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jueves, 2 de junio de 2016

Cuando Dios te deja "en visto."


La vida era bonita. Hasta que mis papás llegaron con una mala noticia: "Reasignaron a tu papá en el trabajo. Y nos vamos a mudar de ciudad."  Sé que no suena como un gran asunto para muchos. Pero, para un niño de 6 años lleno de inseguridad y dificultades para hacer amiguitos la idea de mudarme significaba estrés y ansiedad por ir a un ambiente desconocido

Como no sabía qué hacer, me puse a orar. Oraba todos los días. Por las mañanas, le pedía a Dios que no nos mudáramos. Por las tardes, se lo recordaba. Y por las noches, por si a Dios se le había olvidado, justo antes de dormirme, también le recordaba que por favor hiciera algo para que no nos mudáramos.

Y... ¿qué creen? ¡Siempre nos terminamos mudando!

Sentí como que Dios no escuchó absolutamente nada de lo que dije. Y si me escuchó, no me puso atención. A lo mejor Dios estaba demasiado ocupado intentando erradicar el hambre en el África o abogando por la paz en el Medio Oriente. ¿Quién sabe?

¿Alguna vez has sentido que le pides algo a Dios pero parece que Él no escucha?
A lo mejor has estado orando por un ascenso en el trabajo, pero parece que Dios te ha dejado "en visto."

Tal vez estás orando por un esposo o una esposa y sientes que Dios ha escuchado tu petición, pero te ha dejado con las dos flechitas en azulito.

Incluso, puede ser que has estado pidiendo por un milagro financiero en tu familia pero la respuesta no viene.

Y la interrogante debajo de todo esto es: "¿Por qué Dios no contesta mis oraciones?"

Todas estas son preguntas válidas que personas que aman a Jesús genuinamente se las están haciendo. Y en realidad no pretendo contestar todas las preguntas del porqué Dios no contesta algunas de tus oraciones.

Pero, sólo porque Dios no te haya contestado como tú esperabas no significa que Dios no te haya contestado en lo absoluto. 

Es decir, Dios contesta todas las oraciones. Sólo que algunas veces, la respuesta es "NO."  

Yo sé que esto es mucho más fácil hablarlo que vivirlo. Pero, la manera en que tú reaccionas cuando Dios no contesta tus oraciones como tú lo esperabas revela quien es el Señor de tu corazón. Si nuestro amor a Jesús está condicionado por la manera en como Él responde nuestras oraciones entonces no es a Jesús a quien adoramos sino a nosotros mismos.

En ocasiones nos gustaría que el Dios de la Biblia fuera como Jim Carrey, quien hace el papel de Dios en la película “Todopoderoso Bruce”, que después de pasar un día abrumado escuchando las peticiones de todo mundo, decide crear un software por medio del cual puede contestar: “SÍ” a todas las oraciones para no complicarse.

Pero, Dios no es negligente y perezoso. Él escucha todas nuestras plegarias. Y Él contesta todas y cada una de ellas. Pero, porque nos ama, a veces contesta de una manera que no nos parece. Porque, Él es un Padre sabio.

Al final, Dios contesta todas las oraciones de la manera en que nosotros quisiéramos que Él las contestara si nosotros supiéramos lo que Él sabe. 

Cuando sientes que Dios te deja “en visto” es porque tú no has visto lo que Él ha visto.

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Como elegir un novio(a) sabiamente



Las relaciones de noviazgo pueden ser complicadas. De hecho, como pastor de jóvenes, en muchas ocasiones he tenido que acompañar a más de un corazón herido a causa de una ruptura emocional.

Sin embargo, con todo y esto, estoy en contra de satanizar las relaciones de noviazgo.

Claro, algunos principios de sabiduría son recomendables.

Especialmente con respecto a la edad. Si eres un adolescente y estás en el colegio, pues es mejor estudiar y tener muchos amigos.

Ahórrate quebranto en el corazón y mucho, mucho, muchísimo drama, drama, drama.

Es normal tener un "crush" en el colegio. Es normal sentir la sensación de caminar en el aire cuando esa persona te corresponde. Pero, puede ser peligroso alimentar ilusiones que después te causarán dolor.

No pretendo decir que todos los adolescentes son un montón de inmaduros subhumanos que no tienen derecho a tener novio. Sino que, simplemente, en la adolescencia, la madurez de hormonas no equivale a la madurez de emociones.

