miércoles, 29 de marzo de 2017

Tu pecado no es invisible


Un sociólogo hondureño solía hacer la observación que nosotros le damos pleitesía a la corrupción en nuestro país. Muchos tienden a admirar secretamente a aquellos que hacen cosas malas, sin que nadie los vea, y logran salirse con la suya. Por ejemplo, es común escuchar siempre a más de algún señor alabar a un pícaro diciendo cosas como: "Fulano sí que le entiende al trámite." Como si esconder las fechorías es una virtud digna de admiración. No obstante, aunque gran parte de la población en nuestro país piense que uno puede libremente hacer el mal y escaparse de los mecanismos de justicia, hay una verdad inmutable: nadie logra que su pecado escape de la mirada de Dios.

El evangelio según Marcos (cap. 14) relata un episodio muy particular, acerca de un personaje interesante: Pedro, el apóstol. Pedro es el tipo de persona que habla más de lo que debe y que siempre actúa de forma impulsiva. Es de los hombres que siempre tienen 20 centavos de opinión para tirar acerca de todos los temas en la conversación. Una noche antes de ser apresado, Jesús comparte un tiempo con sus discípulos, los doce hombres que habían estado con él durante el transcurso de su ministerio. Y en esa reunión, Jesús advierte que ellos le dejarán y lo van a negar. Ante esto, Pedro, con el ego herido, pues había sido parte de una organización revolucionaria conocida como "los zelotes", y por naturaleza muy beligerante, se pone de pie y dice que eso no será así, al menos en el caso de él. Jesús conociendo mejor la situación le dice que en realidad, esa misma noche, antes que el gallo cante, Pedro negará a Su maestro. Dicho de otra manera, Jesús mira el pecado y el fracaso de Pedro aún antes que él lo cometa.

Más adelante, Lucas, el médico historiador, registra que una criada señala a Pedro diciendo que él era uno de los que andaban con el nazareno, pues su forma de hablar lo delataba. Pedro niega contundentemente tener alguna relación con Jesús. Y en uno de los versos más oscuros y tristes en los evangelios, Lucas 22:60 dice que Jesús se volteó y miró a Pedro mientras él lo estaba negando. Jesús no sólo miró a Pedro antes de que él pecara. Sino que también lo miró mientras él estaba pecando.

Porque los pecados de Pedro, así como los nuestros, no se escapan de la mirada de Dios. Parece que Dios conoce a Pedro mejor de lo que Pedro se conocía a sí mismo. Al igual, que Dios te conoce a ti mejor de lo que tú te conoces a ti.

Unos días atrás, los diarios hondureños publicaron las conversaciones telefónicas llevadas a cabo entre el hijo de un expresidente de la república y uno de sus socios comerciales. Ambos se encuentran en este momento tras las rejas, en una cárcel federal de los Estados Unidos por el delito de estar involucrados en asociaciones ilícitas.  Dudo mucho que ambos estuvieran pensando en ese momento que un día todo el país estaría al tanto de las cosas que ellos hablaban por teléfono. El asunto es que para Dios no existe una categoría de “pecados privados.” Todos los pecados son públicos ante Dios. Tus pecados, eventualmente, te alcanzarán. Por mucho que lo ocultes de las personas a tu alrededor, aún de los más suspicaces y perceptivas, no se escapará de la mirada de Dios.

El Señor mira los mensajes de texto que tú le envías a una mujer que no es tu esposa.
Dios observa el historial de navegación en tu celular.
El Señor escucha los falsos testimonios que tú levantas en contra de alguien.

En definitiva, tu pecado jamás está fuera del radar de Dios.


Es cierto, Dios nos mira. Pero, lo hace a través de los lentes de Jesús: con gracia y verdad. Y esto es una buena noticia. Jesús nos ve con verdad, sin ignorar lo que hemos hecho. Y tampoco pretende que la solución es esconder nuestros pecados debajo de la alfombra. Él llama al pecado como lo que es: una rebelión cósmica ante el Rey del Universo. Pero, Jesús también nos mira con gracia. Sabiendo que la naturaleza auto destructiva del pecado es, en muchas ocasiones, el castigo en sí mismo.

