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jueves, 4 de febrero de 2016

Un noviazgo no sana un corazón solitario



¿Alguna vez has conocido a alguien que simplemente no puede estar sin novio(a)?

Me refiero al tipo de personas que se sienten mal cuando no están en una relación de noviazgo. Es decir, sienten que no valen nada y el hecho de estar con alguien les añade valor. Las consecuencias de esto pueden ser tristes. En el caso de las chicas, se terminan quedando con los patanes más grandes. Y en el caso de los chicos, con muchachas que no tienen ninguna otra intención más que jugar con sus corazones.

Y lo que es peor aún, muchos están dispuestos a soportar diferentes tipos de maltrato. Todo por no perder a la pareja. De hecho, las siguientes señales pueden ser alarmas indicano que algo no anda bien:

¿Tu novio(a) continuamente te falta el respeto enfrente de otras personas?
¿Tu novio(a) te está llevando a hacer cosas en contra de tus convicciones...y terminas cediendo?
¿Te encuentras regresando a una relación que sabes que deberías haber terminado?
¿Tu novio(a) te ha expresado que tú tienes una necesidad dañina y asfixiante de control sobre él/ella?

Si la mayoría de estas cosas son ciertas en tu vida o en alguien que conoes, puede ser que el motivo fundamental que impulsa la relación no es el amor hacia el otro sino el temor a estar solo.

Por eso, para ser feliz en tu noviazgo tienes que aprender a ser feliz sin necesidad de tener uno.

Una relación de noviazgo no es la cura para un corazón solitario.

Por eso, quiero compartirte dos maneras para curar un corazón solitario, de parte del Dr. Henry Cloud en su libro "Boundaries in Dating" (Límites en el noviazgo):

1. Fortalece tu relación con Dios
El pastor Charles Stanley dice: "No hay nada más importante en el mundo que tu relación con Jesucristo." Muchas personas ven a Dios como una especie de aditivo. Piensan que su vida sin Dios está, en términos generales, bastante bien.  Pero, que no harían nada mal con ir a la iglesia un par de veces al mes y ayudar a uno que otro necesitado.

Si piensas así, Dios te vomitará de su boca (Ap. 3:16). No hay campo neutral en el terreno de tu corazón. No existe una “vida balanceada” en el servicio de Dios. Si no estás creciendo en fervor por el Señor entonces tu corazón está fabricando ídolos.

Cristo es primero. En todo. Él es preeminente (Col. 1:15-20). Y nuestras vidas deben reflejarlo.

C.S Lewis lo pone de esta manera: La vida consiste en cosas primarias (ej. tu relación con Dios) y cosas secundarias (todo lo demás). Si priorizas lo primario, Dios te bendecirá abundantemente con lo secundario. Si priorizas lo secundario, no sólo perderás lo primario sino también lo secundario.

Las relaciones amorosas serán causa de dolor en tu vida si inviertes ese orden. Así que, fortalece tu relación con Dios.


2. Cultiva amistades saludables con cristianos maduros
Hace algunos años atrás escuché a una persona decir lo siguiente: “Yo no necesito a nadie. Prefiero encerrarme a orar que salir con amigos. No necesito a otras personas. Sólo a Dios.” Quedé impresionado. Eso sonaba bastante espiritual y radical.

Lo interesante es que el matrimonio de esta persona colapsó de forma estrepitosa.

¿Por qué? Esta manera de pensar no es sólo dañina sino en contra del diseño de Dios para el humano.

Cuando el libro de Génesis relata que Dios creó el cielo y la tierra, Él contempló lo creado y dijo: “Esto es bueno” (Gen. 1:31). Sin embargo, después Dios creó a Adán. Y vio que estaba sólo. Y Él dijo lo contrario: “Esto no es bueno” (Gen. 2:18).

Así que, desde el principio, el diseño original de Dios para la humanidad es que vivamos en compañía. Y no en aislamiento.

Sin embargo, podemos estar totalmente rodeados de personas y sentirnos completamente solos. ¿Cuál es el problema entonces? Necesitamos cultivar amistades que estén fundamentadas en la confianza. Y la única forma de cultivar confianza es siendo vulnerable. Siendo transparente. Dejando de pretender.


Tus amistades más profundas son aquellas en las que puedes ser tú mismo sin temor a ser juzgado. Cuando no necesitas presentar “un título” o “un manto” o lo que quiera que sea. 

Claro, tienes que ser sabio en esto. Debes cultivar este tipo de relaciones con cristianos maduros. Porque hay muchos que les encantaría saber tus secretos más oscuros. No para ayudarte. Sino para hundirte. Ten cuidado con ese tipo de personas.

Fortalece tu relación con el Señor. Que Él se vuelva lo primero en tu vida. Cultiva amistades saludables con cristianos maduros.

Y te darás cuenta que no necesitas un noviazgo para ser feliz. Curiosamente, sólo cuando entiendas esto podrás ser feliz en tu relación de noviazgo.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¡Me encantaría escucharla!

