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martes, 22 de noviembre de 2016

No desperdicies tu dolor


El recuerdo está fresco. Recién había salido del trabajo e iba bebiendo un sorbo de un café mocca, cuando de pronto mi mamá me envió un mensaje que la llamara por algo que era urgente. Y vaya que sí resultó serlo.

Mi mamá me informó que los doctores habían desahuciado a mi abuela. Ningún tratamiento u operación impedirían el avance implacable de su enfermedad. Lo único que quedaba, era esperar su inevitable muerte. Que en efecto llegaría unos días después del fatídico diagnóstico.

La noticia me golpeó más porque en ese momento todo me estaba saliendo bien. Estaba avanzando en mis estudios, viendo frutos en el ministerio de jóvenes y teniendo buenos resultados en mi trabajo. Pero, de un momento a otro, fui sacudido. Los días antes y después de su muerte fueron difíciles. 

Especialmente porque sentí que Dios actuó injustamente con mi abuela. Ella era el tipo de persona que siempre estaba dispuesta a servir al Señor y a su obra. Casi todos los fines de semana ella estaba involucrada en una actividad para recaudar fondos para la iglesia a la que ella pertenecía. Ella tenía la costumbre de ofrecer comida a quien llegara a visitarla. Por eso, su casa estaba lleno de gente que yo no conocía. Porque ellos sabían que la hermana Josefa no los iba a dejar ir con hambre.

En verdad fueron días duros. Mis ojos todavía se humedecen cuando recuerdo lo que pasó. Es sorprendente como la vida destruye la falsa ilusión de que tú tienes el control de las cosas.

Tal vez no has perdido a un ser amado, pero has atravesado algo similar. Puede ser que conozcas lo que significa que tu mundo se derrumbe. O lo que es peor aún, puede que en este momento tu vida se esté derrumbando y no hay nada que puedes hacer al respecto.

Tal vez invertiste energía, recursos y tiempo en lanzar una iniciativa empresarial, sólo para saborear el fracaso amargo y querer renunciar a todo.

A lo mejor iniciaste el ministerio con ganas de cambiar el mundo. Pero, sentiste el dolor de la traición por parte de quienes prometieron ayudarte a cumplir la visión de Dios para la iglesia.
Es probable que te ilusionaste en una relación amorosa. Y todo era color de rosa. Hasta que te diste cuenta que jugaron contigo.

Cuando estás pasando por cosas como estas hay algo que es seguro que no deseas escuchar: Consejos simplistas de parte de quienes  no tienen la menor idea de cómo te sientes.

Atravesar estos desiertos es difícil. Atravesarlos por nuestra propia cuenta lo hace peor.
Pero, Dios no quiere que este sea el caso. De hecho, en su providencia, Dios nos ha dado la iglesia como una familia sanadora y como una comunidad solidaria. Por favor lee bien lo que estoy a punto de decir: Uno de los propósitos de Dios para la iglesia es que en ella encontremos un oasis de amor, esperanza y solidaridad en el desierto de nuestras tragedias.

 El apóstol Pablo entendió esto. 2 Cor. 7:5-7 relata lo siguiente:
Pues aun cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo[a] no tuvo ningún reposo, sino que nos vimos atribulados por todos lados: por fuera, conflictos; por dentro, temores. 6 Pero Dios, que consuela a los deprimidos[b], nos consoló con la llegada de Tito; 7 y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo con que él fue consolado en vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto[c], vuestro llanto y vuestro celo por mí; de manera que me regocijé aún más.

Pablo confiesa con libertad la depresión que pasaron. Sin embargo, por importantes que son los medios de gracia para fortalecer nuestra fe, la provisión de Dios a Pablo fue a través de Tito. Pablo y los suyos estaban en crisis; pero, fueron consolados cuando llegó Tito.
Pablo relata que Tito le hizo saber que los corintios "lloraban por él." Y esto fue causa de regocijo en el corazón del apóstol.

En ocasiones, es común ver el dolor de otros y de inmediato disponernos a decirles lo que está mal y cómo deben cambiarlo. Está bien querer ayudar. Pero, también existe el riesgo de querer aconsejar a los que lloran sin primero llorar con los que lloran. Demasiadas veces queremos sonar expertos en cosas que ni siquiera hemos atravesado. Cuando alguien está interesado en nada más dispensar sabiduría, pero no siente el dolor de quien está recibiéndola, el consejo puede ser bueno. Pero, permanece en la superficie del corazón de quien lo recibe.

