habló y luego procedió a actuar, que Él nombra y luego procede a formar—sino que el hablar y el actuar de Dios son la misma cosa. Su Palabra es su acción y su poder divino.

8. La tentación será dejar que el púlpito te lleve a la Palabra, pero en realidad, debes dejar que la Palabra te lleve el púlpito. La preparación del corazón del predicador es más importante que la preparación del sermón.

9. Un buen sermón no es como un martillo que golpea la voluntad sino como una espada que atraviesa el corazón.

10. Lo único que puede demoler el legalismo no es sólo el principio abstracto de que “eres aceptado y perdonado” sino un nuevo entendimiento de la bondad de Dios y Su costoso amor para nosotros en Cristo Jesús.

11. La lógica proveniente del evangelio que debe impregnar cada sermón es: "Esto es lo que debes hacer", luego "Esta es la razón porque no puedes hacerlo", luego "Aquí está Él que lo hizo por ti" y finalmente "Así es como la fe en Él te habilita para hacerlo."
La Biblia es, en realidad, una gran historia cuyo climax es Jesucristo.

12. El cambio ocurre no sólo cuando le das nuevos argumentos a la mente, sino cuando alimentas la imaginación con nuevas bellezas.

13. Realmente, sólo hay dos maneras de leer la Biblia: ¿Se trata básicamente acerca de mí o básicamente acerca de Jesús? En otras palabras, ¿se trata básicamente de lo que yo tengo que hacer o de lo que Él ya ha hecho?

14. "El predicador cristiano no es el sucesor del orador griego, sino del profeta Hebreo," escribe P.T Forsyth. "Es una cosa persuadir a la gente a hacer algo. Es algo muy diferente inducrilos a que confien en alguien y renuncien a sí mismos. El orador lleva a la gente a la acción, el predicador los invita a que sean redimidos."

15. Charles Spurgeon relata la historia de un ministro Galés que habló con un predicador joven acerca de su sermón después de haberlo oído. “Fue un sermón muy pobre”, le dijo al joven. “¿Me puede decir porque piensa así?” fue la interrogante del muchacho. “Porque,” dijo el ministro Galés, “Cristo no estaba en tu sermón.” “Bueno,” dijo el joven, “Cristo no aparecía en el texto; no debemos predicar a Cristo siempre, debemos predicarlo cuando aparezca en el texto.” 

La conversación continuó: “¿Acaso no sabes, joven predicador, que de cada pueblo, de cada villa y de cada caserío en Inglaterra, en donde quiera que sea, hay un camino hacia Londrés?” “Sí,” dijo el joven. “¡Ah!” dijo el viejo predicador, “tal es el caso de cada texto en la Escritura, siempre hay un camino hacia la metrópolis de las Escrituras, o sea a Cristo. 

Y mi querido hermano, tu trabajo cuando llegues a un texto es decir: ¿Ahora, cuál es el camino de este texto hacia Cristo? Y después predica el sermón, corriendo el camino hacia la gran metrópolis: Cristo. Y” dijo él, “Nunca he encontrado un texto que no tenga un camino hacia Cristo en el, y si alguna vez encuentro uno que no lo tiene, pues yo lo construiré; Iré por encima de arbustos y estanques, pero llegaré a mi maestro, pues el sermón no hace ningún bien si el sabor de Cristo no está en el.”

Por los momentos, tengo entendido que el libro todavía no ha sido traducido al español. Y sólo está en inglés. Puedes adquirirlo aquí

-Luis Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Cómo terminar bien el año 2016?



Hoy es último día del año 2016. Muchas cosas buenas han pasado. Y también muchas cosas no tan buenas. Algunos terminarán este año muy contentos y felices. 

Algunos otros, no tanto. Cualquiera que sea la situación, quiero compartir tres actitudes para terminar este año.

1. Sé agradecido

Las fiestas de navidad y fin de año a veces no son tan alegres para algunas personas. Puede que sea tu caso. A lo mejor, este año no salió como esperabas. 

El negocio que quisiste emprender no funcionó. Soñaste, planeaste, invertiste y fracasaste. 
Tu relación amorosa terminó mal. Te ilusionaste, confiaste, amaste y... ahora estás en un estado de coma a causa de lo que ocurrió
Perdiste a un familiar. Y esta temporada del año más bien intensifica el dolor de su partida.
Recibiste un diagnóstico médico negativo. No te lo esperabas. Peor en este momento.