La verdad del evangelio no rasca nuestros corazones de forma superficial. Sino que cava profundamente hasta las capas de incredulidad más gruesas en nuestro espíritu. Porque es ahí donde Jesús nos espera con brazos abiertos para darnos agua viva y decirnos: "Arrepiéntete y cree en el evangelio." Tu pecado “privado”, tarde o temprano, te alcanzará. Y puede que se haga público. Pero, también lo hará Su gracia, exhibida públicamente en una cruz. 

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.


domingo, 12 de marzo de 2017

¿Cómo votar?


Hoy es el día de las elecciones primarias en nuestro país Honduras. Ciertamente ha sido una temporada electorera un tanto difícil de navegar, como casi la mayoría suele ser. Tal vez algunos están deseando que termine ya porque no soportan ver su vecindario plagado de afiches y rótulos colgando de los postes. O a lo mejor algunos ya están hartos de que cada vez que encienden el televisor hay un nuevo spot publicitario que atenta contra la inteligencia del ciudadano promedio. U otros simplemente quieren volverse a sentar en familia sin miedo a iniciar una discusión política acalorada.

Cualquiera que sea la situación, la realidad es que nuestro país tiene que pasar por esto cada cierto tiempo. Al menos, si no para otra cosa, para mantener vivo el sentido ilusorio que estamos viviendo en una "verdadera" democracia moderna. Y siempre que estamos en temporada de elecciones podemos caer en uno de dos peligros, según Rodolfo Pastor: la utopía y la apatía. Por un lado, está el pensamiento fantasioso que un sólo candidato transformará el país y la ciudad entera en un proceso de 4 años. Eso es utopía. Y por otro lado, existe el peligro de desinvolucrarse apáticamente del proceso electoral como reacción de protesta a los abusos cometidos contra el pueblo en el pasado. Ni la utopía ni la apatía contribuyen al bien común del país.

Entonces, surge la pregunta: ¿Qué debemos tener en cuenta antes de ejercer el voto? Aquí hay algunas consideraciones:

1. Elige propuestas, no anuncios.
Nos encontramos en una época en donde las personas no eligen propuestas. Sino anuncios publicitarios. Dicho de otra manera, al ejercer el voto, mucha gente elige el candidato con la canción más pegajosa y con los chocoyos más bonitos. Esto es nefasto.
Es necesario informarse de las propuestas que un candidato ofrece. Debemos elegir propuestas, en lugar de spots publicitarios. Claro, parte del problema radica que en el otro lado, por parte de los candidatos no ha habido mucho de eso: propuestas. Así como tampoco hemos tenido debate público sobre cómo las diferentes iniciativas impactarán al pueblo.  A pesar de eso, ejercer el voto no comienza cuando recibes las papeletas, sino cuando decides investigar lo que cada candidato propone.

2. Vota por convicción no por tradición
Es normal que las familias hondureñas tengan afiliaciones políticas tradicionales que se traspasen de generación en generación. Pero, en la actualidad debemos evitar caer en el error de votar por color político en lugar de votar por candidato. No siempre el partido o la corriente política de nuestra afiliación tendrán al candidato más capaz. Por eso, votar en plancha equivale a votar con ceguera. Nuestra decisión en las urnas debe estar basada en lo que capaz e íntegro que el candidato es para ejercer su función. Y no porque simplemente no queremos calentarnos la cabeza de andar pensando por quien votar, ya que nuestra familia “siempre ha votado así.”

3. Respeta a quien difiera de ti.

Es cierto que muchos podemos tener diferentes formas de ver la realidad social de nuestro país. Y por consiguiente, muchos tenemos diferentes opiniones en cuanto a política. A veces, dentro del mismo trabajo, dentro de la misma aula o dentro de la misma familia. Y eso está bien. Lo que no está bien es romper los límites de la tolerancia y el respeto hacia las personas que piensan diferente a ti. Un individuo es mucho más que el todo de su ideología política. Un ser humano es un portador de la imagen de Dios que ha sido plasmada en él o ella. Por consiguiente, el respeto y la tolerancia en el proceso electoral deben estar al frente. Somos hondureños primero y liberales, nacionalistas, libres, pactistas, etc. después. Las personas son más importantes que la política.

-Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Que buscar en un candidato político? (pt. 2)


Con tantos candidatos postulándose para tantos puestos y con tantos diferentes spots publicitarios, es necesario, hoy más que nunca, detenernos a reflexionar sobre que es lo que en realidad debemos buscar en un candidato. Más allá de las canciones pegajosas, más allá de las sonrisas, más allá de las fotos chineando a niños y abrazando a ancianas, ¿qué es lo que en realidad debe tener alguien rumbo a un cargo oficial gubernamental éste domingo 12 de marzo?


Debemos votar por candidatos competentes.

El carácter integro es una característica esencial y no negociable de un futuro funcionario público. Pero, también se requiere que el candidato sea una persona competente. Debe ser honrado y de carácter integro. Y también debe saber cómo lograr cambios positivos para el bien común del país. Debe tener integridad de carácter y habilidad administrativa. 

En la actualidad se han vuelto populares las candidaturas de ex-deportistas y artistas. No hay nada de malo en ello. Están en todo el derecho de usar su plataforma pública ya establecida. Sin embargo, es importante recordar que los candidatos más apropiados son aquellos con experiencia competente que sea acorde con el cargo al que se están postulando. Aunque esto no necesariamente significa que deban tener experiencia política. De hecho, cada vez más la población hondureña parece tener un escepticismo pronunciado hacia aquellos que han hecho de la política una carrera.

Sino que, en resumidas cuentas, un buen candidato debe ser mostrar que ha sido efectivo  gestionando proyectos o que ha tenido administraciones exitosas bajo su cargo. Los mejores candidatos son aquellos que han liderado algo en la vida. Y lo han hecho crecer. Sea en el sector privado, social o educativo. Pablo aconseja en la carta a los Romanos que aquellos que lideran deben hacerlo "con diligencia" (Rom. 12:8). Las caras lindas no hacen que las cosas sucedan. Pero, el trabajo duro e inteligente sí. Vota por personas competentes que tengan un historial de gestionar y movilizar proyectos en beneficio de una comunidad, organización o compañía.

Un buen candidato también debe ser competente en hacer alianzas. Incluso al otro lado del pasillo. Los políticos sectarios motivan su base electoral de correligionarios. Pero, no son buenos estadistas. Cuando alguien es elegido para un cargo público vía la elección popular debe aprender a hacer alianzas estratégicas con personas de una ideología opuesta. Con el propósito de beneficiar al país. 

Abraham Lincoln era conocido por asignar personas en su gabinete que abiertamente retaron y cuestionaron su candidatura durante el proceso de campaña. Cuando le preguntaban por qué lo hacía, él contestaba que los intereses del país eran más importantes que su ego. Y elegía a estas personas no porque estaban de su lado, sino porque eran los mejores en su oficio. Y por ende, la mejor elección para el país.

En otras palabras, el beneficio general del país debe estar por encima del avance particular de la agenda del partido. Esto implica renunciar al hábito tan común de satanizar al partido opositor, culpándole de todos los males que flagelan al país. Y beatificar al partido propio, dándole el crédito de todo lo bueno que ocurre dentro de la nación. Los mejores funcionarios públicos son los estadistas que saben que su deber es servir a todos los hondureños. Y no los sectarios que se interesan primero en ayudar a sus correligionarios.


Este es el segundo artículo de la serie: "¿Qué buscar en un candidato político?" Lee el primero aquí.

-Luís Luna Jr. 
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

martes, 7 de marzo de 2017

¿Qué bucar en un candidato político? (pt. 1)




Este es el primer artículo de la serie: ¿Qué buscar en un candidato político?

Con tanta gente lanzándose para tantos puestos en estas elecciones primarias, es importante detenerse un momento a pensar. Más allá de las canciones pegajosas (y odiosas), de las sonrisas hermosas y de los chocoyos infalibles...
¿Qué debemos buscar los hondureños en los candidatos postulándose para un cargo público al momento de votar este domingo 26 de noviembre?

Debemos buscar candidatos íntegros.

El sociólogo Matías Fúnez (QDDG) solía decir que los hondureños le rendimos pleitesía a la corrupción, sin siquiera darnos cuenta. Porque cuando escuchamos de alguien corrupto que hizo de las suyas sin ser atrapado, casi de inmediato decimos: "Fulano de tal sí que le entiende al trámite." ¡Cómo si eso fuera algo digno de admirar! ¡Cómo si la picardía fuera una virtud por la cual alabar a alguien! Hoy más que nunca necesitamos funcionarios públicos que NO LE ENTIENDAN AL TRÁMITE.