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-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

lunes, 5 de octubre de 2015

El mito del sexo seguro


Hace un tiempo atrás, alguien que formaba parte de una organización que brinda charlas sobre prevención sexual se me acercó preguntándome si yo trabajaba con jóvenes en mi iglesia.

Cuando le respondí afirmativamente, él me indicó: "Estamos haciendo una campaña en toda la ciudad acerca del sexo seguro. Y nos gustaría que los muchachos de tu iglesia recibieran las charlas."

Recuerdo que pregunté acerca del contenido de las charlas. Cuando me informaron bien, decidí mejor rechazar la oferta.

Pero, quedé pensando en la frase: "sexo seguro."

Frase que, después de la interacción que tuve, fue popularizada por una canción que lleva el mismo nombre interpretada por el famoso dúo Wisin y Yandel.

No voy a despotricar en contra del misoginismo que contiene la canción. En realidad no se necesita ser un crítico intelectual ni un monje franciscano para darse cuenta de la inmoralidad que aparece en la letra.

Y tampoco intento disuadir en este post a las parejas casadas a que dejen de usar el método anticonceptivo que han elegido. Eso sería un intento quijótico.

Sino que, la idea entera del "sexo seguro" es un mito. Una mentira que pretende hacerte creer que puedes disfrutar a riendas sueltas sin preocuparte por contraer una enfermedad o concebir un embarazo no deseado.

El problema está en que un condón no puede proteger tu corazón.

El sexo es mucho más que la unión física de dos cuerpos. De hecho, la palabra hebrea para sexo es "yada" que, en una definición extensa, significa, "la interacción de dos almas."

Es decir, la relación de intimidad sexual es un diálogo de dos almas que se conocen mutuamente. De ahí, que la Biblia en Génesis 4:1 se refiere al episodio en que Adán tuvo intimidad sexual con Eva diciendo “Y Adán conoció a Eva…”

Yo sé. Alguien está pensando, “Luís, por favor. Es sólo sexo. Se trata de pasar un buen momento. No hay que espiritualizar todo.”

¿Ah sí?

Entonces sí es sólo sexo, porque las víctimas de abuso sexual se sienten con un golpe tan grande que es casi imposible describirlo.

Si es sólo sexo entonces porque, sin importar tus creencias religiosas, consideras que es malo serle infiel sexualmente a tu pareja.

Si es sólo sexo entonces porque después que alguien pasa la noche contigo y se pierde del mapa te sientes nada más como un objeto.

Porque en tu corazón sabes que no es sólo sexo.

C.S Lewis, en su libro Cartas del diablo a su sobrino, lo pone de esta manera: "La verdad es que cuando un hombre se acuesta con una mujer, ahí, aunque les guste o no, una relación trascendental se está llevando a cabo. Una unión que será eternamente disfrutada o eternamente soportada."

Por eso, fuera de o antes del pacto matrimonial, no existe el sexo seguro.

¿Qué significa esto?

Dios diseñó el sexo. Pero, como todo hermoso jardín que debe tener un cerco alrededor para cuidarlo, el Señor creó este regalo para que fuese disfrutado dentro del matrimonio.

Tim Keller dice, "El sexo en el matrimonio es una expresión física del compromiso del matrimonio. Cuando se está desnudo frente a alguien uno se encuentra tímido y vulnerable. La desnudez sexual sólo es más significativa cuando existe una desnudez espiritual. Cuando te he mostrado quien en realidad soy, fuera del dormitorio, y has visto de mí lo que nadie más conoce, y me aceptas. Esa es la belleza del matrimonio."

Es decir, la desnudez del cuerpo en el dormitorio sólo tiene sentido cuando hay desnudez del alma fuera del dormitorio.

Así que buscar sólo la gratificación sexual por medio de otra persona, sin estar dispuesto a estar con ella o con él en pobreza o en riqueza, en salud y enfermedad es una expresión clara de egoísmo y egolatría.

Dios creó el matrimonio, no para saciar las fantasías más descabelladas de los jóvenes solteros, sino para reflejar el amor sacrificial de Cristo en el evangelio.

Por eso es que la idea de cohabitación o “unión libre” es en realidad una contradicción en términos. ¿Qué se supone que es “unión libre”? ¿Cómo puedes estar unido a alguien en cuerpo y alma y a la vez pretender ser libre para irte cuando las cosas no se estén dando?

¿Te imaginas que Cristo estuviera en “unión libre” o cohabitando con Su Iglesia? “Vamos a estar juntos un tiempo para ver como salen las cosas…si somos compatibles pues, doy mi vida por ella.”

¡No! El Apóstol Pablo escribe: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Efesios 5:25)

El verdadero amor sacrificial dice: Te he conocido en tus peores días. He visto las facetas más feas de ti. Te he visto cuando no eres atractiva y mucho menos amable. Y no me voy a ninguna parte. He decidido quedarme.



De la misma manera que “Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” – Romanos 5:8. 

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

lunes, 14 de septiembre de 2015

La Gracia de Dios y la Masturbación



Yo sé. Tema extraño. Créeme. Fue más difícil para mí escribirlo que para ti leerlo. De hecho, al terminar de haberlo redactado, estuve tentado a no publicarlo.