Puede que un diluvio de problemas llovió sobre ti durante el 2016.

Y ¿sabes qué? te respeto lo suficiente como para no salirte con psicología popular barata diciendo: “Estás respirando. Estás vivo. Sigue adelante.” A lo mejor este año ha sido tan fatal que no quieres seguir adelante. Y pues, no se lo has dicho a nadie, pero a veces has meditado en si sería mejor no seguir vivo. 

Pero, a pesar de todo esto, creo que sí puedes ser agradecido. 

Agradecer a Dios en medio del desierto significa que confías en Su providencia más que en tu sabiduría. 

Agradecer a Dios en medio del desierto es creer por adelantado al propósito divino que sólo tiene sentido cuando lo ves en retrospectiva.

¿Quieres saber cuál es la voluntad de Dios para tu vida? Pablo, por fortuna, es bastante directo: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. – 1 Tes. 5:18

Sé agradecido, no por lo que ocurrió. Pues muchas cosas pudieron haber sido malas. Sino agradece por la persona en quien Dios te está convirtiendo a través de este proceso de refinamiento.

 2. Sé reflexivo

El profesor Howard Hendricks solía decir: “La experiencia no te hace mejor. La experiencia evaluada es lo que te hace mejor.” El fin del año es un buen tiempo para reflexionar y evaluar. Toda acción debe estar acompañada de una reflexión. 

Estoy seguro que muchas cosas no salieron como esperabas. Claro, una opción es pretender que nada malo pasó. Pero, eso te robaría la oportunidad de crecer. O puedes pensar que meditar en el pasado traerá malos recuerdos. Hay una gran diferencia entre sentarse a lamentar y detenerse a reflexionar.

Reflexionar no significa llorar sobre la leche derramada. Ni tampoco revivir los momentos dolorosos para caer en una espiral de auto conmiseración. Reflexionar significa ver con sabiduría aquello que hiciste bien. Y aquello que hiciste mal. Con el único objetivo de aprender para crecer.

Me edifica mucho el salmo 90: 12: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Tu tiempo en este lado de la eternidad tendrá un fin. Eso no debe asustarte. Más bien, debe producir en ti un deseo de actuar con sabiduría. ¿Qué has hecho hasta ahora? ¿Qué legado estás dejando? ¿Qué estás determinado a cambiar?

3. Sé optimista

También, procura ser optimista. No, no me refiero a negar la realidad. En la actualidad hay un serio problema con esto. Muchas personas tienen un falso concepto del optimismo que trae la fe. Algunas personas piensan que tener fe y ser optimista significa negar la realidad. 

Cuando, de hecho, eso no es cierto. La negación no quiere decir que tengas fe. Al contrario, negar tu situación actual es una forma de incredulidad. Es rehusarse a ver las cosas como son por temor a que Dios no quiera o no pueda cambiarlas.

Por otro lado, a lo mejor hay muchas cosas que Dios te quiere enseñar a través de la realidad que estás negando.

¿De qué sirve “decretar cancelación de deudas” si sigues gastando más de lo que ganas y comprando compulsivamente?
¿De qué sirve “decretar salud” si sigues sin comer, descansar y ejercitarte apropiadamente?
¿De qué sirve “decretar crecimiento y expansión” si no estás dispuesto a renunciar a paradigmas antiguos y métodos arcaicos?
  
La fe no significa negar la realidad sino verla desde la perspectiva de Dios. Con ojos de fe. Con ojos de esperanza. 
  
De hecho, aceptar la realidad, a pesar de como te sientas al respecto, es el primer paso para un optimismo dependiente de Dios.

Tim Keller dice: “La fe no es primordialmente una función de sentir. Sino de vivir, confiar y creer en lo que la verdad es, a pesar de como te sientes.”

