martes, 8 de noviembre de 2016

3 cosas que el pueblo hispano en USA debe recordar hoy


Hoy se llevan a cabo las elecciones presidenciales en EUA. Y como en casi todos los países, estas pueden ser desgastantes para la población, en todos los aspectos. Desde los anuncios televisivos llenos de odio entre candidatos; los continuos escándalos en que ambos participantes se han visto involucrados; y hasta el hecho que más de alguno leyendo esto tuvo que bloquear a un familiar o amigo de Facebook por ser un “bully” político.

Las elecciones siempre dan de qué hablar y esta no ha defraudado. ¡Vaya que sí ha habido materia prima para los tabloides!

Sin embargo, esta elección se presenta como un dilema para la población estadounidense en general y la comunidad hispana en particular.

Por un lado, está el magante billonario Donald Trump, candidato por el partido republicano. ¿En serio tengo que escribir más de lo que ya se ha escrito acerca de él? El empresario neoyorquino ha sido un personaje interesante de analizar. 

Ciertamente ha mantenido ocupado a más de algún terapeuta. Pues incluso sus más acérrimos seguidores se han encontrado en aprietos al querer defender sus palabras y acciones. Como por ejemplo…

La vez que llamó a los mexicanos “violadores” en el discurso del lanzamiento de su campaña presidencial.
O cuando se burló públicamente de un reportero con una discapacidad física.
O cuando expresó que si su hija no fuera su hija él la sedujera.
O cuando dijo que las mujeres a su alrededor siempre se dejaban tocar por él por ser un hombre poderoso y rico.
O el hecho que tiene más de una docena de mujeres culpándole de acoso sexual.

Y la lista sigue. Muchos hispanos políticamente conservadores que votan por él, lo hacen no porque aprueban su persona sino porque representa el conservadurismo republicano. 

Sin embargo, un hombre que ha amasado su fortuna en el negocio de los casinos y se ha declarado en bancarrota el doble de veces que se ha casado no es alguien que se considere, de la noche a la mañana, como el paladín del partido de los "valores cristianos."

Y por otro lado está la secretaria de Estado Hillary Clinton, candidata por el partido demócrata. Según lo sugieren la mayoría de las encuestas, el voto hispano se volcará desproporcionalmente a favor de Hillary. 

En parte, porque la candidata ha tocado temas de mucho interés para la comunidad hispana, como ser: un camino viable hacia la ciudadanía para los migrantes indocumentados que tienen algún tiempo de estar en el país sin haber cometido delitos mayores. 

A diferencia de Trump, quien ha prometido construir un muro entre México y EUA y deportar a los migrantes indocumentados, Hillary propone la idea de una nación con "fronteras abiertas" sin deportaciones masivas. Lo que sea que eso signifique.

Sin embargo, para los hispanos seguidores de Jesús, gran parte de las políticas sociales de "La Hillary" son incompatibles con algunas convicciones centrales de la fe cristiana. La secretaria de Estado ha sido enfática en resaltar su apoyo a la práctica del asesinato a los no nacidos así como al avance de la agenda de la comunidad LGTB. Esto presenta un problema. 

No porque "Dios odia a los gays y quiere que se vayan al infierno." Sino porque estas propuestas no están en sintonía con el diseño que Dios ha establecido para que la humanidad florezca. 

El Dios de la Vida desaprueba el aborto. De la misma manera que desaprueba el intento humano de redefinir el concepto de matrimonio y familia. Es la Palabra de Dios, y no el fallo de una corte, lo que determina que es lo mejor para que los humanos progresemos.

El hecho que Hillary sea "abierta" a los migrantes no anula que el resto de sus iniciativas sociales deban ser examinadas conforme a la Escritura.

Aparte que ella también ha tenido su porcentaje significativo de escándalos en los que ha estado involucrada. Como por ejemplo, en los últimos días, el FBI abrió una investigación en su contra por usar un correo electrónico con un servidor privado mientras servía como funcionaria pública.

El paisaje político estadounidense para la comunidad hispana podría resumirse en esto: la persona de Trump y las políticas de Hillary son un desastre.
Por eso, es posible que la incertidumbre y la ansiedad estén presentes en el corazón de muchos hispanos hoy.

Padres hispanos ansiosos por su estatus legal, pues no saben si verán a sus hijos crecer. Ya que uno de los candidatos aboga por deportación masiva.

Jóvenes hispanos amedrentados ante la potencial realidad de una resurgencia de nacionalismo racista que les haga dudar si habrá lugar para ellos en los Estados Unidos de Donald Trump.