Pero, en palabras del polémico Dr. Stanley Hauerwas: "Toda religión, de alguna manera u otra, le dice a sus seguidores que hacer con sus genitales."

Y también considerando que las estadísticas indican que el 95% de las personas se masturban, y el otro 5% miente (es un chiste), creo que es necesario exponer esta problemática a la luz de la gracia y verdad de Dios.

¿Qué dice la Biblia?


Ahora, no le digan esto a sus adolescentes pero, la Biblia es silenciosa con respecto a esto. Es decir, no hay ningún pasaje que clara y explícitamente condene esta práctica.

El Dr. James Dobson, fundador de "Enfoque a la Familia", en una carta hacia una consternada madre de un adolescente, opina lo siguiente:

“Es interesante para mí que la Escritura no aborda este tema excepto en una sola referencia en el Antiguo Testamento en donde menciona a un hombre llamado Onan. 

Él interrumpió la relación sexual con su cuñada y dejó que su "semilla" (semen) cayera en el suelo y así evitar concebir descendencia para su hermano, lo cual era su "deber" de acuerdo a las costumbres de la época (Génesis 38:8). 

Aunque ese verso es con frecuencia citado como evidencia de la desaprobación de Dios con respecto a la masturbación, el contexto no parece indicarlo de tal forma."

¿Entonces, es pecado…?

Ahora, sé lo que están pensando. "Luís, ¿estás diciendo que la masturbación no es pecado?" Mi respuesta: Claro que no...estoy diciendo eso. Creo que sí es pecado.

El pastor John Piper, en su artículo "Misión y masturbación", explica por qué:

"¿Es la masturbación pecado? Déjame explicarlo, al menos para los hombres. No puedo imaginar el orgasmo sexual en las entrañas sin imágenes sexuales en la mente...Evidentemente, Dios ha diseñado la conexión entre el orgasmo sexual y el pensamiento sexual de tal manera que la fuerza y el placer del orgasmo sea dependiente al pensamiento o imágenes en nuestra mente.

Por tanto, para masturbarse es necesario tener pensamientos e imágenes vívidas y emocionantes en la mente. Esto puede ser por pura imaginación, imágenes, películas, historias o personas reales. Estas imágenes siempre involucran a las mujeres como objetos sexuales. 

Uso la palabra "objeto" pues para que una mujer sea un verdadero "sujeto" sexual en nuestra imaginación ella debe ser en realidad con la que estamos experimentando lo que estamos imaginando. Tal no es el caso en la práctica de la masturbación. Y por esto, es pecado."

Es decir, la razón por la que este hábito es pecado es porque el combustible que lo inflama son las imágenes mentales eróticas de una mujer, en el caso de los hombres, y viceversa en el caso de las mujeres.

Hasta el momento, no conozco a ningún sujeto que se emocione ante el pensamiento de elefantes hembra. Lo cual sería muy extraño y espero nunca conocerlo.

Pero,  Jesús fue muy claro con respecto a tratar a una mujer como objeto sexual, aún en nuestros pensamientos: "Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón" (Mateo 5:28).

¿Qué tiene de malo?

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de vivir en este patrón pecaminoso?

Como aclaración, la mayoría de consecuencias físicas como la ceguera o lentitud mental, causados por esta práctica, son meramente mitos urbanos con el fin de asustar a los jóvenes para que dejen hacerlo. 

Hasta el momento no he leído o escuchado de ninguna investigación seria que respalde tales aseveraciones.

O a lo mejor pienses: “Pero, el acto de la masturbación es solitario y no daño a nadie más.”

Pero, más allá de los "posibles" daños físicos, los efectos espirituales son sumamente más profundos.

En una carta personal de parte de C.S Lewis a Keith Masson, en "Compilación de Cartas de C.S Lewis, volumen 3", él dice:

"Para mí el verdadero mal de la masturbación está en que toma un apetito que, en su uso apropiado, saca al individuo de sí mismo para completar y corregir su propia personalidad en la de otra persona y finalmente en hijos y nietos, y lo revierte: enviando al hombre en la prisión de sí mismo para mantenerlo en un harem (palacio lleno de mujeres) de novias imaginarias.

Y en este harem, una vez aceptado, trabaja en contra de su proceso de salirse de sí mismo y unirse con una mujer real. Pues, el harem siempre está disponible, siempre accesible, sin un llamado al sacrificio o hacer ajustes y dotado de atracciones eróticas y psicológicas con las que ninguna mujer real puede competir.

Entre este conjunto de novias oscuras él es siempre adorado, siempre el amante perfecto: ninguna demanda es hecha en su egoísmo, ninguna mortificación en su vanidad. Al final, ellas se vuelven el medio por el cual él incrementalmente se adora más a sí mismo.

Después de todo, la obra primordial de la vida es dejar de enfocarnos en nosotros mismos, fuera de nuestros títulos y de la prisión oscura en la que todos nacemos. La masturbación debe ser evitada, como todas las cosas que retardan este proceso. Pues el peligro es que se pueda llegar a amar la prisión."

Dios diseñó la sexualidad en el hombre y la mujer para que fuese disfrutada dentro de una relación matrimonial de pacto, compromiso, sacrificio y entrega mutua. 