No sé si esta historia es cierta. Al menos no he podido verificarla en fuentes de primera mano. Pero, mi sabia maestra de sociología siempre la relataba. Ella decía que José Trinidad Cabañas, uno de los próceres de nuestra patria, era un hombre muy honrado. Tanto así que después de servir como presidente, regresó a vivir a su humilde casa de campo. Por ley, el estado estaba obligado a darle una pensión vitalicia asignada a todos los ex-presidentes. Sin embargo, cuando él recibió la pensión, se rehusó a aceptarla. Argumentando que el país debía invertir ese dinero en salud y educación, en lugar de gastarlo en él.

José Trinidad Cabañas, se podría decir, no le entendía al trámite. Porque era un hombre de carácter íntegro. La integridad significa que una persona sea de una sola pieza. Que lo que dice sea coherente con lo que hace. Que no “le entienda al trámite.” La integridad de un candidato siempre será más importante que la habilidad de un candidato. El talento sólo puede llevar a una persona hasta donde su carácter se lo permite. Más que políticos sagaces y habilidosos, necesitamos funcionarios públicos con integridad. 

Honduras necesita de políticos íntegros cuyo interés sea el bien común y no hacer del país un patrimonio personal. Honduras debe ser la república de todos, no de algunos. Toma en cuenta la integridad de alguien antes de darle tu voto. 

Y pocas cosas hablan más del carácter y la integridad de un hombre que su familia. Un elemento que debe tomarse en consideración al momento de elegir a un funcionario público es la estela que ha dejado en la guianza de su hogar. No me refiero a que sus familias deben ser perfectas. No hay familias que no tengan disfuncionalidad. Tampoco estoy hablando que sus hijos tienen que ser santos. Pues, llega un punto en donde los hijos adultos toman decisiones contrarias a la crianza en casa. Eso pasa hasta en "los mejores hogares."

Sin embargo, resulta un poco difícil creer que un alguien en su quinto matrimonio sea capaz de ser efectivo en la administración de un cargo público. Eso no significa tirar piedras injustamente. Sino reflexionar en que la forma en cómo un candidato ha gobernado su hogar dice mucho de su integridad…o de la falta de la misma. Es una falsedad creer que la vida privada y la vida pública son dos cosas distintas. La vida privada de alguien siempre rebalsará en su plataforma pública.

Muchos están en desacuerdo, por ejemplo, con las políticas implementadas y las órdenes ejecutivas emitidas por el ex-presidente norteamericano Barack Obama. Pero pocos se atreverían a refutar el hecho que durante los ocho años de su mandato, su hogar, tan examinado por el ojo público, estuvo limpio de escándalos morales en el seno de su familia. La manera en cómo un candidato ha cuidado de su familia es un indicador más importante que la cantidad de bebés que besa o las ancianas que abraza en los mitínes políticos.

Por consiguiente, este domingo 26 de noviembre debemos votar por candidatos que sean íntegros, que no le entiendan al trámite y que hayan manejado su hogar con sabiduría.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

viernes, 3 de marzo de 2017

Predicación expositiva: El antídoto para la adoración anémica


Los cristianos evangélicos han estado especialmente atentos a la adoración en años recientes, iniciando un renacimiento en pensamiento y conversación acerca de lo que la adoración en realidad significa y cómo debe llevarse a cabo. Aún cuando este renovado interés ha resultado en lo que algunos han llamado "guerras de adoración" en algunas iglesias, parece que lo que A.W. Tozer llamó "la joya perdida" de la adoración evangélica está siendo recuperada.

Sin embargo, aunque la mayoría de evangélicos estarían de acuerdo que la adoración es central para la vida de la iglesia, no habría consenso para una pregunta que no puede ser evadida: ¿Qué debe ser central en la adoración cristiana? Históricamente, las iglesias más litúrgicas han argumentado que los sacramentos forman el corazón de la adoración cristiana. Estas iglesias argumentan que los elementos de la Santa Cena y el agua del bautismo presentan el evangelio de una manera más poderosa. Entre los evangélicos, algunos claman que el evangelismo es el centro de la adoración, planeando cada faceta del culto-canciones, oraciones, el sermón-con la invitación evangelística en mente.