Por eso, la única manera de sentir, en verdad, el dolor de quien se desmorona frente a tus ojos es que tú hayas sido previamente desmoronado por eso mismo también. Un tiempo atrás mi mamá estuvo hospitalizada y pasó varios días en la clínica. Mi papá y yo nos turnamos para cuidar de ella durante la noche. La mayoría del personal médico cuidó bien de ella. Excepto por algunas de las enfermeras. Me imagino que era el cansancio físico y emocional de estar cuidando a tanta gente durante largos turnos. A pesar de esto, hubo una enfermera que atendió a mi mamá de una forma tan especial que arrestó mi atención.

En lo que fuese, ella siempre daba la milla extra para que mi mamá estuviera cómoda durante su estadía en la clínica. Un día me le acerqué para agradecerle por lo que hacía por mi mamá. Sé que, en parte, era su trabajo pero lo hacía tan genuino. Ella me contestó: "No se preocupe. Hace algunos meses atrás yo estuve hospitalizada por la misma razón que su mamá está hospitalizada. Así que sé muy bien como ella se siente y como necesita ser atendida."

Dios te permitirá atravesar episodios que no entenderás al principio para que brindes amor, solidaridad y empatía a quienes están atravesando el desierto que tú ya pasaste. Porque, ¿quién es la persona más adecuada para solidarizarse con una joven sufriendo de anorexia que alguien que haya atravesado por eso?

¿Quién es más indicado para ministrar a un joven pastor desanimado que alguien que ya haya sentido de primera mano lo duro que puede ser el corazón del pueblo de Dios en muchas ocasiones?
¿Quién puede a ayudar a una joven que haya sufrido abuso sino alguien que haya pasado por el mismo infierno?

Aún el apóstol que escribió casi la mitad del Nuevo Testamento y plantó iglesias por todo el Mediterráneo necesito del consuelo y la solidaridad de alguien. De la misma forma, Dios quiere que nosotros brindemos y recibamos amor, empatía y solidaridad a través de nuestra iglesia local.  No tengo idea de cómo mi familia hubiera atravesado el duelo después de la muerte de mi abuela de no haber sido por el consuelo, la solidaridad y el amor que recibimos por parte de nuestra iglesia local.

En Jesús, Dios no sólo se solidariza con nuestra condición. Sino que encarna nuestra realidad. Ese es el milagro de la Encarnación, según Atanasio: “El hijo de Dios se volvió hombre para que los hombres se volviesen en hijos de Dios.”

Hemos recibido gracia para brindar gracia a otros. Hemos recibido consuelo para consolar a otros. Hemos recibido solidaridad para solidarizarnos con otros. En Cristo, Dios se da a nosotros para que nosotros nos demos a los demás.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Si quieres reformar la iglesia primero necesitas saber esto


Si somos sinceros con nosotros mismos vamos a reconocer que los humanos a veces somos demasiado críticos de lo que está a nuestro alrededor. Por ejemplo, la selección nacional de fútbol de mi país Honduras recién acaba de jugar. Y cada vez que eso pasa muchos que jamás han puesto un pie dentro de un campo de fútbol de pronto se convierten en balones de oro y asistentes del director técnico. Yo he sido culpable de esto. 

Pero, el fútbol es sólo una de las tantas esferas en las que esto lleva lugar. También ocurre en otros asuntos.

Pueda  ser que algunos no tengan la menor idea de cómo calentar agua en un microondas en la cocina, pero pueden volverse un Gordon Ramsay en esteroides cuando prueban un plato que no estaba bien hecho. Al menos según el paladar de ellos.

A lo mejor algunos no son padres biológicos ni mucho menos son responsables de la crianza de alguien, pero tienen bastantes opiniones acerca de cómo los demás padres deben criar a sus hijos.

Tal vez algunos jamás han estado a cargo de nada, nunca. Pero creen que el presidente y todos los líderes del mundo libre harían bien en sentarse a escucharles por 15 minutos para corregir todo lo que está mal en materia de finanzas, educación y seguridad.