Todo deleite sexual fuera de esta relación es prohibido no porque Dios sea un aguafiestas, sino porque nos ha diseñado en amor y sabe que la búsqueda de gratificación sexual antes de o fuera del matrimonio siempre resultará en quebranto, dolor y sufrimiento.

¿Cómo vencer?

Ahora, alguien que esté leyendo puede decirse a sí mismo, “Ok, Luís entiendo que la masturbación es pecado. Entiendo porque es dañina. Pero, simplemente parece que no puedo vencerla. No sé qué hacer. Ya intenté salir a hacer ejercicio. Ya intenté baños con hielo. Ya intenté todas las tácticas posibles para vencer, pero siempre soy derrotado.”

¿Entonces, qué hacer? Contemplar la gloriosa gracia de Dios en Cristo.

“¡¿Qué?! ¡¿Eso es todo, Luís?!”

Es aquí donde muchas personas trastornan su perspectiva sobre la gracia de Dios. Muchos están en contra de predicar sobre la gracia de Dios porque tienen temor que la gente siga pecando.

Una vez alguien se me acercó y me dijo: “Yo no hablo mucho de la gracia de Dios a mis jóvenes porque entonces van a pensar que tienen permiso para pecar. Entonces, mejor sólo les digo lo que está malo y que tienen cambiar.” 

Como alguien que trabaja con jóvenes en la Iglesia, entiendo muy bien esta manera de pensar. Pero, es una seria equivocación (Romanos 6:1).

Pues, la gracia de Dios no es una licencia para seguir pecando sino que es poder para hacer la voluntad de Dios y vencer al pecado. (Rom. 6:14)

De hecho, la gracia no es un concepto. La gracia no es un paradigma. La gracia no es un programa. La gracia es una Persona. La gracia es Jesús (Juan 1:14).

La única manera de experimentar la transformación de los impulsos sexuales es a través de la contemplación del rostro de Jesús en la Escritura y en la oración. 

El pastor Matt Chandler dice, “No nos volvemos santos tratando de ser santos sino contemplando la belleza de Dios.”

Cuando contemplamos, genuinamente admiramos, la magnitud y la belleza del Dios que se nos ha revelado en Jesús el poder del pecado se irá quebrantando en nuestros corazones.

La razón por la que la masturbación, y los demás pecados sexuales, pueden parecer invencibles es porque Dios no tiene peso en nuestros corazones. La grandeza de Dios debe ser mayor que nuestros impulsos; Su hermosura debe ser más atractiva que cualquier deseo de la carne.

En pocas palabras, dice el pastor J.D Grear, “Cedemos a la tentación no porque nuestros deseos por esos hábitos son demasiado grandes; sino que nuestro deseo por Dios es demasiado pequeño.”

El teólogo puritano del siglo 18, Thomas Chalmers, llamó a esto: “El poder expulsivo de una afección suprema.”

Es decir, nuestras afecciones por ídolos, incluyendo la masturbación, son transformadas cuando nuestro corazón es cautivado por una afección más encantadora y hermosa: el rostro de Cristo en el evangelio. Y el resultado de esta afección es el impulso de postrarnos en adoración y arrepentimiento ante Su belleza. Porque Jesús es mejor que el pecado.


Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu. -2 Corintios 3:18


-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Aprende a amar el lodo


Hace un algunos años un pastor norteamericano, a quien yo considero un mentor, tuvo una conversación conmigo acerca del ministerio pastoral. 

Él escribió en una hoja las iniciales N.M.N.M. Yo le pregunté qué significaba eso y él me dijo: "No mess. No ministry" (Traducción: Sin complicaciones no hay ministerio) Sí, yo también quedé confundido cuando oí esto.

Yo le pregunté que estaba tratando de decir y él me respondió, "Luís, cuando estaba en el seminario, mi profesor de predicación nos dijo esto: Muchachos, si ustedes piensan que el ministerio pastoral se trata solamente de predicar, están totalmente equivocados. De hecho, quiero que siempre recuerden esto: Sin complicaciones no hay ministerio.  Si no están teniendo complicaciones con las personas que discipulan en su ministerio quiere decir que no están haciendo nada."

Y creo que esto sigue siendo bastante cierto. El ministerio es complicado. Porque el ministerio se trata de personas. Y las personas somos complicadas.

Un predicador cierta vez dijo: "Yo amo predicar. ¡Son las personas las que no soporto!"

Escribo sobre esto porque es común tener la mentalidad ingenua que el proceso de santificación de una persona es como la línea de ensamblaje que Henry Ford usó para producir sus modelos T cada 10 segundos.

Es decir, a veces pensamos que si las personas hacen A + B entonces naturalmente obtendrán C. Si la gente pone esto por obra, entonces serán cristianos radiantes de clase mundial.

Ahora, no tengo nada en contra de los procesos de discipulado y los sistemas de crecimiento espiritual que propician el camino hacia la madurez cristiana, hasta que todos crezcamos en conformidad con la imagen de Jesús.