El tiempo vendrá. Yo sé. Sueno como viejo. Y son exactamente las palabras que mis papás me decían. Y ¿saben qué? ¡Tenían razón!

Ahora, por otro lado si ya estás en la temporada de vida apropiada para iniciar una relación de noviazgo, creo que estos tres consejos te pueden ayudar al momento de buscar novio (a):

1. Busca carácter, no sólo carita

“Que la belleza de ustedes no sea la externa…Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón…” – 1 Pedro 3:3

En mi país hay un dicho que dice: “Es mejor un feo que te diga: “Vení comamos” a un guapito que te pregunte: “¿Qué comeremos?”

Traducción: es mejor un “feo” trabajador que un “guapo” holgazán.

Esto no significa que buscarás a alguien a quien no encuentres atractivo(a). Sino que, aprende a valorar más su integridad, honestidad y su pasión por Jesús en lugar de como se mira con ese vestido rojo o como luce sus abdominales de acero. 

Cuando la gravedad le juegue la mala broma de hacer su efecto en su cuerpo: ¿Qué es lo que hará que permanezcas con esa persona? Una buena manera de saber si tu novio(a) es  "materia prima para el matrimonio" es hacerte esta pregunta: Si tuvieras hijos, ¿quisieras que ellos tuvieran los hábitos y el carácter de tu novio(a)?

2. Asegúrate que ambos sean de la misma fe

No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? – 2 Corintios 6:14

Si eres cristiano, no tengas relaciones de noviazgo con inconversos. No, no eres mejor que los inconversos. No, no significa que tengas que comportarte de manera arrogante. Y no, tampoco vas a dejar de hablarles a tus amigos no cristianos. Pero, no existe ninguna comunión entre la luz y las tinieblas.

 Deja de pensar que tú lo vas a convertir. Tú no eres la tercera persona de la Trinidad. No eres el Espíritu Santo. No puedes cambiar a nadie.

¿Dios puede hacer la obra? ¡Claro que sí! Pero, si tal es el caso, deja que Él primero obre entonces. Mira, si de veras consideras pasar el resto de tu vida con una persona inconversa: piensa en tus hijos. 

El pastor J.D Grear lo pone así: "El impacto más grande en la vida espiritual de tus hijos será la persona con quien te cases. ¿De veras quieres que alguien que no comparta tu fe sea la influencia formativa más grande para ellos? ¿Te das cuenta de lo increíblemente egoísta que eso es--sacrificar el alma de tus futuros hijos en el altar de tus pasiones cortas?"

 3. No ignores el consejo de la gente mayor

 "Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.”- Proverbios 19:20

Un error común al momento de elegir un novio (a) es pensar que es "un asunto sólo mío." 

De hecho, algunas de las frases más populares que he escuchado son: 

"lo único que importa es que lo amo"
"mi familia no se tiene que meter"
"sólo somos tú y yo contra el mundo" *esta me causa náuseas*

Es cierto, al final eres tu quien toma la decisión. Pero, es muy sabio apreciar el consejo de las personas que te aman. Estar enamorado puede nublar el pensamiento. Permite que otras personas sabias y mayores conozcan a tu novio (a) y pregúntales su opinión. Puede que ellos vean algo que a ti se te está escapando. Es una mala señal cuando tu relación de noviazgo no le agrada a las personas mayores que te aman. Preséntala a tu pastor, a tu líder de jóvenes, a tus hermanos en la iglesia.

¿Y tú? ¿Cuales son algunos de tus consejos o recomendaciones? ¡Me gustaría saberlos!

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.


jueves, 8 de octubre de 2015

Un consejo para el predicador joven: Guarda la pluma roja, man



Hace algunos días estaba platicando con una maestra y me explicaba que ahora se considera inapropiado corregir un trabajo en el cuaderno de un niño usando pluma roja. Ella prosiguió a explicarme como eso dañaba la autoestima y disminuía la motivación del infante.

Entre otras cosas, esa plática me concientizó ante el hecho que estoy envejeciendo. Recuerdo cuando en mis tiempos de primaria nadie podía escribir en rojo en el cuaderno. Nadie. Excepto una persona: el profesor. Sólo él o ella podían escribir en rojo. Porque rojo significaba corrección.

Las “técnicas pedagógicas modernas” cada día son más raras. Mis maestras me escribían en rojo siempre y nunca me sentí desmotivado. Es más, yo seguía muy motivado presentando trabajos incompletos. Pero, todos sabíamos que cuando el profesor sacaba la pluma roja, había algo que estaba malo.

