miércoles, 9 de noviembre de 2016

"Presidente Trump.": ¿Por qué? ¿Y ahora qué?



“Presidente Trump.” Poca gente en las últimas semanas se imaginó tener que digerir esta realidad. Al menos yo fui uno de ellos. No porque “apoyaba” a la candidata Hillary Clinton. Sin porque pensé que después de todo lo polémico que Trump dijo e hizo el pueblo estadounidense no saldría a votar por él en masa para elegirlo como el líder de su nación

¡Qué errado que estaba! Junto a mí, un buen porcentaje de la población norteamericana, y del mundo entero se llevó la misma sorpresa también.

Escribo esto, desde Honduras, como un ciudadano hondureño que ama este país y a su gente. A pesar que en nuestra nación tenemos un sinfín de problemas que debemos atender, sé que en este momento a muchos de mis compatriotas y hermanos hispanos radicados en EUA se les está haciendo difícil asimilar, mucho menos interpretar, lo que pasó el día de ayer.

¿CÓMO PASÓ?
Comencemos por intentar entender cómo fue que el magnate millonario Donald Trump obtuvo los más de 270 votos del colegio electoral para alcanzar la presidencia de EUA. Esta es una interrogante que en este momento se están haciendo no sólo los expertos y analistas de mesa redonda de las principales cadenas televisivas. Sino que muchos en sus hogares, trabajos y universidades están queriendo entender qué exactamente fue lo que pasó. Como cuando te atropella un camión y vives para contarlo.

Muchas voces de líderes prominentes en el partido republicano, incluso, semanas antes del día de las elecciones sugirieron que lo mejor que Trump podía hacer era renunciar a su nominación y dejar que Mike Pence, su candidato vice-presidencial y un conservador “más puro” tomará la guía del barco. La mayoría de las encuestas, por no decir todas, daban a la secretaria de Estado Hillary Clinton como la ganadora de esta contienda. Las discusiones en los noticieros se centraban no en quien iba a ganar; sino cuanto sería el margen de diferencia de la inminente victoria de Hillary.

Bueno, así como el Brexit en Inglaterra, el plebiscito en Colombia y las elecciones en Estados Unidos, las encuestas una vez mostraron estar equivocadas. Tal parece que un gran número de personas que votaron por Trump no querían decir que votarían por él cuando los encuestadores les preguntaban. Esto es significativo. Osea, muchos votantes de Trump sentían pena en decir que votarían por él.

En este momento, la tentación más grande de la comunidad hispana es concluir, de forma inmediata, que la razón por la que Trump ganó es porque el país está lleno de racistas blancos que odian a la gente de color y por eso eligieron a otro racista blanco. Sin embargo, los factores que tuvieron un papel importante en esta elección son mucho más complejos que este tipo de generalización.

En primer lugar, esta elección puede ser considerada como la venganza de la clase trabajadora blanca o del área rural de EUA. Este segmento amplio de la población ha crecido con la noción, casi inconsciente, que Estados Unidos les pertenece. Pero, las más recientes políticas económicas y sociales impuestas por la clase élite de izquierda, en su mayoría representado por el partido Demócrata, afectaron sus bolsillos y atentaron en contra de sus convicciones religiosas.

¿Cómo? Los acuerdos económicos de libre comercio firmados por EUA avanzaron de manera considerable el fenómeno que ahora se conoce como “la globalización.” Esto significó, entre otras cosas, que las empresas exigirían mayores credenciales académicas de mejores instituciones. Credenciales académicas que la mayoría en este segmento de la población no posee. 

También, uno de los efectos secundarios de estos tratados fue que las grandes fábricas en ciudades pujantes como Detroit, ahora estaban cerrando para irse a países con mano de obra más barata y con menos impuestos gubernamentales. Esto afectó mucho el bolsillo de este segmento electoral.

En la parte social, la mayoría de personas que componen la clase trabajadora blanca y viven en el sector rural de EUA llevan un estilo de vida en donde los valores religiosos forman una parte fundamental de su micro-cultura demógrafica. Estos valores religiosos se expresan en su justa lucha contra la práctica del aborto y en contra del avance de la agenda agresiva de la comunidad LGTB. 

La corte suprema, en los últimos años, ha ratificado leyes compatibles con la izquierda progresista, más recientemente la aprobación del matrimonio homosexual en todos los estados. Esto ha causado que esta población sienta que el gobierno atenta contra sus valores religiosos. Mismos valores, que en el pasado, llevaron a los padres fundadores a emprender el experimento americano.

Socialmente y económicamente, los Estados Unidos en los que este amplio segmento había crecido, ahora se estaban desvaneciendo, según ellos, frente a sus propios ojos. Por eso, el slogan de Trump apelaba a la nostalgia. Un llamado a “que Estados Unidos sea grande de nuevo.”

En una reacción de ira hacia la pérdida de su país, según como ellos lo miraban, impulsó a los votantes blancos de clase media trabajadora a ir en masas a las urnas a votar por Trump.