Esto no es malo,  de hecho la vida cristiana debe estar guiada por principios que vienen de la sabiduría infinita de Dios.

Pero, el problema viene cuando en nuestro trato con las personas tenemos el paradigma de "Si tan sólo...entonces...."

Si tan sólo tu grupo de jóvenes pusiera en práctica lo que tratas de enseñarle, entonces no pasarían por lo que están pasando.

Si tan sólo tus hijos hicieran caso a tus regaños, entonces no estarían en tantos problemas.

Si tan sólo los miembros de tu iglesia hicieran caso a uno de los cincuenta y dos sermones que predicas en el año.

Si tan sólo tus empleados cumplieras tus expectativas, entonces el negocio crecería aún más.

Ahora, ¿por qué esto es un problema? Porque lo que esto hace es generar una frustración dentro de nosotros. Una frustración causada por una mentira: la madurez debe ser un proceso aerodinámico y sin complicaciones.

Pero, si tienes cierto tiempo de trabajar con personas. No sólo en el ámbito pastoral. Sino, en educación, administración de personal, recursos humanos, gestión del talento humano, etc. tienes una corazonada que formar gente no es lo mismo que ensamblar máquinas. Las tornillas y tuercas, por un lado, no se quejan, ni critican, ni chismosean ni mienten. Pero, las personas sí. Y eso lo vuelve complicado.

Por eso, mi consejo, que no necesariamente vale mucho, es que si no te gusta ensuciarte las manos, por favor no entres al ministerio vocacional. No lo digo como quien tiene una vasta experiencia.

Pero, en el tiempo que he tenido la oportunidad de servir al Señor me he dado cuenta que más que la elocuencia, más que el carisma, más que la habilidad de sonar relevante y contextual el Señor anda buscando personas que amen el lodo. 

Que no tengan miedo de ensuciarse las manos en el cuidado de las almas. 

Que no tengan temor de enlodarse la ropa. 

Que no tengan pánico de perder su imagen. Que no teman de renunciar a su comodidad.

Porque liderar personas es lodoso.

Es lodoso cuando alguien te llama en la madrugada porque sus padres están golpeándose.

Es lodoso cuando alguien te dice que no puede servir al Señor porque tiene una adicción con la pornografía.

Es lodoso cuando alguien te confiesa que tiene sentimientos desordenados por alguien que no es su conyugue.

Es lodoso cuando alguien abre su corazón para decirte que le acaban de detectar SIDA y no sabe qué hacer.

Ahora, si esto te incomoda porque eres de las personas que no les gusta que su rutina sea interrumpida. Está bien.

O si te escandalizas cuando alguien te confiesa un pecado, lo entiendo. Entonces vete al desierto a iniciar un monasterio en donde solamente vivas tú y tus gatos. Sigue tu vida con normalidad.

Pero, no te atrevas a decirle a Dios, "Padre, haz conmigo lo que quieras, como quieras, cuando quieras. Soy tuyo." Lo triste es que lo eso muchas veces en realidad significa es, "Señor, por favor haz que mi nombre enaltecido a cosa tuya."

Claro, nadie verbalizaría eso. Pero, esa es la realidad subyacente en muchos casos. Por eso la desilusión es mayor cuando la realidad choca contra la expectativa.

Porque lo más probable es que antes de pasarte a una plataforma, Dios te va a pasar por el lodo para que aprendas a amar a las personas en lugar de amar la atención que puedas recibir de las personas.

A lo mejor dices, "Luís pero tengo miedo de volverme a involucrar mucho con las personas. Tengo miedo que si abro mi corazón las personas me pueden herir."

¿Piensas que te van a herir? ¿Piensas que tu corazón será quebrantado?  Pues, ¡Estás en lo cierto! Pero, mira lo que dijo C.S Lewis en su libro “Los Cuatro Amores”: 

"Amar de cualquier forma significa ser vulnerable. Ama algo y tu corazón será escurrido y posiblemente quebrantado. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente con pasatiempos y lujos pequeños; evita todo enredo. Enciérralo con llave en una caja o en el ataúd de tu egoísmo. Pero, en esa caja, segura, oscuro, inmóvil, sin aire, cambiará. No se quebrantará; se volverá inquebrantable, impenetrable, irredimible. Pues, amar es volverse vulnerable."

Dios quiere que amemos el lodo porque Él ama el lodo. Me encanta la imagen de Isaías 64:8: "Nosotros somos el barro y Tú el alfarero."

¿Alguien ha visto algún alfarero que después de terminar una hermosa jarra haya quedado rechinante de limpio? ¡Claro que no! Si hubo alguien que amó el lodo fue Jesús. 

Quien teniendo todo de su lado para no perder su comodidad por un puñado de gente rebelde y desleal, decidió no sólo ensuciarse las manos, sino dejarse clavar las manos a un madero a una cruz.


Así que, amemos el lodo. Es decir, amemos a las personas cuando menos lo merecen, porque es ahí cuando más lo necesitan.

-Luís Luna Jr.

viernes, 31 de julio de 2015

15 frases de Tim Keller sobre la oración en su libro "Oración: Experimentando Asombro e Intimidad con Dios."