Claro, el problema no radica en tener una opinión crítica. Desarrollar un pensamiento crítico es importante para cada persona sin importar su credo religioso o afiliación política. Desafortunadamente, son demasiadas las personas que aprenden qué pensar, pero no aprenden a pensar. Nuestro aprendizaje no debe limitarse a memorizar información sino también debe incluir aprender a reflexionar. Habiendo dicho esto, creo que a veces confundimos un pensamiento crítico con un espíritu crítico. Está bien poseer un pensamiento crítico. Pero, no está bien ser poseído por un espíritu crítico. Y en más casos de los que deseamos, muchos con espíritu crítico trasladan su sentido nocivo de descontento a la iglesia bajo el título auto proclamado de reformador.

Por gracia de Dios, crecí en un hogar cristiano. Asisto a la iglesia desde que tengo memoria. Si quisiera mostrar mis credenciales, mencionaría el repertorio de canciones de Francisco Orantes que memoricé en escuela dominical. O la cantidad de veces que me dormí debajo de las bancas en el templo. Ahora ya casi no hay bancas en los templos. Pero, las personas que son lo suficiente viejas como para acordarse cuando habían bancas en los templos saben a lo que me refiero. O también mencionaría la cantidad de fogatas en campamentos para jóvenes en los que he estado. O las veces que me he escondido cuando ha llegado un predicador invitado con don de profecía y palabra de ciencia. 

En fin, las congregaciones de las que he sido parte han tenido un papel significativo en cada etapa de desarrollo en mi vida. El mundo relacionado con la iglesia universal tiene un lugar especial en mi corazón. Pero, a pesar de esto, no pretendo defender algunas prácticas presentes que están lejos de la idea que Dios tiene acerca de la iglesia en el nuevo testamento.

Sin embargo, paralelamente a eso, creo que debemos tener cautela hacia la gran muchedumbre contemporánea de personas que se autoproclaman reformadores. Y bajo ese título escudan muchas de las continuas granadas que lanzan hacia la iglesia. A veces pareciera que si alguien quiere tener un espacio en la farándula cristiana en la actualidad debe construir su nicho con las piedras que lanzara al cuerpo de Cristo.

Primero que nada, y al riesgo que esto sea tangencial, si en serio eres un reformador, permite que sean otros quien te asignen ese título. Es un poco raro y poco creíble cuando eres tú quien te lo asigna.

Y segundo, si en serio quieres causar una reforma en la iglesia, ya sea que tengas en mente a la iglesia como cuerpo de Cristo universal o a tu congregación local, el requisito indispensable para reformar la iglesia es, según el pastor Juan Sánchez, amar la iglesia. Nadie puede reformar una iglesia que primero no ama.

Porque si intentamos reformar la iglesia sin primero amar la iglesia terminaremos deformando la iglesia.

Deformamos la iglesia cuando nuestro deseo de "reformarla" proviene de un amor narcisista que quiere llenar templos con minions que emulen nuestras opiniones y gustos personales. Si es el caso contigo, eso no te hace un reformador. Eso te hace un líder egocéntrico e inseguro.  La verdadera reforma ocurre cuando nuestro deseo por hacer cambios sustanciales dentro de la iglesia proviene de una convicción profunda de trabajar por ver realidad todo lo que Dios ha dicho que la Iglesia es y debe hacer.

Antes de reformar la iglesia, primero debemos estar seguros que nuestro motivo para reformarla es porque la amamos. Y la razón por la que amamos la iglesia es porque Jesús ama la iglesia. El amor de Jesús hacia la iglesia no es un concepto vago, abstracto y un tanto nebuloso. La evidencia del amor de Jesús hacia la iglesia es un madero oliente a sudor y sangre; un par de manos y pies traspasados por clavos romanos y una tumba vacía.

Y porque Jesús ama la iglesia de manera sacrificial, nosotros también podemos y debemos hacerlo. Debemos amar la iglesia con sinceridad y con intensidad. Amamos la iglesia con sinceridad cuando la aceptamos tal cual es. El teólogo alemán y espía que intentó asesinar a Adolf Hitler, Dietrich Bonhoeffer, decía que muchos ministros sostienen una visión tan grande de la iglesia que desean tener que no aman la iglesia que en realidad tienen. Debemos amar la iglesia en la que Dios nos ha permitido liderar. No la que nosotros fantaseamos con liderar.