REPUDIO A HILLARY
Encima de esto, está el hecho que Hillary Clinton es el tipo de persona que no inspira confianza para muchos. Pocos se atreven a negar su experiencia en materia política. Su activismo como primera dama, como senadora del estado de New York y más recientemente como secretaria de Estado son credenciales más que suficientes para confirmar que estaba preparada para el cargo. 

Sin embargo, los escándalos en los que se vio rodeada, como haber usado un servidor de correo electrónico privado mientras servía en un cargo público; su aparente falta de juicio en el ataque sirio a la embajada de Benghazi y las acusaciones de haber usado dinero de su fundación para gastos personales, entre otras cosas, generó siempre una actitud de escepticismo hacia ella como figura política.  

Su propio partido se vio dividido por Bernie Sanders, un senador socialista de la tercera edad, que inspiró a los votantes jóvenes a clamar y soñar por una revolución política. Muchas voces dentro del movimiento de Bernie desconfiaban tanto en ella que afirmaban que no se atreverían a votar por alguien tan corrupta y coludida con los grupos de poder como Hillary.

En cierta medida, el gane de Trump es un voto de castigo hacia la clase política. Una protesta hacia el típico politiquero promedio que ha hecho de su vida una carrera política a expensas del patrimonio del pueblo. En resumen, la gente votó por Trump porque creían en él o porque simplemente odiaban demasiado a Hillary. Ambas premisas tienen su gramo de verdad. 

Un enorme descontento económico en la clase trabajadora blanca, impulsado por un sentido de persecución casi "confirmado" en políticas sociales de izquierda impuestas por la clase élite progresista y una desconfianza casi bordando al odio hacia Hillary Clinton son algunas de las claves que añaden luz para explicar el movimiento social que llevó a Trump a la victoria. Y soy enfático en decir algunas.

Entender estos factores es importante para que la comunidad hispana no se estanque en la narrativa que EUA es una nación racista llena de gente que odia a las personas de color.

Claro, esto no niega la existencia de racismo sistémico presente en las esferas de la sociedad norteamericana. Que se manifiesta, en el peor de los casos, en brutalidad policíaca hacia personas de color. El hecho que Trump inspiró y movilizó, intencionalmente o no, a grupos extremistas de supremacía blanca, como David Duke, líder del Ku-Kux-Klan, es un indicador del tipo de pasiones que, el ahora presidente electo, encendió con su mensaje en algunos sectores radicales.

USA REPUBLICANA
La realidad es que Trump se ha convertido en el primer presidente norteamericano sin experiencia previa alguna en un cargo público ni en las fuerzas armadas. Ha pasado de ser un magnate con dinero, mujeres y poder a ser un magnate presidente con dinero, mujeres y poder político.

Y mucho poder político. Pues, otro resultado enorme es que el partido republicano tiene el control no sólo de la casa blanca, sino del senado y la cámara de representantes. Trump, en su facultad como presidente, tendrá la tarea de nominar a un magistrado de la corte suprema para reemplazar al ya fallecio jurista conservador Antonin Scalia. Él ha prometido que la persona que ocupará ese puesto será "conforme al molde de Scalia." Esto dejaría a la corte superma con una mayoría republicana de 5-4.

En otras palabras, un hombre que hace algunas semanas estaba reclamando en la madrugada via twitter por la parodia que unos actores habían hecho de él ahora estará a cargo no sólo de la casa blanca, sino de la rama legislativa y muy probablemente de la judicial. Esto como resultado del voto de castigo no sólo hacia Hillary sino a las políticas sociales demócratas.

INCERTIDUMBRE EN HISPANOS
Ahora, los miedos que arrestan a un gran sector de la comunidad hispana en este momento son reales. Casi por más de un año, los hispanos escucharon de la boca de Trump decir que ellos eran un gran factor culpable del declive del país. Trump les decía continuamente que eran los culpables de la delincuencia, violaciones y del desempleo de mucha gente. Y como Trump miraba a los migrantes como el problema entonces la solución que propuso fue contundente: deportarlos a todos y construir un muro en la frontera para que no sigan entrando.

Ha sido esta postura y la posibilidad que ahora se pueda hacer realidad lo que ha causado una ansiedad colectiva en medio de un amplio segmento de la comunidad hispana en EUA, más que cualquier otra de las palabras sensacionalistas de Trump.
Sin embargo, ahora que la elección terminó es necesario preguntarse qué parte de todo este discurso en realidad es viable y qué parte solo fue dicha para encender a su base electoral.

Por un lado, la idea de crear una fuerza policial migratoria para ir de casa en casa a sacar a los inmigrantes indocumentados, deportarlos y luego que el estado se haga cargo de los hijos de ellos, que son ciudadanos por nacimiento, no sólo es algo utópico sino que es también suicidio económico. La población hispana es una fuerza económica pujante en el país. No sólo en el sector agrícola sino en diferentes rubros. Trump es un empresario y lo sabe. Es la razón por la que él mismo contrató a constructores imigrantes para llevar a cabo sus proyectos de infraestructura en el estado de Nueva York.