Hace unas semanas leí una historia sobre dos de mis héroes en la fe. El pastor John Piper y el Dr. Wayne Grudem. En este año, el Dr. Wayne Grudem, teólogo, escritor y profesor en el seminario teológico de Phoenix, fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson. Siendo amigos de décadas, el pastor John Piper se comunicó con el Dr. Grudem para fortalecerlo y animarlo ante tal noticia. Sin embargo, cuando el pastor John le preguntó: “¿Cómo estás?” El Dr. Grudem contestó esto: “La última vez que me fijé, Romanos 8:28 todavía estaba en la Biblia. Entonces, todo está bien. Estoy bien…

Romanos 8:28: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

En este 2017, Dios seguirá sentado en su trono. Y Jesús seguirá siendo Rey. Eso significa que…al final, todo va a estar bien. No hay nada más optimista que eso.

Y tú, ¿cómo piensas terminar el año 2016? ¡Déjanos tu comentario!


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-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

lunes, 5 de octubre de 2015

El mito del sexo seguro


Hace un tiempo atrás, alguien que formaba parte de una organización que brinda charlas sobre prevención sexual se me acercó preguntándome si yo trabajaba con jóvenes en mi iglesia.

Cuando le respondí afirmativamente, él me indicó: "Estamos haciendo una campaña en toda la ciudad acerca del sexo seguro. Y nos gustaría que los muchachos de tu iglesia recibieran las charlas."

Recuerdo que pregunté acerca del contenido de las charlas. Cuando me informaron bien, decidí mejor rechazar la oferta.

Pero, quedé pensando en la frase: "sexo seguro."

Frase que, después de la interacción que tuve, fue popularizada por una canción que lleva el mismo nombre interpretada por el famoso dúo Wisin y Yandel.

No voy a despotricar en contra del misoginismo que contiene la canción. En realidad no se necesita ser un crítico intelectual ni un monje franciscano para darse cuenta de la inmoralidad que aparece en la letra.

Y tampoco intento disuadir en este post a las parejas casadas a que dejen de usar el método anticonceptivo que han elegido. Eso sería un intento quijótico.

Sino que, la idea entera del "sexo seguro" es un mito. Una mentira que pretende hacerte creer que puedes disfrutar a riendas sueltas sin preocuparte por contraer una enfermedad o concebir un embarazo no deseado.

El problema está en que un condón no puede proteger tu corazón.

El sexo es mucho más que la unión física de dos cuerpos. De hecho, la palabra hebrea para sexo es "yada" que, en una definición extensa, significa, "la interacción de dos almas."

Es decir, la relación de intimidad sexual es un diálogo de dos almas que se conocen mutuamente. De ahí, que la Biblia en Génesis 4:1 se refiere al episodio en que Adán tuvo intimidad sexual con Eva diciendo “Y Adán conoció a Eva…”

Yo sé. Alguien está pensando, “Luís, por favor. Es sólo sexo. Se trata de pasar un buen momento. No hay que espiritualizar todo.”

¿Ah sí?

Entonces sí es sólo sexo, porque las víctimas de abuso sexual se sienten con un golpe tan grande que es casi imposible describirlo.

Si es sólo sexo entonces porque, sin importar tus creencias religiosas, consideras que es malo serle infiel sexualmente a tu pareja.

Si es sólo sexo entonces porque después que alguien pasa la noche contigo y se pierde del mapa te sientes nada más como un objeto.

Porque en tu corazón sabes que no es sólo sexo.

C.S Lewis, en su libro Cartas del diablo a su sobrino, lo pone de esta manera: "La verdad es que cuando un hombre se acuesta con una mujer, ahí, aunque les guste o no, una relación trascendental se está llevando a cabo. Una unión que será eternamente disfrutada o eternamente soportada."

Por eso, fuera de o antes del pacto matrimonial, no existe el sexo seguro.

¿Qué significa esto?

Dios diseñó el sexo. Pero, como todo hermoso jardín que debe tener un cerco alrededor para cuidarlo, el Señor creó este regalo para que fuese disfrutado dentro del matrimonio.

Tim Keller dice, "El sexo en el matrimonio es una expresión física del compromiso del matrimonio. Cuando se está desnudo frente a alguien uno se encuentra tímido y vulnerable. La desnudez sexual sólo es más significativa cuando existe una desnudez espiritual. Cuando te he mostrado quien en realidad soy, fuera del dormitorio, y has visto de mí lo que nadie más conoce, y me aceptas. Esa es la belleza del matrimonio."