Pero, también debemos amar la iglesia con intensidad. Amamos la iglesia con intensidad cuando damos nuestra vida para que se convierta en la radiante novia que espera la venida de su Amado. Amamos la iglesia sinceramente, con manchas y arrugas. Pero,  amamos la iglesia intensamente. Trabajamos y damos nuestras vidas para que reciba a Su amado con esplendor, sin manchas y arrugas.

Estoy seguro que, al igual que yo, son muchas las cosas que te disgustan de la iglesia en la actualidad. Puede que te disgusten las cosas grandes y malas que ocurren en los lugares más altos dentro de ella. Su  aparente intoxicación por el poder político a través de la historia. O la corrupción de cuello blanco que en ocasiones hay dentro de círculos administrativos.
Tal vez son las cosas pequeñas las que te sacan de casillas. Como el hecho que el líder de alabanza sea desafinado. O que el pastor cuente los mismos chistes y las mismas historias en sus sermones.

A lo mejor tu malestar es porque tu iglesia es demasiado grande y lujosa. O demasiado pequeña y sencilla. Pero, cristiano, si en tu congregación, Dios y Su Palabra son imperfectamente exaltados, Jesús está ahí. Jesús está en tu congregación porque Él murió por tu congregación. Está bien si tienes una lista de las 95 cosas que deben cambiar en tu iglesia. ¿Quieres reformarla? ¡Excelente! Uno de los lemas en el tiempo de la reforma protestante en el siglo 16 era SEMPER REFORMANDA, que quiere decir: "Siempre reformando." Pero, ¿qué tal si antes de reformarla primero intentas amarla? De todos modos, sólo aquellos que han amado la iglesia profundamente han reformado la iglesia radicalmente.

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-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

martes, 8 de marzo de 2016

Líder de alabanza: Tú no eres el próximo __________.



En el círculo de líderes de alabanza (y de predicadores también) es muy común escuchar cosas como:


"Él es el próximo Marcos Barrientos"

"Ella es la futura Christine D'Clario"

"Ellos son los próximos Miel San Marcos"

“Él es el próximo Lucas Leys.”

Entiendo, hasta cierto punto, que al decir esto mucha gente en realidad tienen buenas intenciones. Básicamente, las personas están diciendo que vas encaminado hacia la misma trayectoria que otros grandes hombres y mujeres de Dios.

Sin embargo, hay un problema con esto. De hecho, hay varios.

Por un lado, ya hay un Marcos Barrientos. Y Dios lo usa mucho.

Ya hay una Christine D'Clario. Y Dios la ha dotado con mucho talento y unción.

Ya hay una banda (ministerio, equipo, worship team, compañía de salmistas, arpas y copas, lo que sea) que se llama Miel San Marcos. Y Dios ha bendecido a las naciones a través de ellos.

Y cuando alguien te dice que tú serás el próximo "Ministro Fulano Famoso" entonces correrás el riesgo de querer encasillarte en un molde.

Y eso es lamentable. Porque eso nos roba de lo mejor que Dios nos puede dar a través de ti: TÚ.   

Tú con tus errores.

Tú con tus limitaciones.

Aclaro, a todos, predicadores o ministros de alabanza, de alguna manera u otra nos ocurre esto. Yo creo que Dante Gebel es un fantástico comunicador. Crecí admirándolo. Mejor dicho, imitándolo. Pero, concluí que los chistes que Dante cuenta suenan mejor con un acento argentino...que yo no tengo.

Ahora, por mucho que Dios esté usando a todos estos ministros, no necesitamos réplicas de ellos. Necesitamos más versiones genuinas de ti.

Por otro lado, hay un problema detrás del problema. Cuando tratas de ser alguien que no eres estás diciéndole a Dios que se equivocó en haberte diseñado tal como lo hizo.

Estás diciéndole al Creador que tú eres más sabio que Él con respecto a la identidad que debes tener. Estás diciéndole a Dios que tú eres un mejor creador. Y en realidad, la Biblia dice que tú eres pésimo jugando a ser dios.

Otro conflicto es pensar que si emulas la identidad y esencia del Ministro Fulano Famoso, entonces, tendrás como resultado la fama, influencia y favor del Ministro Fulano Famoso.