Una de sus otras propuestas es construir un muro para impedir el flujo migratorio a través de la frontera sur con el país vecino de México, que por cierto, será responsable de pagarlo. Esto no sólo es inconcebible económicamente hablando. Pero, asumiendo que el muro se construya y que el gobierno mexicano se postre de rodillas ante los deseos de Trump, construir un muro aportaría poco o nada para tratar con la problemática de la inmigración.

Algunos estudios indican que gran parte de los inmigrantes indocumentados que han llegado EUA en los años recientes, lo han hecho no cruzando el río sino quedándose más tiempo del que sus visas les permitían. Eso sin mencionar que la frontera está llena de túneles subterráneos por medio de los cuales los cárteles trafican droga y personas. Túneles que pueden evadir los muros más altos.

Así que es muy probable que su retórica sobre deportación masiva y un muro fue usada únicamente para movilizar a su base a que salieran a votar con enojo "porque los inmigrantes están destruyendo el país."

RESPUESTA
Bien, después de al menos hacer el intento de encontrar una explicación al fenómeno político que es Donald Trump y su inminente llegada a la Casa Blanca, ¿cómo debe la comunidad hispana cristiana responder ante esto?

1. Ora. La primera manera de responder es la oración. Las personas que piensan que esto es nada más pietismo que fomenta una mentalidad escapista, en realidad están menospreciando el poder de Dios y el amor de Dios. 

El poder de Dios en el sentido que Él pone a reyes para usarlos con el fin de cumplir sus propósitos. Y el amor de Dios en el sentido que Él siempre está presto a inclinar su oído a la voz de clamor de su pueblo. 

La comunidad hispana radicada en USA está ordenada por Dios para orar por su nuevo líder, por mucho que estén desaprueben su persona y estén en desacuerdo con sus políticas. Sólo Dios puede brindarle sabiduría y humildad para guiar a la nación más poderosa del mundo.

2. No temas. Hispano, tu temor en este momento es real. Las razones para tener ansiedad son muy válidas. Los posibles escenarios que fomentan la incertidumbre en tu mente cuando piensas en tu futuro y en el de tu familia después de lo que pasó ayer son, en gran medida, justificadas.

Pero, tu Dios es más real aún. Esto no quiere decir que milagrosamente Trump desaparecerá del mapa y no será el presidente. Sino que, la realidad de Dios se expresa en que Él tiene el poder para guardar a Su pueblo en medio de diferentes tipos de gobernantes.

Incluso, existe evidencia bíblica e histórica que Dios ha usado a gobernantes muy paganos para llevar a propósitos divinos específicos. No estoy diciendo que este sea el caso. Pero, tampoco digo que este sea la excepción.

La historia de Sadrac, Mesac y Abed-nego en Daniel 3:16-30 es fascinante precisamente porque la fe de estos jóvenes se manifiesta en que mantenien su lealtad a Dios aún frente a posibles sanciones gubernamentales por parte del rey Nabucodonosor.

Cuando son amenazados de ser arrojados al horno de fuego por no postrarse ellos contestan: He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

El v. 18 evidencia un tipo de fe inquebrantable. Una fe en Dios si Él decide contestar nuestras oraciones o si decide no hacerlo. Esta fe valiente sólo es posible cuando tu confianza descansa en un reino inquebrantable liderado por un Rey Supremo.

Esto quiere, decir, y por muy difícil que esto pueda sonar: que tus peores miedos después de los resultados de ayer, sufrir deportaciones masivas o recibir expresiones racistas intensificadas, puede que ocurran como puede que no.

Pero, aún, si así fuera...si Dios decidiera permitir eso, tu confianza no descansa en las circunstancias políticas pasajeras sino en el carácter eterno de Dios.

Hispano, tu lealtad no es primordialmente a tu país de origen. Tu lealtad no es principalmente al país en el que vives ahora. Tu lealtad esencial es hacia un Reino que es de otro mundo. Tu lealtad se debe a un carpintero del oriente medio que habla arameo. Y es el Rey del Universo. Tu ciudadanía es celestial. 

Eso significa, que en donde quiera que estés, si has nacido de nuevo, eres un inmigrante en esta tierra. De la misma manera nuestro Salvador es hijo de padres inmigrantes que huyeron de las políticas asesinas de un tirano.

Estamos peregrinando hacia nuestro verdadero hogar. Por eso, tu documento de validación no es una tarjeta verde que puede ser revocada, sino un sello eterno escrito con sangre que dice: "Consumado Es." Porque el reino eterno de Dios es más grande que el “sueño americano.

-Luís Luna Jr.

Pecador rescatado por gracia. Hijo eternamente amado por Abba.

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