Es decir, la desnudez del cuerpo en el dormitorio sólo tiene sentido cuando hay desnudez del alma fuera del dormitorio.

Así que buscar sólo la gratificación sexual por medio de otra persona, sin estar dispuesto a estar con ella o con él en pobreza o en riqueza, en salud y enfermedad es una expresión clara de egoísmo y egolatría.

Dios creó el matrimonio, no para saciar las fantasías más descabelladas de los jóvenes solteros, sino para reflejar el amor sacrificial de Cristo en el evangelio.

Por eso es que la idea de cohabitación o “unión libre” es en realidad una contradicción en términos. ¿Qué se supone que es “unión libre”? ¿Cómo puedes estar unido a alguien en cuerpo y alma y a la vez pretender ser libre para irte cuando las cosas no se estén dando?

¿Te imaginas que Cristo estuviera en “unión libre” o cohabitando con Su Iglesia? “Vamos a estar juntos un tiempo para ver como salen las cosas…si somos compatibles pues, doy mi vida por ella.”

¡No! El Apóstol Pablo escribe: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Efesios 5:25)

El verdadero amor sacrificial dice: Te he conocido en tus peores días. He visto las facetas más feas de ti. Te he visto cuando no eres atractiva y mucho menos amable. Y no me voy a ninguna parte. He decidido quedarme.



De la misma manera que “Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” – Romanos 5:8. 

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

viernes, 31 de julio de 2015

15 frases de Tim Keller sobre la oración en su libro "Oración: Experimentando Asombro e Intimidad con Dios."


Hay algunos principios de vida que sigo casi de manera automática. Nunca rechazar un pollo con tajadas, manejar siempre por el carril derecho (la mayoría de las veces) y leer todo lo que Tim Keller escribe.

Pocas personas han influenciado tanto mi vida, ministerio y predicación como las enseñanzas y los libros del Dr. Timothy J. Keller, pastor y fundador de Redeemer Presbyterian Church en Manhattan. Su habilidad para identificar y desmantelar los ídolos y pseudo-salvadores imperantes en el corazón humano y el corazón colectivo de la cultura es casi sin par. 

Su autenticidad no deliberada, claridad en la comunicación y obsesión por mostrar a Jesús en cada pasaje de la Escritura han sido usadas por el Señor para hacerme crecer en gracia. Y por eso estoy agradecido.

Así que cuando me di cuenta que él había escrito un libro sobre la oración, no dudé dos veces en comprarlo. Ciertamente hay muchísimos libros que hablan sobre la oración. Pero la mayoría de libros modernos sobre oración cae en uno de dos extremos dañinos para el Cuerpo de Cristo. 

Unos son demasiado humanistas y pragmáticos. Hacen ver a la oración como una fórmula mágica y a Dios como el genio de Aladino en donde si frotamos la lámpara de petición cierta cantidad de veces, el genio aparecerá y nos brindará los caprichos más egoístas de nuestro corazón.

Y por otro lado, están los que nos hacen sentir culpables por no orar. Los que son místicamente densos. Los que tratan de experiencias personales de intimidad con el Señor. Y eso está bien. Pero, a veces pareciera que el autor estaba escribiendo el libro para Dios y los lectores mortales nos quedamos preguntando, "Y bueno, ¿y ahora cómo le hago?"

Pero, Tim Keller ofrece algo completamente diferente en su libro. Sin saltar directamente a la parte mecánica y práctica, Keller comienza construyendo una teología sobre la oración que facilite al lector la comprensión de esta práctica. Él brinda la teología correcta sobre la oración para la práctica correcta de la oración. Ortodoxia que resulta en ortopraxis. Esto es de enorme importancia porque la mayoría de nosotros oramos simplemente porque "eso es lo que un cristiano se supone que debe hacer."

Otro aspecto importante del libro es que Keller no trata de ser original. Es decir, él comprende muy bien que en escribir un libro sobre la oración no está inventando el agua caliente. Por miles de años muchos gigantes de la fe han abordado este tema y tienen mucha sabiduría que aportar a nuestra actualidad. Así que, Keller se para en los hombros de Agustín, Lutero, Calvino, Edwards, Owen, Lewis y Packer. Resumiendo y contextualizando sus enseñanzas con enorme brillantez.