Mira, seré sincero. Es muy probable que tú no grabes un disco. Es muy probable que tus canciones no sean escuchadas en las radios. De hecho, es probable que no te inviten a dar conferencias en otros países y también es probable que tu "plataforma" no se extienda más allá de la iglesia local en donde ministras.

Y si en este momento te encuentras aterrorizado diciendo, "Luís, reprendo tus palabras. Yo VOY a salir a las naciones. Yo VOY a salir a ministrar a conferencias. YO voy a grabar discos."

Pues, al menos estás dándote cuenta que tu Dios no es Jesús sino la fama que adorar a Jesús te puede traer.

Unos días atrás, un pastor sabio y de muchos años platicaba conmigo y me decía: "Luís, vi a un joven ministro de alabanza con bastante unción. Pero, ¿sabes que es lo que más me movió? Que pude sentir que él no tenía la intención de ser el próximo Marcos Brunet. Sino que estaba contento con sólo ser él. Eso fue refrescante."


Alégrate con el simple hecho de ser tú. Porque Dios se alegra más cuando tú eres tú. Jesús no murió en la cruz por una versión tuya 2.0 de alguien más. Jesús murió en la cruz por ti.

-Escrito por Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

viernes, 16 de octubre de 2015

Juan Wycliffe: "Al final la verdad siempre conquistará."


¿Quien fue John Wycliffe?

Juan Wycliffe (1320-1384)  teólogo y uno de los primeros proponentes de una reforma en la Iglesia Católica Romana durante el siglo 14.

Wycliffe nació en Hispweel, Yorkshire, Inglaterra entre el año 1320 y 1330 y murió cerca de Leicester el 31 de Diciembre de 1384.


¿Por qué fue importante para la reforma?

Juan Wycliffe fue un reformador tempranero. Él cuestionó el papado y la iglesia en maneras que habían sido impensables anteriormente. Fue pionero en rescatar la doctrina de Sola Scriptura. 

Él propuso la redacción de Biblias en el lenguaje común, retando así cientos de años de tradición extra bíblica (escritos que son considerados por la Iglesia Católica como divinamente inspirados y complementarios a la Escritura).

Ante esto, desafortunadamente, Juan Wycliffe tuvo poco éxito. Pero, la semilla había quedado sembrada. Fue hasta que Martín Lutero clavó las noventa y cinco tesis en la puerta de Wittenberg que las semillas del legado de Wycliffe comenzaron a florecer en la Reforma.

Él inició la primera traducción de la Biblia al idioma inglés y en vista que vivió 200 años antes que Lutero es considerado como el precursor principal de la Reforma Protestante. De ahí el título que Wycliffe fue la “Estrella de la Mañana de la Reforma.”

¿Qué podemos aprender de él ahora?

Según el historiador Dr. Ray McLaughlin, el aspecto más importante del carácter de Wycliffe fue: “su pasión por la verdad y su compromiso por la Palabra de Dios como la verdad absoluta. Él vio en la Escritura a un Dios vivo en acción y desarrolló un compromiso hacia Dios por encima de criaturas como los cardenales y los papas. Wycliffe no tuvo miedo de examinar sus posturas, doctrinas y tradiciones con la Biblia. Siempre fue sumiso a la autoridad suprema de la Palabra de Dios.”

Al igual que Wycliffe, es necesario que nosotros pesemos nuestras opiniones, posturas y prácticas con la Escritura. La cultura no debe determinar nuestras creencias, la Palabra de Dios sí.

Frases célebres de Juan Wycliffe


“Creo que al final, la verdad siempre conquistará.”


“Ningún hombre debe ser acreditado que está en lo correcto meramente por ser autoridad, a menos que él muestre desde la Escritura lo que sustenta su opinión.”

-Por Luís Luna Jr.
Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

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domingo, 19 de abril de 2015

3 Consideraciones Antes de Congregarte

¿Te aburre ir a la Iglesia?


De niño mis papás casi que tenían que castigarme para ir a la Iglesia. No me gustaba ir para nada. Lo encontraba como un lugar aburrido en donde lo mejor que podía hacer era dormirme. La única vez en donde me despertaba era cuando el predicador decía, "Y ahora, para concluir..."