Hispanos cristianos atemorizados ante la posible realidad que las políticas sociales liberales continúen socavando el tejido judeo-cristiano que ha hecho grande al experimento americano.

Pastores hispanos con incertidumbre ante la probabilidad que la predicación de su fe sea reprimida por el secularismo que atenta contra la libertad religiosa en los Estados Unidos de Hillary Clinton.

Estas interrogantes no tienen respuestas simples. Pero, a pesar de eso, en temporada de elecciones la tentación más grande es que nuestros corazones se intoxiquen con lo temporal. Y perdamos de vista lo eterno.

Por eso, quiero compartir tres realidades que la comunidad hispana en USA debe recordar en este día de elecciones presidenciales:

1. Jesús nos ordena amarnos los unos a los otros (Juan 13:34).
Un dicho popular es "cada cabeza es un mundo." Esto es aún más cierto en la esfera política. Todos tenemos nuestra propia idea de cómo un gobierno debe hacer las cosas. 

Por eso, en más de alguna ocasión has dicho algo como, "si yo fuera presidente..."
Sin embargo, aunque tengamos diferentes puntos de vista acerca de asuntos sociales y económicos, Jesús nos ordena que nos amemos los unos a los otros. Sí, aún a aquellos que votarán por el candidato opositor de tu partido.

Me fascina que los evangelios muestran a un Jesús tan cautivador que hacía que personas tan contrarias en opiniones políticas lo siguieran. Por ejemplo, Pedro era un zelote. Un patriota radical. Y Mateo, un recaudador de impuestos. Leal al imperio romano. Un traidor para los zelotes. Mateo era el tipo de persona a quien tipos como Pedro soñaban con matar. Y ambos se convirtieron en seguidores de Jesús.

Jesús tomaba a zelotes y recaudadores de impuestos y los convertía en sus seguidores. En la actualidad, parece que hemos invertido ese orden. Y tomamos a seguidores de Jesús para convertirlos en zelotes y recaudadores de impuestos.

Si eres republicano, Dios quiere recordarte que tu vecino demócrata porta la imagen de Dios. Y si eres demócrata, Dios quiere recordarte que tu vecino republicano, también, porta Su imagen. Dios quiere que ames a las personas, aunque voten diferente que tú.

2. Dios pone y quita presidentes (Dan. 2:21).
La doctrina de la soberanía de Dios es fácil de entender. Pero, difícil de aceptar. Porque desmorona el orgullo humano al quitar de nosotros la falsa idea que tenemos el control de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Dios es soberano. Él hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Pero, Dios no sólo es soberano. Sino que es providencial. Dios no es un ser espiritual supremo determinado a cumplir sus caprichos cósmicos. Sino que es un buen padre que permite que algunas cosas ocurren para que sus propósitos se cumplan. Aunque, en el momento, no entendamos que es lo que Él se tiene entre manos.

Por eso, participa en este proceso electoral. Si puedes salir a votar, sal y hazlo. Pero, recuerda que al final, es Dios y no tú quien decide el futuro de la nación. Dios es soberano. Hillary, Trump y tú no lo son.

3. Jesús seguirá sentado en su trono (Efe. 2:6)
Después que todos los votos sean contabilizados y el colegio electoral determine quién será el próximo presidente de los Estados Unidos, algo importante pasará: Jesús seguirá sentado en Su trono.

No importa quién sea electo presidente, Jesús seguirá siendo Rey. No importa quien se siente en la oficina oval por los próximos cuatro años, Jesús seguirá sentado en el Trono Celestial por toda la eternidad.

Los imperios edificados por hombres, van y vienen. Pero, el reino de Dios permanece. Los gobernantes un día son y el otro dejan de ser. Pero, el reino de Dios permanece. Las campañas políticas tienen un comienzo y un fin. Pero, el reino de Dios permanece para siempre. 

Hispano, si tú has nacido de nuevo tu lealtad le pertenece a algo más grande que al sueño americano. Tú eres parte de un reino que no puede ser conmovido. Un reino cuyo líder gobierna el cosmos. Tu lealtad se debe a un carpintero judío que es el Rey del Universo.

El pastor John Piper lo pone de la siguiente manera: "Un día, los Estados Unidos y sus presidentes serán una nota al pie de página en la historia, pero el reino de Jesús nunca acabará."

Los reyes pasarán. Los presidentes pasarán. Las elecciones pasarán. Pero, Jesús no. Sin importar quien gane hoy, Jesús seguirá siendo Rey. Y esas son buenas noticias.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

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