Pero, lo que más me gustó del libro es que cada vez que terminaba un capítulo deseaba orar. De alguna manera, mis papilas gustativas espirituales eran inquietadas para "ver y probar" la gloria del Señor en oración.

Así que sin más ni más, aquí les dejo las 15 citas más sobresalientes del libro "Prayer: Experiencing Awe and Intimacy with God" (Oración: Experimentando Asombro e Intimidad con Dios")

"Los cristianos hemos sido llamados a un encuentro con Dios que involucre no solo las afecciones del corazón sino las convicciones de la mente. No estamos llamados a escoger entre una vida cristiana basada en la verdad y doctrina o una vida de poder y experiencia espiritual. Ambas van juntas. Tú no estás llamado a dejar tu teología atrás y lanzarte en búsqueda de "algo más" para experimentar. En lugar de eso, tu propósito es pedirle al Espíritu Santo que te ayude a experimentar tu teología."

"Bíblicamente, el corazón es el centro de control de todo el ser. Es el deposito de los compromisos principales, amores profundos y esperanzas fundamentales que controlan nuestros sentimientos, pensamientos y acciones."

"La oración es nuestro viaje espiritual desde el deber hacia el deleite."

"En otras palabras, podemos saber que Dios es santo, pero cuando los ojos de nuestro corazón son iluminados hacia esa verdad, entonces no solamente lo entendemos de forma cognitiva, sino que emocionalmente encontramos la santidad de Dios como hermosa y maravillosa y volitivamente evitamos actitudes y comportamientos que puedan desagradarle y deshonrarle."

"La oración no debe ser vista meramente como una forma de obtener cosas de Dios sino una manera de beber más de Dios mismo."

"La oración es continuar una conversación que Dios ha empezado a través de Su Palabra y Su gracia, que eventualmente se vuelve un encuentro completo con Él."

"Para descubrir quien en realidad eres, observa aquello en lo que pasas pensando cuando nadie te está viendo, cuando nadie te está forzando en pensar algo en particular."

"Dios contesta las oraciones de la misma manera que nosotros lo haríamos si supiéramos lo que Él sabe.”

"En resumen, lo que San Agustín enseña sobre la oración en su carta a Anicia Proba es que no debes empezar a orar por todo lo que quieres hasta que te des cuenta que en Dios tienes todo lo que necesitas.”

"Contemplar la gloria de Jesús significa que comenzamos a encontrar hermoso a Cristo por quien Él es en sí mismo.”

"No podemos ver al sol directamente con nuestros ojos. La gloria del sol inmediatamente abrumaría y destruiría nuestra vista. Tenemos que verlo a través de un filtro y sólo así podremos ver sus grandes llamas y colores. Cuando miramos a Jesucristo tal como nos lo muestra la Escritura, estamos viendo a la gloria de Dios a través del filtro de la naturaleza humana."

"El principio teológico primordial sobre la oración es éste: Nos dirigimos a un Dios trino y nuestros oraciones pueden ser escuchadas solamente a través de la obra distinta de cada persona en la Trinidad."

"La oración es un acto de rebelión en contra del status quo del mal en el mundo."

"Lutero enseñó que todo cristiano que desee iniciar a orar debe decir lo siguiente al Señor: "Aunque Tú con justo derecho puedes ser un juez severo sobre nosotros que somos pecadores. Ahora, a través de tu misericordia implanta en nuestros corazones una confianza confortante en tu amor paternal, y permítenos experimentar el dulce y placentero sabor de una certeza infantil en el hecho que podemos gozosamente llamarte Padre, conociéndote y amándote y clamándote en cada dificultad."


“La oración es la manera en que la verdad es plasmada en tu corazón para crear nuevos instintos, reflejos y disposiciones.”

Este post fue escrito por Luís Luna Jr.

Para comprar el libro de Tim Keller sobre la oración lo puedes hacer aquí
Por los momentos el libro no ha sido traducido al español y sólo está disponible su versión en inglés.

martes, 5 de mayo de 2015

"¿Dónde estuvo Dios el 11 de Septiembre?"