Hay algunos principios de vida que sigo casi de manera automática. Nunca rechazar un pollo con tajadas, manejar siempre por el carril derecho (la mayoría de las veces) y leer todo lo que Tim Keller escribe.

Pocas personas han influenciado tanto mi vida, ministerio y predicación como las enseñanzas y los libros del Dr. Timothy J. Keller, pastor y fundador de Redeemer Presbyterian Church en Manhattan. Su habilidad para identificar y desmantelar los ídolos y pseudo-salvadores imperantes en el corazón humano y el corazón colectivo de la cultura es casi sin par. 

Su autenticidad no deliberada, claridad en la comunicación y obsesión por mostrar a Jesús en cada pasaje de la Escritura han sido usadas por el Señor para hacerme crecer en gracia. Y por eso estoy agradecido.

Así que cuando me di cuenta que él había escrito un libro sobre la oración, no dudé dos veces en comprarlo. Ciertamente hay muchísimos libros que hablan sobre la oración. Pero la mayoría de libros modernos sobre oración cae en uno de dos extremos dañinos para el Cuerpo de Cristo. 

Unos son demasiado humanistas y pragmáticos. Hacen ver a la oración como una fórmula mágica y a Dios como el genio de Aladino en donde si frotamos la lámpara de petición cierta cantidad de veces, el genio aparecerá y nos brindará los caprichos más egoístas de nuestro corazón.

Y por otro lado, están los que nos hacen sentir culpables por no orar. Los que son místicamente densos. Los que tratan de experiencias personales de intimidad con el Señor. Y eso está bien. Pero, a veces pareciera que el autor estaba escribiendo el libro para Dios y los lectores mortales nos quedamos preguntando, "Y bueno, ¿y ahora cómo le hago?"

Pero, Tim Keller ofrece algo completamente diferente en su libro. Sin saltar directamente a la parte mecánica y práctica, Keller comienza construyendo una teología sobre la oración que facilite al lector la comprensión de esta práctica. Él brinda la teología correcta sobre la oración para la práctica correcta de la oración. Ortodoxia que resulta en ortopraxis. Esto es de enorme importancia porque la mayoría de nosotros oramos simplemente porque "eso es lo que un cristiano se supone que debe hacer."

Otro aspecto importante del libro es que Keller no trata de ser original. Es decir, él comprende muy bien que en escribir un libro sobre la oración no está inventando el agua caliente. Por miles de años muchos gigantes de la fe han abordado este tema y tienen mucha sabiduría que aportar a nuestra actualidad. Así que, Keller se para en los hombros de Agustín, Lutero, Calvino, Edwards, Owen, Lewis y Packer. Resumiendo y contextualizando sus enseñanzas con enorme brillantez.

Pero, lo que más me gustó del libro es que cada vez que terminaba un capítulo deseaba orar. De alguna manera, mis papilas gustativas espirituales eran inquietadas para "ver y probar" la gloria del Señor en oración.

Así que sin más ni más, aquí les dejo las 15 citas más sobresalientes del libro "Prayer: Experiencing Awe and Intimacy with God" (Oración: Experimentando Asombro e Intimidad con Dios")

"Los cristianos hemos sido llamados a un encuentro con Dios que involucre no solo las afecciones del corazón sino las convicciones de la mente. No estamos llamados a escoger entre una vida cristiana basada en la verdad y doctrina o una vida de poder y experiencia espiritual. Ambas van juntas. Tú no estás llamado a dejar tu teología atrás y lanzarte en búsqueda de "algo más" para experimentar. En lugar de eso, tu propósito es pedirle al Espíritu Santo que te ayude a experimentar tu teología."

"Bíblicamente, el corazón es el centro de control de todo el ser. Es el deposito de los compromisos principales, amores profundos y esperanzas fundamentales que controlan nuestros sentimientos, pensamientos y acciones."

"La oración es nuestro viaje espiritual desde el deber hacia el deleite."

"En otras palabras, podemos saber que Dios es santo, pero cuando los ojos de nuestro corazón son iluminados hacia esa verdad, entonces no solamente lo entendemos de forma cognitiva, sino que emocionalmente encontramos la santidad de Dios como hermosa y maravillosa y volitivamente evitamos actitudes y comportamientos que puedan desagradarle y deshonrarle."

"La oración no debe ser vista meramente como una forma de obtener cosas de Dios sino una manera de beber más de Dios mismo."

"La oración es continuar una conversación que Dios ha empezado a través de Su Palabra y Su gracia, que eventualmente se vuelve un encuentro completo con Él."

"Para descubrir quien en realidad eres, observa aquello en lo que pasas pensando cuando nadie te está viendo, cuando nadie te está forzando en pensar algo en particular."

"Dios contesta las oraciones de la misma manera que nosotros lo haríamos si supiéramos lo que Él sabe.”

"En resumen, lo que San Agustín enseña sobre la oración en su carta a Anicia Proba es que no debes empezar a orar por todo lo que quieres hasta que te des cuenta que en Dios tienes todo lo que necesitas.”

"Contemplar la gloria de Jesús significa que comenzamos a encontrar hermoso a Cristo por quien Él es en sí mismo.”