Aunque la mayoría de evangélicos mencionan la predicación de la Palabra como una parte necesaria y común de la adoración, el modelo prevaleciente de adoración en las iglesias evangélicas está continuamente siendo definido por la música, junto con formas innovadoras de presentaciones de video y dramas. Cuando la predicación de la Palabra se retira, un gran número de innovaciones de entretenimiento tomarán su lugar.

Las normas tradicionales de la adoración ahora están subordinadas a una demanda de relevancia y creatividad. Una cultura de medios dirigida por las imágenes ha reemplazada la cultura centrada en las palabras que dio a luz a las iglesias de la Reforma. En algún sentido, la cultura dirigida por las imágenes del evangelicalismo moderno es una recepción total de las mismas prácticas rechazadas por los Reformadores en su búsqueda por una adoración bíblica.

La música llena el espacio de la mayoría de la adoración evangélica y mucha de esta música viene en la forma de coros contemporáneos marcados por poco contenido teológico precioso. Más allá de la popularidad de los coros como forma musical, muchas iglesias evangélicas parecen intensamente enfocadas en replicar presentaciones musicales de mucha calidad de estudio.

En términos de estilo musical, las iglesias más tradicionales presentan coros grandes-en algunos casos con orquestas-y puede que a veces canten los himnos establecidos de la fe.  Las contribuciones corales son a veces masivas en escala y profesionales en calidad. En cualquier evento, la música llena el espacio y dirige la energía del servicio de adoración. Una planeación intensa, inversión financiera y prioridad en la preparación están enfocadas en las dimensiones musicales de la adoración. Un staff profesional y un ejército de voluntarios gastan gran parte de la semana en ensayos y sesiones de práctica.

Todo esto no es perdido en la congregación. Algunos cristianos deciden optar por iglesias que ofrecen el estilo de adoración y experiencia que encajan con su expectativa. En la mayoría de comunidades, las iglesias son conocidas por sus estilos de adoración y programas musicales. Aquellos que no están satisfechos con lo que encuentran en una iglesia rápidamente pueden moverse a otra, algunas veces usando el lenguaje de auto-expresión para explicar que la nueva iglesia "llena nuestras necesidades" o nos "permite adorar."

Una preocupación por la adoración bíblica verdadera estaba en el corazón de la Reforma misma. Pero, aún Martín Lutero, quien escribió himnos y requirió que sus predicadores fueran entrenados en canto, no aceptaría que esta preocupación moderna con la música sea legítima o saludable. ¿Por qué? Porque los reformadores estaban convencidos que el corazón de la verdadera adoración bíblica era la predicación de la Palabra de Dios.

Gracias sean dadas a Dios, que el evangelismo se lleva a cabo en la adoración cristiana. Confrontados por la presentación del evangelio y la predicación de la palabra, los pecadores son atraídos a la fe en Jesucristo y la oferta de salvación es presentada a todos. De la misma manera, La Cena del Señor y el bautismo son honradas como ordenanzas por el mandamiento mismo del Señor y cada uno encuentra su lugar en la verdadera adoración.

Más aún, la música es uno de los regalos más preciosos de Dios a su pueblo y es un lenguaje por medio del cual podemos adorar a Dios en espíritu y en verdad. Los  himnos de la fe transmiten confesiones y contenido teológico robusto y muchos coros modernos recuperan un sentido doxológico perdido en muchas iglesias evangélicas. Pero, la música no es el acto central de la adoración cristiana, y tampoco lo es el evangelismo y los sacramentos. El corazón de la adoración cristiana es la predicación auténtica de la Palabra de Dios.

La predicación expositiva es central, irreducible y no negociable hacia la misión bíblica de brindar adoración auténtica que agrada a Dios. La declaración simple de John Stott enuncia el asunto con denuedo: "La predicación es indispensable para el cristianismo." Más específicamente, la predicación es indispensable a la adoración cristiana y no sólo indispensable, sino que central.

La centralidad de la predicación es el tema de ambos testamentos de la Escritura. En Nehemías 8 encontramos que el pueblo le pedía a Esdras, el escriba, que sacara el libro de la ley para la asamblea. Esdras y sus colegas se paraban en una plataforma y leían el libro. Cuando el abría el libro para leerlo, la asamblea se ponía de pie en honor a la Palabra de Dios y respondía: "Amen, amen."