Si tienes cierto de tiempo de ser cristiano es muy probable que cuando quisiste evangelizar a alguien que dice ser ateo, te refutó tus piadosos deseos de salvación para él con un comentario más o menos así: "¿Cómo quieres que crea en un Dios que permite que tanto mal suceda en el mundo? ¿Cómo explicas lo que sucedió en el 11 de Septiembre del 2001?. No puedo creer en un Dios así. ¿Por qué es que sucede esto si Dios es bueno y poderoso? ¿Ajá? ¿A ver?"
Después que tu corazón palpitara un poquito más rápido y empezarás a sudar, a lo mejor usaste la ilustración del barbero para explicarle que, "el mundo, al igual que el hombre barbudo y peludo, está así porque no viene a Dios, el Divino Barbero que lo arregla todo."
O tal vez le contaste que cierta vez, un niño avergonzó a su incrédulo profesor explicándole que así como la oscuridad es la ausencia de luz, el frío ausencia de calor, el mal es ausencia de Dios...Y al final concluiste, "Y ese niño...era Albert Einstein." ¡Wow!
Ninguna de estas historias ilustrativas es inherentemente mala. Creo que hay mucha verdad en ellas. Pero, hacer enunciados sobre el mal y el sufrimiento desde una cosmovisión atea tiene masivas inconsistencias que deben ser examinadas y presentadas en la labor evangelística a nuestros amigos no creyentes. Es cierto. Nadie viene a Cristo por perder una discusión o debate. Pero, para ser obreros efectivos en la obra del Señor, es necesario remover piedras de incredulidad que el enemigo pone en la mente de muchos para que no se rindan al señorío de Jesús.
Así que, examinemos “el problema del mal y el sufrimiento.”

Es una Pregunta, No un Argumento

El Problema del Mal viene presentado mayormente, a nivel popular, en una forma de pregunta y no argumento. Las dos son cosas diferentes. Un argumento es un conjunto de enunciados cuya conclusión fluye lógica y necesariamente de sus premisas. Por ejemplo:
Premisa 1: Si Dios existe tiene que ser bueno y todopoderoso en impedir que sus criaturas sufran.
Premisa 2: El mal existe y causa sufrimiento a sus criaturas.
Conclusión: Por tanto, Dios no existe.

Ese es un argumento deductivo. Y hay maneras lógicas de desarmar ambas premisas también.
Pero, la mayoría de veces las personas lo realizan en forma de pregunta. “¿Cómo creer en Dios en un mundo lleno de maldad?” Lo que significa que se puede brindar una respuesta. Una respuesta que definitivamente no es sencilla. Sobre todo si el cuestionamiento proviene de un corazón que ha experimentado angustia severa como la pérdida de un ser querido.
La intención de este artículo es dirigirnos a esta interrogante desde un punto de vista fríamente filosófico. Te ruego que no uses estos razonamientos con alguien que duda de Dios a causa de la reciente pérdida de un ser querido. La Biblia nos llama a llorar con los que lloran y no a debatir elocuentemente con alguien en tiempos de duelo. Sin embargo, si evangelizas a tu amiga que dice tener "reflexiones intelectuales" para no creer en Dios y una de ellas es la maldad que hay alrededor, es una buena oportunidad para hablar la Verdad en amor para que puedan ver la luz de Jesús.

En el Universo Ateo No Existe El Mal y El Sufrimiento

Sin duda alguna, las razones para el mal y el sufrimiento son difíciles de entender para el cristiano. Pero, esto no quiere decir que el no creyente se escapa del peso de brindar una respuesta también. C.S Lewis, prolífero escritor apologista, profesor de literatura medieval en Oxford y autor de los libros "Las Crónicas de Narnia", fue ateo parte de su vida debido a la crueldad que miraba en el mundo. El Dr.Tim Keller, en su libro "The Reason For God" (La Razón para Dios), relata cómo Lewis fue descubriendo que en realidad el sufrimiento servía más como un argumento a favor de Dios que en contra de Él. Lewis argumenta su punto así (énfasis mío):
"Mi argumento contra Dios era que el universo parecía tan cruel e injusto. Pero, ¿de dónde fue que yo obtuve esta idea de lo que es "justo" e "injusto"? ¿Con qué estaba comparando este universo cuando lo llamaba "injusto"? Desde luego, puede que yo haya renunciado a mi idea de justicia al decir que no era más que una idea privada. Pero, si lo hacía entonces mi argumento en contra de Dios colapsaría también pues el argumento dependía en decir que el mundo era realmente injusto, no simplemente que no parecía satisfacer mis gustos privados. Consecuentemente, el ateísmo resulta ser demasiado frágil."
El Dr. Keller, continuando la línea deductiva de Lewis, comenta así: 
"Lewis reconoció que las objeciones modernas a Dios están basados en un sentido de juego limpio y justicia. Las personas, nosotros creemos, no deben experimentar sufrimiento, ser excluidas, morir de hambre u opresión. Pero, ¿con qué fundamento un ateo juzga al mundo natural de ser horriblemente injusto? El no creyente en Dios no tiene una buena base para estar enfurecido hacia la injusticia, la cual, como Lewis señala, fue la razón para objetarle a Dios en primer lugar. "