Esto es igual con los predicadores. Por alguna razón, los predicadores siempre estamos cargando una pluma roja en nuestra mente. Siempre tratando de corregir todo lo que la persona en el púlpito hizo mal a nuestro juicio.

Esa palabra no se pronuncia de esa manera.

Contó demasiados chistes en el sermón. Con la palabra de Dios no se juega.

No contó ningún chiste en el sermón. Es un pecado predicar de forma aburrida.

Gritó mucho. Estaba demasiado emocionado. Demasiado pentecostal.

Fue bien pausado. No tiene la unción. Para nada pentecostal.

Y la lista sigue. De hecho, un amigo una vez me contó que le daba terror predicar en su iglesia. Porque después que alguien terminaba de predicar y se bajaba del púlpito, el pastor tenía un cuaderno en la mano con todas las palabras que habían sido mal pronunciadas y al final les decía: “Corríjalas.”

Ahora, no estoy diciendo que nadie nos debe corregir. Eso sería insensato. La retroalimentación es clave para crecer como comunicador de la Palabra. Pero, es necesario ser sabio y prudente con respecto a cuándo, cómo y a quien darla.

Cuando yo comencé a predicar, no andaba una pluma roja, sino que cargaba un marcador jumbo permanente color rojo. Una vez un hermano predicó en mi iglesia. Y por casualidad yo había estudiado ese pasaje hace algunos días atrás. 

Después de terminar el servicio, me le acerqué y sin pudor le dije: “Bonito su mensaje. Pero, eso no fue lo que el texto quiso decir. En realidad, la tradición oral judía se refiere a este pasaje como bla, bla, bla…” Esto persona sólo me sonrío amablemente y se fue. Yo quedé atónio. ¿Cómo es posible que despreció mi consejo? ¿Quién se atreve a rechazar la guianza hermenéutica de un muchacho de 17 años?

Usar siempre la pluma roja para corregir el sermón de otro cuando te toca estar escuchando revela más la arrogancia en tu corazón que tu deseo de “defender la verdad del evangelio.”

Claro. Pablo defendió con tenacidad la sana doctrina. Y acusó a los falsos maestros. Y nosotros tenemos que hacerlo también. Pero, hay una gran diferencia entre alguien que está en error doctrinal por falta de instrucción y alguien que intencionalmente quiere desviar a las ovejas para edificar su propio imperio. Aprendamos a discernir entre ambas.

Sé lo difícil que puede ser. Más si estás en algún tipo de estudio teológico formal como en un seminario e instituto bíblico. Quieres decirle a todos los que predican en tu iglesia lo equivocado que están y porque deben aprender a usar una verdad central, palabra clave, aliteración y cuanta cosa.

Pero, mira, relájate. No seas el típico seminarista que recién terminó de cursar “Interpretación Bíblica” y “Homilética” y ahora quiere andar por ahí evaluando a todo mundo desde Walter Mercado hasta a Adrián Rogers.  

Tú no eres Charles Spurgeon. Y esas personas a las que tanto quieres corregir en tu iglesia han sido pacientes contigo escuchando decenas de tus sermones inmaduros.

Así que guarda la pluma roja, sé humilde, saca la pluma negra, anota y crece.

Sí, hay contextos específicos para la corregir, como una clase o curso sobre predicación en los que nadie puede escapar a la examinación del estudio, estructuración y entrega del mensaje. Pero, predicar se aprende predicando.

Y si en verdad crees que tu retroalimentación puede ser beneficiosa para la persona que recién predicó. Espera un par de días, invítale un café y trae a conversación el tema con un simple pero auténtico: "Hey, te felicito por haber predicado. Y quiero sugerirte un par de cosas que sé que puedes hacer mejor."

Necesitamos más Aquilas y Priscilas dispuestos a instruir apropiadamente a los Apolos de esta generación.


 Y comenzó [Apolos] a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. – Hechos 18:26

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

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lunes, 5 de octubre de 2015

El mito del sexo seguro


Hace un tiempo atrás, alguien que formaba parte de una organización que brinda charlas sobre prevención sexual se me acercó preguntándome si yo trabajaba con jóvenes en mi iglesia.

Cuando le respondí afirmativamente, él me indicó: "Estamos haciendo una campaña en toda la ciudad acerca del sexo seguro. Y nos gustaría que los muchachos de tu iglesia recibieran las charlas."