Interesantemente, el texto explica que Esdras y los que le ayudaban "leían del libro de la ley de Dios, explicando todo lo que decía de manera que la gente entendiera lo que leían" (Neh. 8:8). Este texto sorprendente presenta un paisaje de la predicación expositiva. Una vez que el texto era leído, era explicado detalladamente a la congregación. Esdras no coordinaba un evento ni orquestaba un espectáculo-él simplemente y cuidadosamente proclamaba la palabra de Dios.

Este texto es un juicio sobrio hacia una gran parte del cristianismo contemporáneo. De acuerdo al texto, una demanda de predicación bíblica hizo erupción en el corazón del pueblo. Ellos se reunieron como congregación y llamaron al predicador. Esto refleja un hambre intensa y una sed por la predicación de la Palabra de Dios. ¿Adónde se encuentra este deseo evidente en los evangélicos modernos?

En demasiadas iglesias, la Biblia se encuentra silenciada. La lectura pública de la Escritura ha sido removida de muchos cultos y el sermón ha sido puesto a un lado, reducido a un breve devocional que es más bien un apéndice a la música. Muchos predicadores han aceptado esto como una concesión necesaria a la era del entretenimiento. Algunos esperan dar un breve mensaje de ánimo y exhortación antes de terminar el servicio.

Como Michael Green lo dijo tan punzantemente: "Esta es la era de los sermoncitos. Y los sermoncitos hacen cristianitos."

La anemia de la adoración evangélica-poniendo la música y la energía a un lado-es directamente atribuible a la ausencia de predicación  expositiva. Tal predicación confrontaría a la congregación con nada menos que la palabra de Dios viva y activa. Esa confrontación moldeará mientras el Espíritu Santo acompaña la palabra, abre los ojos y aplica la palabra a los corazones humanos.

-Este artículo fue escrito por Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky.

Traducido por Luís Luna Jr.

miércoles, 18 de enero de 2017

11 consejos de Charles Spurgeon para los predicadores


Charles Spurgeon es considerado como el príncipe de los predicadores.

Algunos datos interesantes sobre su vida son los siguientes:
-Predicó alrededor de 600 sermones antes de cumplir 20 años.
-La compilación de sus sermones registrados llenan alrededor de 63 volúmenes y sobre 20 millones de palabras, haciéndolo el autor cristiano con una mayor colección de libros.
-En cierta ocasión se dirigió a una audiencia de 23,654 personas sin usar micrófonos o sistema de sonido.
-Él frecuentemente predicaba diez veces por semana porque aceptaba muchas invitaciones a predicar.

Sin lugar a dudas fue un predicador auténticamente dotado para el tiempo específico en el que vivió. Por fortuna, las charlas de predicación que Spurgeon daba a sus pupilos quedaron registradas. Aquí hay 12 consejos que él continuamente daba a sus estudiantes.

1. La oración es parte de la preparación del sermón.

"La oración te asistirá de una forma singular en la entrega de tu sermón; de hecho. De hecho, nada puede prepararte tan gloriosamente como descender fresco del monte de comunión con Dios para hablar con los hombres. Nadie es tan capaz para rogar con los hombres como aquellos que han luchado con Dios por la vida de ellos."

2. Usa introducciones sorprendentes

"Yo prefiero hacer la introducción del sermón similar a la de un heraldo que suena su campana diciendo '¡Oh si! ¡Oh si! Traigo un anuncio' sólo para hacerle saber a la gente que él tiene un anuncio para ellos y quiere que le escuchen. Para hacer eso, la introducción debe tener algo sorprendente en ella. Es bueno hacer un disparo estrepitoso como señal que todos empiecen la acción."

3. Los sermones largos son el producto de estudios cortos.

"Si me preguntaras qué deben hacer para acortar tus sermones, yo diría, estudia mejor...generalmente predicamos sermones más largos cuando tenemos poco que decir."