Dios es el Gran “¿Quién Dice?”

Lo que el Dr. Keller y C.S Lewis tratan de decir es que Dios es el Gran "¿Quién dice?" que establece los parámetros de justicia que nos permiten juzgar los actos como buenos o malos.
Es decir, si yo me encuentro varado en la Antártida con mi amigo Pedro Ateo y de repente le robo la billetera, y el me reclama molesto, nuestra interacción iría más o menos así:
L: "¿Por qué me estás reclamando enojado?"
P:"¿Estás loco? No te podés robar mi billetera."
L:"¿En serio? ¿Por qué?"
P:"¡¿Cómo que porqué, Luís?! Porque es MI billetera. Y nadie debe tomar lo ajeno así por así."
L:"¿Quién dice, Pedro?"
P:"Pues, las leyes."
L: "Pedro, estamos en la Antártida. Aquí no hay ninguna corte que tenga jurisdicción."
P:"¡Qué importa! Robar está mal no sólo porque la ley lo diga. Sencillamente no se debe hacer. Es inmoral."
L:"¡Oh! ¿Inmoral? Pensé que eras ateo."
P:"Sí, lo soy. ¿Qué diantres tiene que ver eso?"
L:"Pues, en tu universo no existe lo inmoral porque en un universo ateo no existe el mal. Si Dios no existe, ¿quién o qué determina lo que está bien y lo que está mal?"
P:¿De qué hablas, Luís? Lo moral e inmoral es determinado por convenios sociales creados a lo largo de las civilizaciones para la preservación de la raza humana."
L:"Pedro, vos siempre me recordás que vivimos en la era posmoderna en donde lo que es verdad para tí no es verdad para mí. No seas intolerante. No trates de imponer tus valores en mí."

Verás, Pedro Ateo no puede emitir juicios evaluativos sobre justicia porque su cosmovisión está basada en un relativismo moral posmoderno y no tiene los fundamentos requeridos para hacerlo. No trato de decir que los ateos no tienen sentido del bien y el mal. O que no trabajan para erradicar la pobreza, el hambre y otros flagelos. Sino que, citando la frase del Dr. Cornelius Van Til, ellos tienen que usar "un capital prestado" de la cosmovisión cristiana para poder emitir un juicio sobre lo que es justo e injusto.
El escritor ruso Fiord Dostoievski lo resume así, "Si Dios no existe, todo es permitido." Por eso, si un ateo está seguro que hay crueldad en este mundo natural, está dando por hecho la existencia de un estándar de justicia extra-natural, o mejor dicho, sobrenatural que le permite realizar tal declaración comparativa. Y en una cosmovisión secular, el sufrimiento, la injusticia, el racismo y la crueldad son sólo mecanismos naturales evolutivos en donde el fuerte se sobrepone sobre el débil.
La próxima vez que un no creyente te reclame, "No creo en Dios por todo el sufrimiento que existe en el mundo", contéstale, "¿Sufrimiento? ¿Qué sufrimiento?" Pues, el mal no puede existir en un universo ateo.


Al contrario, sentir indignación ante la injusticia, enojarse ante la explotación y tomar acción en contra del mal sistémico es evidencia que tenemos la huella divina de un Dios Justo que nos creó a Su imagen y semejanza. Por tanto, el problema del mal es más una evidencia a favor de la existencia de Dios.

Por: Luís Luna Jr.