Recuerdo que pregunté acerca del contenido de las charlas. Cuando me informaron bien, decidí mejor rechazar la oferta.

Pero, quedé pensando en la frase: "sexo seguro."

Frase que, después de la interacción que tuve, fue popularizada por una canción que lleva el mismo nombre interpretada por el famoso dúo Wisin y Yandel.

No voy a despotricar en contra del misoginismo que contiene la canción. En realidad no se necesita ser un crítico intelectual ni un monje franciscano para darse cuenta de la inmoralidad que aparece en la letra.

Y tampoco intento disuadir en este post a las parejas casadas a que dejen de usar el método anticonceptivo que han elegido. Eso sería un intento quijótico.

Sino que, la idea entera del "sexo seguro" es un mito. Una mentira que pretende hacerte creer que puedes disfrutar a riendas sueltas sin preocuparte por contraer una enfermedad o concebir un embarazo no deseado.

El problema está en que un condón no puede proteger tu corazón.

El sexo es mucho más que la unión física de dos cuerpos. De hecho, la palabra hebrea para sexo es "yada" que, en una definición extensa, significa, "la interacción de dos almas."

Es decir, la relación de intimidad sexual es un diálogo de dos almas que se conocen mutuamente. De ahí, que la Biblia en Génesis 4:1 se refiere al episodio en que Adán tuvo intimidad sexual con Eva diciendo “Y Adán conoció a Eva…”

Yo sé. Alguien está pensando, “Luís, por favor. Es sólo sexo. Se trata de pasar un buen momento. No hay que espiritualizar todo.”

¿Ah sí?

Entonces sí es sólo sexo, porque las víctimas de abuso sexual se sienten con un golpe tan grande que es casi imposible describirlo.

Si es sólo sexo entonces porque, sin importar tus creencias religiosas, consideras que es malo serle infiel sexualmente a tu pareja.

Si es sólo sexo entonces porque después que alguien pasa la noche contigo y se pierde del mapa te sientes nada más como un objeto.

Porque en tu corazón sabes que no es sólo sexo.

C.S Lewis, en su libro Cartas del diablo a su sobrino, lo pone de esta manera: "La verdad es que cuando un hombre se acuesta con una mujer, ahí, aunque les guste o no, una relación trascendental se está llevando a cabo. Una unión que será eternamente disfrutada o eternamente soportada."

Por eso, fuera de o antes del pacto matrimonial, no existe el sexo seguro.

¿Qué significa esto?

Dios diseñó el sexo. Pero, como todo hermoso jardín que debe tener un cerco alrededor para cuidarlo, el Señor creó este regalo para que fuese disfrutado dentro del matrimonio.

Tim Keller dice, "El sexo en el matrimonio es una expresión física del compromiso del matrimonio. Cuando se está desnudo frente a alguien uno se encuentra tímido y vulnerable. La desnudez sexual sólo es más significativa cuando existe una desnudez espiritual. Cuando te he mostrado quien en realidad soy, fuera del dormitorio, y has visto de mí lo que nadie más conoce, y me aceptas. Esa es la belleza del matrimonio."

Es decir, la desnudez del cuerpo en el dormitorio sólo tiene sentido cuando hay desnudez del alma fuera del dormitorio.

Así que buscar sólo la gratificación sexual por medio de otra persona, sin estar dispuesto a estar con ella o con él en pobreza o en riqueza, en salud y enfermedad es una expresión clara de egoísmo y egolatría.

Dios creó el matrimonio, no para saciar las fantasías más descabelladas de los jóvenes solteros, sino para reflejar el amor sacrificial de Cristo en el evangelio.

Por eso es que la idea de cohabitación o “unión libre” es en realidad una contradicción en términos. ¿Qué se supone que es “unión libre”? ¿Cómo puedes estar unido a alguien en cuerpo y alma y a la vez pretender ser libre para irte cuando las cosas no se estén dando?

¿Te imaginas que Cristo estuviera en “unión libre” o cohabitando con Su Iglesia? “Vamos a estar juntos un tiempo para ver como salen las cosas…si somos compatibles pues, doy mi vida por ella.”

¡No! El Apóstol Pablo escribe: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Efesios 5:25)

El verdadero amor sacrificial dice: Te he conocido en tus peores días. He visto las facetas más feas de ti. Te he visto cuando no eres atractiva y mucho menos amable. Y no me voy a ninguna parte. He decidido quedarme.



De la misma manera que “Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” – Romanos 5:8. 

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.