4. Varía tu voz

"¡Que pesar que un hombre que desde su corazón comunique doctrinas de gran valor, en lenguaje apropiado, cometa suicidio ministerial al tocar sólo una cuerda! ¡Cuidado! Con esa voz que sonaba y sonaba como rueda de molino con el mismo giro monótono, se que hablara del cielo o infierno, vida eterna o ira sin fin. Puede ser que, por accidente, un poco más fuerte o más suave, de acuerdo a la longitud de la oración, pero su tono era siempre el mismo, una desdichada pérdida de sonido en donde no había reposo, variedad, tonalidad, nada sino una horrible monotonía."

5. Vive lo que predicas

"Todos hemos escuchado la historia del hombre que predicaba tan bien y vivía tan mal, que cuando estaba en el púlpito todos querían que no bajara y cuando estaba fuera del púlpito, todos querían que no subiera...de la misma forma que, según el proverbio, las acciones hablan más fuerte que las palabras, así también una mala vida eventualmente ahogará la voz del ministerio más efectivo."

6. Pronuncia correctamente las palabras
"Toma mucho cuidado de las consonantes, pronuncia cada una de ellas con claridad; ellas son las expresiones de las palabras. Practica sin fatiga hasta que pronuncies bien cada consonante como debe ser; las vocales tienen un sonido propio y ellas pueden hablar por sí mismas.”

7. El silencio es oro

"Aprende a saber cuándo pausar. Hablar es plata; pero, el silencio es oro cuando los oyentes no están poniendo atención. Sigue hablando del mismo asunto y estarás meciendo la cuna y eso resultará en sueño profundo; dale una sacudida a la cuna y el sueño se irá."

8. Usa gestos naturales

"Tus gestos siempre deben ser los tuyos, y nunca una mentira bien adornada..."

9. Cuenta historias
"Con frecuencia he visto a algún pobre hombre parado en el pasillo de la Iglesia. ¡Se mira como un gorrión que recién entró al templo y ahora no puede salir! No puede entender lo que está pasando en el servicio; comienza a contar cuantas personas están sentadas en la primera fila, y todo tipo de ideas pasan por su mente. Ahora, yo quiero atraer su atención; ¿cómo lo haré? Si cito un texto de la Escritura, puede que él no sepa lo que eso significa y no esté interesado en ello. ¿He de ponerle un poco de latín o citar el hebreo o griego original de mi texto? Eso no servirá para ese hombre. ¿Qué haré? ¡Ah! Sé de una historia que seguramente, yo creo, le vendrá bien."

10. Predica a Cristo

"De todo lo que quisiera decir, este es el resumen: mis hermanos, prediquen a Cristo, siempre y todas las veces. Él es el evangelio completo. Su persona, oficios y obra deben ser nuestro tema central. El mundo necesita escuchar de Su Salvador y de cómo llegar a Él...no somos llamados a proclamar filosofía y metafísica, sino el evangelio simple. El pecado del hombre, la necesidad del nuevo nacimiento, perdón a través de expiación y salvación como resultado de la fe; estas son nuestras hachas de batalla y nuestras armas de guerra."

11. Invita la evaluación

"Elige a un amigo que te diga tus errores, o mejor aún, dale la bienvenida a un enemigo que te vigile agudamente y te ponga aguijones de forma salvaje. ¡El crítico irritante es una bendición para el hombre sabio, pero una molestia intolerable para el necio! Corrígete a ti mismo con diligencia y frecuencia, o caerás en errores que ni siquiera te darás cuenta. Así que, critícate a ti mismo sin cuidado. Pero, nunca te degeneres en volverte en crítico del púlpito, que piensan que los gestos y la voz es lo más importante."

-Extraído del libro “Preaching: Nuts and Bolts” de Brandon Hilgeman. *Las citas de Spurgeon fueron tomadas de su libro "Discursos a mis estudiantes."*

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba. 

martes, 3 de enero de 2017

No pongas a Jesús primero en el 2017



Siempre he tenido la costumbre de ponerme metas a inicio de año. Esto no significa que las logre todas, claro. Lo digo reconociendo que necesito ser más constante. Para mí, este año 2017 significa que tengo la oportunidad de lograr las metas que me puse...en el 2014. Algunas metas son más fáciles de alcanzar que otras. Y algunas, pues rápido me doy cuenta que no lo lograré y mejor desisto. No porque sea un mediocre que le gusta renunciar, aunque tal vez sí. Sino porque prefiero enfocar mi energía en aquello que en realidad veo que está dando resultado. Pero, esa es mi opinión personal, nada más. A pesar de esto, creo que es importante y necesario que nos establezcamos metas. Y el inicio de año es un tiempo favorable para hacerlo.