"No podemos ver al sol directamente con nuestros ojos. La gloria del sol inmediatamente abrumaría y destruiría nuestra vista. Tenemos que verlo a través de un filtro y sólo así podremos ver sus grandes llamas y colores. Cuando miramos a Jesucristo tal como nos lo muestra la Escritura, estamos viendo a la gloria de Dios a través del filtro de la naturaleza humana."

"El principio teológico primordial sobre la oración es éste: Nos dirigimos a un Dios trino y nuestros oraciones pueden ser escuchadas solamente a través de la obra distinta de cada persona en la Trinidad."

"La oración es un acto de rebelión en contra del status quo del mal en el mundo."

"Lutero enseñó que todo cristiano que desee iniciar a orar debe decir lo siguiente al Señor: "Aunque Tú con justo derecho puedes ser un juez severo sobre nosotros que somos pecadores. Ahora, a través de tu misericordia implanta en nuestros corazones una confianza confortante en tu amor paternal, y permítenos experimentar el dulce y placentero sabor de una certeza infantil en el hecho que podemos gozosamente llamarte Padre, conociéndote y amándote y clamándote en cada dificultad."


“La oración es la manera en que la verdad es plasmada en tu corazón para crear nuevos instintos, reflejos y disposiciones.”

Este post fue escrito por Luís Luna Jr.

Para comprar el libro de Tim Keller sobre la oración lo puedes hacer aquí
Por los momentos el libro no ha sido traducido al español y sólo está disponible su versión en inglés.

martes, 5 de mayo de 2015

"¿Dónde estuvo Dios el 11 de Septiembre?"



Si tienes cierto de tiempo de ser cristiano es muy probable que cuando quisiste evangelizar a alguien que dice ser ateo, te refutó tus piadosos deseos de salvación para él con un comentario más o menos así: "¿Cómo quieres que crea en un Dios que permite que tanto mal suceda en el mundo? ¿Cómo explicas lo que sucedió en el 11 de Septiembre del 2001?. No puedo creer en un Dios así. ¿Por qué es que sucede esto si Dios es bueno y poderoso? ¿Ajá? ¿A ver?"
Después que tu corazón palpitara un poquito más rápido y empezarás a sudar, a lo mejor usaste la ilustración del barbero para explicarle que, "el mundo, al igual que el hombre barbudo y peludo, está así porque no viene a Dios, el Divino Barbero que lo arregla todo."
O tal vez le contaste que cierta vez, un niño avergonzó a su incrédulo profesor explicándole que así como la oscuridad es la ausencia de luz, el frío ausencia de calor, el mal es ausencia de Dios...Y al final concluiste, "Y ese niño...era Albert Einstein." ¡Wow!
Ninguna de estas historias ilustrativas es inherentemente mala. Creo que hay mucha verdad en ellas. Pero, hacer enunciados sobre el mal y el sufrimiento desde una cosmovisión atea tiene masivas inconsistencias que deben ser examinadas y presentadas en la labor evangelística a nuestros amigos no creyentes. Es cierto. Nadie viene a Cristo por perder una discusión o debate. Pero, para ser obreros efectivos en la obra del Señor, es necesario remover piedras de incredulidad que el enemigo pone en la mente de muchos para que no se rindan al señorío de Jesús.
Así que, examinemos “el problema del mal y el sufrimiento.”

Es una Pregunta, No un Argumento

El Problema del Mal viene presentado mayormente, a nivel popular, en una forma de pregunta y no argumento. Las dos son cosas diferentes. Un argumento es un conjunto de enunciados cuya conclusión fluye lógica y necesariamente de sus premisas. Por ejemplo:
Premisa 1: Si Dios existe tiene que ser bueno y todopoderoso en impedir que sus criaturas sufran.
Premisa 2: El mal existe y causa sufrimiento a sus criaturas.
Conclusión: Por tanto, Dios no existe.

Ese es un argumento deductivo. Y hay maneras lógicas de desarmar ambas premisas también.
Pero, la mayoría de veces las personas lo realizan en forma de pregunta. “¿Cómo creer en Dios en un mundo lleno de maldad?” Lo que significa que se puede brindar una respuesta. Una respuesta que definitivamente no es sencilla. Sobre todo si el cuestionamiento proviene de un corazón que ha experimentado angustia severa como la pérdida de un ser querido.
La intención de este artículo es dirigirnos a esta interrogante desde un punto de vista fríamente filosófico. Te ruego que no uses estos razonamientos con alguien que duda de Dios a causa de la reciente pérdida de un ser querido. La Biblia nos llama a llorar con los que lloran y no a debatir elocuentemente con alguien en tiempos de duelo. Sin embargo, si evangelizas a tu amiga que dice tener "reflexiones intelectuales" para no creer en Dios y una de ellas es la maldad que hay alrededor, es una buena oportunidad para hablar la Verdad en amor para que puedan ver la luz de Jesús.