Sin embargo, ahora amo la Iglesia. Y amo la Iglesia porque Jesús ama la Iglesia y dio su vida por ella. Congregarse es un privilegio que no todos nuestros hermanos alrededor del mundo pueden disfrutar libremente sin temor a persecución. 

Pero, a veces podemos perder de vista lo importante que es reunirnos corporativamente como un Cuerpo para adorar a Jesús. Por eso, quiero que consideres tres cosas antes de congregarte hoy:

1.) Ve con el fin de Adorar 

"No cantaron mi canción favorita"
Nuestra cultura está acostumbrada a la gratificación instantánea. Por esta razón los negocios constantemente hacen encuestas para conocer con detalle a sus clientes y brindarles un mejor servicio. Esto nos hace sentir bien. Pero, es algo peligroso cuando llegas con una mentalidad de "cliente" a la iglesia. 

Asistir a la casa de Dios con una inclinación consumerista te dejará más vacío que cuando entraste. Muchas personas cierran su corazón en la parte musical del servicio sencillamente porque las canciones que cantaron no se encuentran en la lista de "Más Reproducidas" de su iPod.

La adoración es para el Señor
La parte musical del servicio es una oportunidad para que adoremos a Dios por quien Él es (bueno, amoroso, generoso) y le agradezcamos por lo que Él ha hecho (nos ha creado, salvado, rescatado, sanado, etc.). 

Así que cuando te esté costando unirte al río de adoración, trae a tu mente Sus atributos y las veces que has visto a Dios obrar claramente en tu vida. Eso seguramente derretirá tu corazón y te hará explotar en exaltación a Él.

2.) Ve con el fin de Aprender

"Ese predicador es anticuado"
Este es una excusa frecuente para no estar conectado durante la predicación en el servicio. Sin importar la elocuencia de la persona quien esté en el púlpito, si somos lo suficiente humildes, Dios nos puede hablar a través de ellos. 

Probablemente quien esté en frente no es tu predicador favorito, o su estilo de enseñar no es el que más llega a tu corazón, pero si esa persona está predicando La Palabra de Dios y está siendo fiel al Texto, merece toda tu atención pues tu corazón necesita de Su Palabra. 

El gran predicador George Whitefield decía, "Pueden haber mejores predicadores de este mensaje. Pero, no hay predicadores de un mejor mensaje."

"Señor, habla que Tu siervo oye"
Es muy fácil que durante la predicación tu cuerpo esté presente pero tu mente no. Estás escuchando el sermón y de repente empiezas a pensar en el próximo partido de tu equipo favorito o a donde irás a comer después del servicio. Debido a que vivimos en un mundo digitalizado y hasta cierta medida, instrusivo, esto es común. 

Pero, en Cristo tienes el poder para ejercer dominio propio y poner atención. Cuando notes que no estás conectado con el mensaje, haz esta breve oración: "Señor, estoy dispuesto a escucharte. Háblame a través de Tu Palabra en este mensaje."

3.) Ve con el fin de Implementar

Seamos hacedores de la Palabra no meramente oidores.
Es muy común que después del mensaje y cuando el servicio haya terminado regresemos a nuestras casas con la actitud de "colorín colorado, este domingo se ha acabado" y el mensaje no haya tenido ningún efecto ni repercusión en nosotros. 

Claro, probablemente dijiste "amen" varias veces y aplaudiste fuerte cuando el predicador estaba gritando tanto que las venas de su cuello iban a explotar; pero, ¿ya decidiste que parte de lo que escuchaste vas a implementar en tu trabajo cuando te encuentres al insoportable de tu jefe? 

¿Ya consideraste cuándo empezarás a dejar de abusar verbalmente tu cónyuge y le empezarás a hablar la verdad en amor? 

¿Me aceptas un consejo? Toma notas del mensaje. Sí. Ya sea en una libretita o en tu celular (pero eso sí: ¡notas, eh! nada de facebookear a escondidas) y luego hazte este pregunta importante: ¿Cómo puede ser real eso en mi vida empezando mañana lunes?

Si tienes una iglesia en donde congregarte y la Biblia se predica fielmente ahí, eso es una bendición incomparable de Dios. Por tanto, en los días que te congregues siempre ve dispuesto a adorar, aprender e implementar.

Por: Luís Luna Jr.