Tal vez no estoy solo. Muchos leyendo esto han estado reflexionando sobre cómo quieren terminar estos próximos 12 meses. Porque dejar de hacerlo seguramente causará malos resultados. "Fallar en planear es planear para fallar", me dijo alguien. La gente que critica el proceso de establecerse objetivos debe admitir que el que a nada le apunta, a nada le pega.

Puede que a veces sea más fácil no ponerse metas. Porque si lo hacemos y no lo logramos, el fracaso duele más. Pero, esto no debe impedir que lo hagamos. Porque al menos si tenemos una idea de lo que queremos alcanzar ya sea a nivel personal, familiar u organizacional, vamos a tener un camino más claro sobre qué hacer para llegar ahí. Es mejor tener un rumbo y fallar. Que no tener un rumbo y tener un falso sentido de éxito. Las personas que sienten que nunca fracasan es porque nunca se han sentido a ponerse un objetivo.

Nuestras metas pueden ser variadas. Para algunos se trata de bajar unas libras y lograr el peso ideal. Y por eso, ya tienen en sus manos una membresía de gimnasio, aunque esto sea un artefacto irrelevante que no volverán a usar jamás. Para otros, su meta es casarse. No saben con quién, o con qué, pero ya no soportan el "infierno" de la soltería. Para algunos, su meta principal puede ser salir de una deuda. Terminar la universidad. O al fin, empezar la universidad. Cualquiera que sea el caso, las metas que nos ponemos son el reflejo de las prioridades que hay en nuestro corazón.

Por encima de todo esto hay algo que necesitamos tener presente en el proceso de definir nuestro futuro, a corto y largo plazo: ninguna meta u objetivo es más importante que crecer en nuestra relación con Jesús. Todo lo demás es periférico a esto. Para las personas que no tienen una relación con Jesús, es necesario que inicies una a través de la fe y el arrepentimiento. El presente y el futuro de tu alma dependen de esto, literalmente. Y si ya has comenzado una relación con Jesús, es necesario que crezcas en ella.

Pero, muchas veces cuando "tomamos en cuenta" a Jesús en el proceso de definir nuestras resoluciones, en nuestro deseo de ser espirituales, queremos poner a Jesús “de primero.” Y esto está mal. De hecho, uno de los mejores consejos que puedo darte en el inicio de año es que no pongas a Jesús de primero en tu lista de prioridades. Nací y crecí en la iglesia. Así que, estoy al tanto de lo que la gente se refiere cuando decimos que "Jesús debe ser primero." Normalmente, esto se traduce en que queremos leer más la biblia, o tener más tiempo de oración o congregarnos más.

Sin embargo, el problema radica en lo que estamos diciendo implícitamente. Al querer poner a Jesús de primero, estamos diciendo que hay cosas que vienen de segundo y luego de tercero. Esto quiere decir que nuestras vidas están ordenadas, entonces, por compartimentos separados uno del otro. Por un lado, se encuentra nuestro rol como cristiano. Por otro, nuestro papel como empleado. Y por otro, nuestra responsabilidad como padre. Y así sucesivamente. Al pensar así, corremos el riesgo de creer que Jesús sólo es Señor "de nuestra vida espiritual" (lo que sea que eso signifique). Ignorando que cuando decimos que "Jesús es Señor", eso tiene incidencia en el resto de quienes somos y lo que hacemos.

Por eso, el pastor Steven Furtick aconseja: Jesús no quiere ser el primero en la lista de tus prioridades, sino el centro de tu vida. No se trata de Jesús y después la familia, trabajo e iglesia. En lugar de eso, se trata de Jesús en nuestra familia. Jesús en nuestro trabajo. Jesús en nuestros estudios. Jesús no debe ocupar el primer lugar seguido por un montón de cosas más como si una cosa estuviera excluida de la otra. Jesús quiere que nuestra vida entera, cada aspecto de ella, gire alrededor de Él.

Por eso, en este 2017 no pongas a Jesús "de primero", sino en el centro.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.