En el Universo Ateo No Existe El Mal y El Sufrimiento

Sin duda alguna, las razones para el mal y el sufrimiento son difíciles de entender para el cristiano. Pero, esto no quiere decir que el no creyente se escapa del peso de brindar una respuesta también. C.S Lewis, prolífero escritor apologista, profesor de literatura medieval en Oxford y autor de los libros "Las Crónicas de Narnia", fue ateo parte de su vida debido a la crueldad que miraba en el mundo. El Dr.Tim Keller, en su libro "The Reason For God" (La Razón para Dios), relata cómo Lewis fue descubriendo que en realidad el sufrimiento servía más como un argumento a favor de Dios que en contra de Él. Lewis argumenta su punto así (énfasis mío):
"Mi argumento contra Dios era que el universo parecía tan cruel e injusto. Pero, ¿de dónde fue que yo obtuve esta idea de lo que es "justo" e "injusto"? ¿Con qué estaba comparando este universo cuando lo llamaba "injusto"? Desde luego, puede que yo haya renunciado a mi idea de justicia al decir que no era más que una idea privada. Pero, si lo hacía entonces mi argumento en contra de Dios colapsaría también pues el argumento dependía en decir que el mundo era realmente injusto, no simplemente que no parecía satisfacer mis gustos privados. Consecuentemente, el ateísmo resulta ser demasiado frágil."
El Dr. Keller, continuando la línea deductiva de Lewis, comenta así: 
"Lewis reconoció que las objeciones modernas a Dios están basados en un sentido de juego limpio y justicia. Las personas, nosotros creemos, no deben experimentar sufrimiento, ser excluidas, morir de hambre u opresión. Pero, ¿con qué fundamento un ateo juzga al mundo natural de ser horriblemente injusto? El no creyente en Dios no tiene una buena base para estar enfurecido hacia la injusticia, la cual, como Lewis señala, fue la razón para objetarle a Dios en primer lugar. "

Dios es el Gran “¿Quién Dice?”

Lo que el Dr. Keller y C.S Lewis tratan de decir es que Dios es el Gran "¿Quién dice?" que establece los parámetros de justicia que nos permiten juzgar los actos como buenos o malos.
Es decir, si yo me encuentro varado en la Antártida con mi amigo Pedro Ateo y de repente le robo la billetera, y el me reclama molesto, nuestra interacción iría más o menos así:
L: "¿Por qué me estás reclamando enojado?"
P:"¿Estás loco? No te podés robar mi billetera."
L:"¿En serio? ¿Por qué?"
P:"¡¿Cómo que porqué, Luís?! Porque es MI billetera. Y nadie debe tomar lo ajeno así por así."
L:"¿Quién dice, Pedro?"
P:"Pues, las leyes."
L: "Pedro, estamos en la Antártida. Aquí no hay ninguna corte que tenga jurisdicción."
P:"¡Qué importa! Robar está mal no sólo porque la ley lo diga. Sencillamente no se debe hacer. Es inmoral."
L:"¡Oh! ¿Inmoral? Pensé que eras ateo."
P:"Sí, lo soy. ¿Qué diantres tiene que ver eso?"
L:"Pues, en tu universo no existe lo inmoral porque en un universo ateo no existe el mal. Si Dios no existe, ¿quién o qué determina lo que está bien y lo que está mal?"
P:¿De qué hablas, Luís? Lo moral e inmoral es determinado por convenios sociales creados a lo largo de las civilizaciones para la preservación de la raza humana."
L:"Pedro, vos siempre me recordás que vivimos en la era posmoderna en donde lo que es verdad para tí no es verdad para mí. No seas intolerante. No trates de imponer tus valores en mí."

Verás, Pedro Ateo no puede emitir juicios evaluativos sobre justicia porque su cosmovisión está basada en un relativismo moral posmoderno y no tiene los fundamentos requeridos para hacerlo. No trato de decir que los ateos no tienen sentido del bien y el mal. O que no trabajan para erradicar la pobreza, el hambre y otros flagelos. Sino que, citando la frase del Dr. Cornelius Van Til, ellos tienen que usar "un capital prestado" de la cosmovisión cristiana para poder emitir un juicio sobre lo que es justo e injusto.
El escritor ruso Fiord Dostoievski lo resume así, "Si Dios no existe, todo es permitido." Por eso, si un ateo está seguro que hay crueldad en este mundo natural, está dando por hecho la existencia de un estándar de justicia extra-natural, o mejor dicho, sobrenatural que le permite realizar tal declaración comparativa. Y en una cosmovisión secular, el sufrimiento, la injusticia, el racismo y la crueldad son sólo mecanismos naturales evolutivos en donde el fuerte se sobrepone sobre el débil.
La próxima vez que un no creyente te reclame, "No creo en Dios por todo el sufrimiento que existe en el mundo", contéstale, "¿Sufrimiento? ¿Qué sufrimiento?" Pues, el mal no puede existir en un universo ateo.


Al contrario, sentir indignación ante la injusticia, enojarse ante la explotación y tomar acción en contra del mal sistémico es evidencia que tenemos la huella divina de un Dios Justo que nos creó a Su imagen y semejanza. Por tanto, el problema del mal es más una evidencia a favor de la existencia de Dios.

Por: Luís Luna Jr.